Esa, es la cuestión… -William Shakespeare-.
La frase famosa de Benito Juárez, “el respeto al derecho ajeno es la paz”, contiene uno de los principios más importantes en la historia de la humanidad. El respeto es la base de toda relación humana. Qué es realmente respetar? A veces es difícil distinguir entre respeto y tolerancia, pero creo que van de la mano ya que sin respeto no puede haber tolerancia.
Cuando abordamos temas como la religión, la política, la diversidad de género, diversidad cultural y étnica, etc. tenemos que ser ante todo respetuosos de las creencias y sentimientos de los demás, sin perder nuestra esencia. Cada grupo étnico o religioso tiene sus propias creencias y nos toca ser tolerantes ante ideas diferentes a las nuestras. Todos estos temas son delicados y difíciles de abordar, ya que el arraigo que tenemos a nuestra religión, nuestra ideología política, nuestra orientación sexual, nuestra cultura, es muy fuerte, y por lo tanto muy pocas personas quieren tocar estos temas. Considero que es necesario hacerlo porque estamos viviendo en un mundo donde el relativismo se ha apoderado del mismo y nos está haciendo perder la esencia de nuestros valores. Nada de verdadero valor se puede comprar ni se debe imponer. Por lo tanto el respeto y la tolerancia deben fluir a través de nuestra humildad.
Debo señalar que si bien tenemos que respetar la decisión de una persona adulta sobre su decisión de ser o no ser hombre o mujer, no debemos permitir que esas decisiones se promuevan y se traten de imponer a través de todos los medios. Lo están haciendo por medio del cine, la televisión, las redes sociales y hasta Disney ha sacado un programa de dibujos animados con personajes gay. Estamos jugando con la inocencia y la vulnerabilidad de niños y niñas, y eso no es tolerable ni aceptable. Que una persona adulta escoja lo que quiera ser, hay que respetarlo, ni yo ni nadie estamos aquí para juzgar ni condenar a nadie. Pero sí debemos proteger y luchar para no confundir la mente de un grupo tan vulnerable como son los niños, ya que no hay nada más hermoso que poder disfrutar de la inocencia de la niñez, y eso es lo que se les está robando. Ya cuando ellos/ellas sean adultos, que decidan su orientación sexual.
En la mayoría de los programas y/o películas que se ven en la televisión y el cine, muestran a todos los gay como personas sumamente buenas, casi santas, lo cual no es cierto, ya que en todo grupo de personas hay gente buena y mala. Ellos son como cualquiera de nosotros, y no se debe promover la imagen como algo bueno y santo, sencillamente tratarlos como seres humanos que escogieron su camino y así lo decidieron. Y tampoco debemos olvidar que Dios hizo hombre y mujer para procrear el mundo. Sin procreación el mundo desaparecería. Les comparto un pensamiento de Eduardo Galeano: “Parecía que estaban a punto de caerse, pero no: cuando ella tropezaba, la sostenía él, cuando él se bamboleaba, lo enderezaba ella. A dúo andaban, bien agarraditos el uno del otro, pegados el uno al otro, en los vaivenes del mundo”. Debemos de tener siempre en cuenta que el amor es siempre respetuoso y no impone, y que el respeto no significa temor ni sumisa reverencia.
Mayra Berlíoz
Tegucigalpa, M.D.C.