“LA cosecha de frijol rojo ascenderá a 600,000 quintales, incluyendo un descenso del 20 por ciento, durante el ciclo productivo de primera que llega a su fin a nivel nacional”. “La producción de maíz disminuiría en un 40 por ciento durante el ciclo de primera, en algunas áreas sembradas a nivel nacional, según un monitoreo desarrollado por técnicos de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG)”. “La cosecha de café 2019/2020 que iniciará el próximo 1 de octubre podría registrar un descenso de dos millones de quintales en relación al ciclo actual que termina este 30 de septiembre, debido a múltiples factores adversos”. “El café representa para Honduras más del 5% del Producto Interno Bruto (PIB) y cerca del 30% del PIB agrícola, de acuerdo a cifras oficiales”. El aromático es la primera fuente de divisas por exportaciones de Honduras, donde la actividad cafetera está a cargo de más de 100,000 productores, de los que 90,000 son pequeños. Son cientos de miles de familias que dependen de la caficultura.
Otro factor preocupante es lo relativo a los combustibles. “El monto importado por concepto de combustibles, lubricantes y energía eléctrica reflejó un incremento de 45.4 millones de dólares (5.7%) en el primer semestre del 2019, frente a lo acumulado a junio del 2018, totalizando 845.6 millones para el período en análisis”. Todo pese a que según las autoridades del Banco Central “Honduras seguirá teniendo las mejores perspectivas de crecimiento económico de Latinoamérica”. Con esa merma en la capacidad productiva nacional es obvio que el país tendrá un déficit en la balanza comercial. Según datos del BANTRAL el déficit de la balanza comercial de Honduras se ubicó en 2,702.6 millones de dólares en el primer semestre de 2019, un 2.2% más que el registrado en el mismo periodo de 2018. Las exportaciones hondureñas se redujeron un 8.1%. La reducción de las exportaciones obedece a la baja en las ventas de café, papel, oro, cartón y banano debido a la disminución del precio en el mercado internacional y el volumen exportado. Aunque también disminuyeron las importaciones en 2.8%. “La disminución de las importaciones fue influenciada por menores compras al exterior de bienes de consumo, materias primas y bienes de capital para la industria”. Además de lo anterior, hay una reducción dramática en las actividades de la industria de la construcción. Algo que para el país es definitivo en la generación de empleo ya que genera cantidad de mano de obra no calificada. Todos estos factores son una alerta que deben ser analizados con la urgencia debida y en forma conjunta por el gobierno y las cúpulas empresariales.
Indican que la economía se está ralentizando, tanto en la producción agrícola, en la industria, en el comercio, con un efecto dañino en los mercados. Hemos venido insistiendo en priorizar la generación de empleo. Un plan urgente que se enfoque en la creación de fuentes de trabajo. El blindaje a las fronteras en los Estados Unidos y los mecanismos de atajar a los migrantes en México, en Guatemala que ahora es “tercer país seguro”, han cerrado la válvula de escape que había a la desocupación. No solo a los desempleados se les cierra la opción de buscar trabajo en otro lado cruzando las fronteras, sino que ahora se exponen a las masivas deportaciones. Vuelen ojo que no vaya a haber escasez de granos básicos. Que tengan las suficientes reservas para paliar cualquier déficit en granos básicos. La comida es lo fundamental. Y por supuesto crear trabajos.