Por Armando Cerrato
El Presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández Alvarado, haciendo lo que tiene que hacer, como fue su promesa de campaña, ha señalado a Salvador Nasralla como su detractor principal ante la comunidad nacional e internacional, culpándole incluso de ser asesorado por policías y militares depurados.
Nasralla, por su parte, entrevistado por una estación de televisión insiste en que el Presidente de Honduras “es el jefe del narcotráfico y un usurpador que me ha robado las elecciones dos veces y no merece seguir en el poder”.
En esa misma línea de pensamiento funciona la denominada plataforma de defensa de la salud y la educación dirigida por la directiva del Colegio Médico de Honduras, cuyos miembros dicen estar dispuestos hasta convertirse en mártires si eso fuera necesario para sacar del poder al Presidente “porque no lo queremos, porque es un bandido” y que no van a sentarse a dialogar con él ni con ninguno de sus funcionarios.
Aprovechando la presencia de un alto funcionario de las Naciones Unidas en Honduras, Salvador Nasralla, quien sostiene públicamente que el que se mete en política en Honduras se ensucia hasta el cuello, y que se presenta como fundador del partido político “Salvador de Honduras” y que todavía no existe legalmente, ha presentado ante la Corte Suprema de Justicia, demandas para que se declare inconstitucional el segundo mandato de Juan Orlando Hernández y supuestamente para que se le entregue a él la Presidencia de la República.
Nasralla también aboga ante el gobierno de los Estados Unidos con mucha insistencia porque se le quite la ayuda económica al gobierno hondureño y la asistencia militar a las Fuerzas Armadas a las que ha calificado de cómplices principales del narco-estado que dirige Juan Orlando Hernández Alvarado.
En el cerebro del gobernante y en el de cualquier hondureño sensato e inteligente no cabe el juicio para desarrollar la idea de que un hombre que quiere dirigir la nación creyéndose inmaculado le haga tanto daño a Honduras con sus posturas injuriosas, insólitas, dolosas y posiblemente calumniantes, que en una acción jurídica hasta de oficio podría reventarle una querella judicial exigiéndoles pruebas tangentes e indubitables de sus aviesas afirmaciones.
De producirse la querella las aspiraciones presidenciales de Salvador se irían otra vez al baúl de su programa “X0 da Dinero”, donde las empresas patrocinadoras lo han hecho millonario y le siguen apoyando pese a que, a los disturbios promovidos por él y Manuel Zelaya Rosales, del Partido Libertad y Refundación (LIBRE) y Luis Zelaya Medrano del Partido Liberal, se han quemado negocios, saqueado bodegas y cientos de vehículos repartidores y distribuidores de productos básicos han sido incinerados, atribuyéndose estos actos vandálicos a infiltrados en las marchas.
Nasralla es partidario de la disolución de la Policía Militar del Orden Público, de la liberación de cientos de reos de las cárceles de máxima seguridad, de la estabilidad en los cuarteles de los militares y de la reducción drástica de su presupuesto para la reposición de armamentos.
Mientras que el mandatario en su lucha frontal contra el narcotráfico ha hecho convenios con Israel para la repotenciación de la Fuerza Aérea que siempre ha sido el arma insignia y disuasiva para la seguridad territorial como uno de los tres elementos del estado básico y así brindar la seguridad a los otros dos que son el territorio y el gobierno.
Juan Orlando Hernández Alvarado ya ha declarado públicamente que no se volverá a lanzar como candidato a la Presidencia de la República del Partido Nacional, el cual ya se encuentra en un ejercicio dinámico con miras a la obtención de un tercer período, aun no se sabe con qué candidato presidencial, pero ya hay lanzados varios movimientos muy dinámicos.
Otra de las injurias de Nasralla es contra la Primera Dama, Ana García Carías a la que considera “ladrona” y otras injurias denigrantes e irrepetibles en un artículo periodístico como este, donde se respeta a la mujer hondureña por el simple hecho de su género y por su valiente labor en beneficio de la sociedad nacional.
Licenciado en Periodismo