RECICLAR PLÁSTICOS

UNO de los grandes temas relacionados con la contaminación ambiental, es el problema del esparcimiento descontrolado de los plásticos comerciales, comenzando por algunas botellas que antes eran de vidrio y que no generaban mayores inconvenientes. Los plásticos industriales desechados se han esparcido por todas partes del globo, inclusive en los mares, con algunas variantes que es pertinente destacar.

Es curioso que al momento de centrar la mirada internacional, ésta se focalice en los países pequeños y atrasados que “contaminan la atmósfera y crean gases de efecto invernadero”, mediante procesos irreversibles. En este momento hay que repetir por enésima vez que los mayores contaminadores del mundo son los países altamente industrializados. No nos referimos a las industrias digitales, sino a las industriales de base concreta, que necesitan acero; que consumen petróleo en cantidades astronómicas; que construyen edificios gigantescos; emiten toneladas de gases carbónicos; fabrican, venden y desechan plásticos en cantidades innominadas; y luego botan los alimentos que podrían necesitarse en los países tercer y cuartomundistas.

Esto no exonera, de ningún modo, la responsabilidad de las sociedades de los países pequeños que importan las mercancías industriales fabricadas en otras latitudes; y que por sobre todas las cosas le meten fuego a sus propios bosques, con propósitos siniestros. Es más, en el llamado “Golfo de Honduras”, en la costa norte, se está creando una isla con plásticos desechados. Pero esos plásticos son arrastrados a la deriva por el río Motagua que desemboca en dicho golfo, el cual es también conocido como Bahía de Omoa. No es necesario relatar de dónde provienen esos plásticos. Por otro lado, en el río Grande o Choluteca, en la subregión centro-sur de Honduras, se han detectado balseras de desechos que terminan en el Golfo de Fonseca, lo cual afectará la pesca artesanal de los habitantes de aquella parte importante del país.

Pero esto es solamente la descripción del magno problema. Las soluciones “legales” que se proponen podrían ser improvisadas y disparatadas, como aquella que se dirige a destruir la industria necesaria de plásticos que han coadyuvado a la modernización del mundo entero, añadiendo el subrenglón de las jeringas, indispensables para una medicina expansiva. En algunos países “hipermodernos” los plásticos son reciclados y procesados casi en un cien por ciento. Lo mismo que el papel que se arroja en los restaurantes. Así que la primera solución es el reciclaje que debiera convertirse en una ley universal. A falta de una industria de reciclaje en los países atrasados como Honduras, lo correcto sería quemar los desechos, lejos de cada ciudad, en vez de lanzarlos a los drenajes, alcantarillas y a los ríos, en tanto que dañan los ecosistemas cercanos y lejanos.

Una segunda solución, después del reciclaje productivo, es que los científicos y los técnicos se encarguen de crear un sustituto mejor que el plástico. Poca gente sabe que muchos archivos históricos y judiciales se conservan intactos, durante décadas, gracias a las bolsas plásticas. Es difícil encontrar un mejor sucedáneo contra las cucarachas, los ratones y las polillas que destruyen documentos preciosos. La ciencia bienhechora en la rama de la química industrial, podría ser la encargada de encontrar soluciones que auxilien a los seres humanos en sus necesidades vitales y secundarias, como las jeringas mencionadas, los guantes esterilizados y otros productos indispensables.