José Luis Núñez Bennett
I. El periodo post colonial, independencia, la Federación y la Republica.
Terminada la conquista, siendo Honduras una provincia relativamente pobre, la clase política se estableció en Guatemala y El Salvador, consecuentemente esas provincias tuvieron un mayor desarrollo militar lo que a la postre sería una desventaja para la Honduras pre y post independiente. Las presiones de los gobiernos conservadores vecinos casi siempre se basaban en los recursos militares a su disposición. En Honduras las fuerzas militares solo se organizaban y movilizaban para una emergencia particular y luego eran disgregadas, esto no nos permitió heredar una estructura militar profesional. Luego de la Declaración de la Independencia de 1821, y la fallida aventura anexionista con el Imperio Mexicano de Iturbide, los centroamericanos, el 22 de noviembre de 1824, dieron vida a una nación la República Federal de Centro América. En la Constitución Federal, en el Art. 178, inciso 3 se otorgaba el derecho a cada Estado “Para fijar periódicamente la fuerza de línea, si se necesitase en tiempo de paz, con acuerdo del Congreso, crear la cívica y levantar toda la que les corresponda en tiempo de guerra”1. Luego al organizarse el Estado y sancionar la Constitución de 1825, los legisladores consideraron establecer las bases para organizar una fuerza armada del Estado2.
Electo su primer presidente, José Manuel Arce, hombre de armas y con experiencia en las rebeliones en El Salvador, sumado a la fragilidad de la alianza que lo llevó al poder, decide con prontitud organizar una fuerza militar federal, en principio se decide por un ejército numeroso, pero ante la falta de recursos gubernamentales opta por organizar una fuerza de solo cuatro mil efectivos, también creó una Junta Consultiva de Guerra. Ante la falta de oficialidad experimentada dio cabida a miembros de la aristocracia guatemalteca y distinguidos oficiales extranjeros (entre ellos españoles, franceses, italianos e ingleses) para que lo formaran y entrenaran. Entre sus pensamientos de avanzada estaba el de organizar una escuela militar e instaurar el servicio militar obligatorio, costumbre ésta ya arraigada en Europa. De la corona se heredan los cargos y posiciones militares, como los de Jefe Supremo Militar, Comandante de Armas, Mayor de Plaza, e Intendente Militar, entre otros.
A. Oficiales extranjeros que tomaron parte en las luchas militares centroamericanas3.
En este período se destaca la presencia de militares de diferentes nacionalidades que tomaron partido, al servicio ya sea de los liberales o de los conservadores. Entre las nacionalidades de estos hombres de armas, estaban las de Colombia, Escocia, Francia, Inglaterra, Irlanda, Italia. Todos ellos habrían de influir en el devenir militar de la región particularmente de Honduras, en donde sirvieron en algunos puestos claves como funcionarios de la Federación o del Estado, o sirvieron bajo las órdenes de Francisco Morazán o de José Trinidad Cabañas.
Entre los oficiales de mayor renombre, que sirvieron en Honduras, se destacan: SAGET, ISIDORO (francés), General de División, miembro del Ejercito Aliado Protector de la Ley, en 1830, luego de la derrota de Arce y de los conservadores, fue nombrado comandante de la Plaza de Trujillo; BENÍTEZ, NARCISO (colombiano), forma parte del ejército comandado por Morazán y en esa calidad, en marzo de 1827, participó en el asedio de Tegucigalpa. En 1831 fundó en Tegucigalpa la primera Escuela Militar, muere en la batalla del Espíritu Santo (1839); DOMÍNGUEZ, VICENTE (español), Coronel (acérrimo antimorazanista), luego de su derrota en la batalla de la Hacienda El Gualcho, reaparece a principios de 1830 en la región de Olancho donde se formó una facción, que más tarde se apodera del puerto de Trujillo, luego a raíz de las conversaciones con el presidente Morazán, se ve obligado a abandonar esa plaza, y se embarca para Belice. Ahí se hace de pertrechos y regresa, el 11 de noviembre de 1831, para tomarse el fuerte de San Fernando de Omoa, de donde es expulsado por Francisco Ferrera. Luego en 1832, el 9 de marzo fue derrotado en la batalla de Tercales (Yoro). Ello lo obligó a contramarchar hacia Olanchito, donde es nuevamente derrotado en la batalla de Jaitique (21 de marzo de 1832), por el general Cabañas y el coronel José María Gutiérrez, quien cae mortalmente herido. Domínguez, después de varios meses de combates, al final es capturado y fusilado el 14 de septiembre de 1832, en Comayagua; GUTIÉRREZ, JOSÉ MARÍA (español), Coronel. Concuño de Francisco Morazán, es el segundo jefe militar más afamado de Honduras en la guerra civil federal. Capturado junto a Morazán en la batalla de Ojojona, en mayo de 1827, fue obligado por el jefe José Justo Milla a abandonar el Estado, muere en la batalla de Jaitique en 1832; RAOUL, NICOLÁS4 (francés), General de División, se unió al Ejército Protector de la Ley, que sitiaba la ciudad de Guatemala en julio de 1829. Según el propio Morazán, el papel militar de Raoul fue decisivo en la batalla. Su acción militar terminó sin mucha gloria en Omoa, donde tuvo mucha dificultad para reprimir la rebelión de Vicente Domínguez y Ramón Guzmán. Tras ocho años, su tiempo en América Central había acabado. Disgustado y ansioso de volver a su patria, llega a Francia en junio de 1833, donde fue reactivado en el escalafón militar y terminó su carrera con el grado de Comandante de Artillería.
A. Avances Militares de Honduras durante la Federación
En Honduras luego de aprobarse la constitución de 1825, se organiza una fuerza pública, y para 1831, bajo el mando del coronel Narciso Benítez, se funda la primera Academia Militar; las milicias se mantienen en Comayagua, Tegucigalpa y Olancho.
Tres grandes problemas afectaron la organización militar en los años de la Federación; el primero, las lealtades compartidas entre el poder político, los líderes militares, y el Estado; el segundo, era el carácter inhumano en el trato entre oficiales y la tropa de bajo rango; y el tercero era el perfil sanguinario de las guerras internas. Es debido a lo anterior que el General Morazán, al asumir su cargo de Presidente, establece como una de sus primeras acciones, humanizar las relaciones de mando entre comandantes y subalternos, así lo cita el historiador y explorador William V. Wells5. Adicionalmente, en muchos casos, otro de los problemas, fue el beneficio y lucro personal (post conflicto) debido a la mala paga. Por último, algunos historiadores señalan como factor negativo la presencia de oficiales extranjeros, algunos con brillante participación, pero otros de actuar desleal y traicionero, esto afectó la organización, profesionalización, honor y moral del cuerpo de oficiales.
A. El Genio Militar de Francisco Morazán
Para 1826, la República Federal había sido reconocida por Estados Unidos de América, Francia, Inglaterra, México y los Países Bajos. Con la ascensión al poder de Manual Arce, como primer Presidente, tuvo como objetivo evitar la desintegración de la Federación. Los desastres se sucedían uno tras otro, había falta de recursos económicos, imperaba la insalubridad y enfermedades (como la viruela, tifoidea, lepra, y el cólera) causaban estragos en la población; no había recursos para sostener las milicias. Ante esta serie de trastornos, para recuperar la economía, fue necesario restituir algunos monopolios como el del tabaco6. Con este desastroso panorama el futuro de la Federación se tornaba gris. Los años posteriores años serían cruciales para el destino de Centroamérica ya que en cada provincia ya comenzaba vislumbrarse un localismo incipiente que sería la base de los nuevos Estados-Nación7
Para 1827 la situación era incontrolable, Arce, luego de haber destituido al Jefe de Estado de Guatemala, asume el poder estatal. Igual intenta hacerlo con Dionisio de Herrera, de Honduras (a quien los conservadores consideraban un enemigo acérrimo y al cual la iglesia excomulgó y le declaró “hereje masón y enemigo de la iglesia)8”, para ese propósito, envió tropas al mando del coronel Justo Milla quien invadió el Estado de Honduras y seguido de un sitio de 36 días, el 10 de mayo de 1827, toma la ciudad de Comayagua, captura a Herrera y lo envía bajo custodia hacia Guatemala. Honduras se resiste organizando una milicia con 400 tropas de Comayagua y 300 voluntarios, enviados desde Tegucigalpa, todas bajo el mando del coronel Remigio Díaz, entre sus oficiales estaba Francisco Morazán Quezada, quien se había distinguido en el combate de Maradiaga (de apenas hora y media). Morazán desde 1824 era Secretario General del Gobierno de Herrera, y en 1826 Presidente de la Asamblea del Estado.
Capitulada Comayagua, Morazán es capturado en Ojojona y es preso por 23 días. Se evade y viaja a Nicaragua, ahí el Jefe de Estado, don Juan Arguello, le nombra Comandante General de las Fuerzas. Traicionado por el Cnel. Cleto Ordoñez, Morazán organiza una fuerza de 135 jefes y oficiales y en Choluteca recluta una tropa de 450 hombres, con la que avanza para enfrentar y derrotar las tropas federales bajo el mando de Justo Milla, cuyo desenlace, favorable a Morazán, se da en la batalla La Trinidad, el 11 de noviembre de 1827. Más adelante, Morazán consolida sus victorias en contra de las fuerzas federales en la Batalla de San Antonio (El Salvador), el 9 de octubre de 1829.
Al respecto el historiador Gral. Pedro Zamora dice lo siguiente: “Morazán fue audaz y providencialmente los laureles del triunfo coronaron sus armas. El 23 de octubre de 1829, entró victorioso a la capital del Estado de El Salvador”9. La espada republicana de Morazán se alzó, para fortalecer la República Federal; más adelante, Morazán, en pleno apogeo de su carrera política y militar, con una reforma basada en el más puro pensamiento de avanzada, haría temblar a los conservadores y a la iglesia. La estrella de Morazán brillaría en el firmamento centroamericano, escribiendo páginas gloriosas con soldados de toda la federación, pero particularmente de El Salvador y de Honduras. La heroica Batalla de la Hacienda El Gualcho (Morazán al mando de soldados hondureños) el 6 de julio de 1828, es descrita por el Historiador Robustiano Vera así:
“Morazán se situó en la hacienda del Gualcho esperando que mejorase el tiempo. Domínguez se encontraba a una legua10 de esa hacienda. Tuvo el jefe hondureño que aceptar la batalla a pesar de las ventajosas posiciones de Domínguez i de la superioridad de sus fuerzas. Hizo avanzar sus cazadores sobre el enemigo i después rompió el fuego a medio tiro de fusil. El heroísmo de los soldados hondureños fue espantoso: el fuego se hizo general i por fin la artillería decidió la victoria en favor de Morazán”11.
Pedro Zamora relata esta batalla así:
“Sangre de hermanos manchó el campo, y los de Domínguez, por el instinto del respeto tributado al valor, no se atrevieron a hollar la línea de cadáveres a que se había reducido la avanzada, y aquel heroísmo entusiasmó a los hondureños que en el momento salían de la hondonada y los impulsó al combate generalizándose el fuego por ambas partes…; Pero la reserva de este jefe (Morazán), operando por aquel flanco restableció la línea, recobró la artillería y decidió la acción arrollado parte del centro y todo el flanco izquierdo enemigo que, arrastrándose en su fuga el resto de las tropas de Domínguez, las dispersó por toda llanura”12
El genio de Morazán lo llevo a combatir y salir victorioso en muchas batallas, entre ellas la de Mixco, San Miguelito, Las Charcas, Guatemala, las vueltas del Ocote, Opoteca, Jocoro, Mataquescuintla, Espíritu Santo, San Pedro de Perulapán, El Jocote, y San José, entre otras.
A. Otros Militares Sobresalientes del período Federal y republicano.
La vida militar de Morazán ha sido objeto de amplios debates y estudios. Esto no ha permitido estudiar otros grandes hombres de las armas que dieron lustre y honor a la historia de Honduras, excepto por el General Jose Trinidad Cabañas, poco se ha estudiado la contribución de otros grandes generales a la historia militar de Honduras, algunos nacionales y otros acobijados a la bandera del Estado y después la Republica de Honduras, entre ellos: Francisco Ferrera, José María Antonio de la Cruz Márquez, Jose María Gutiérrez (Considerado el segundo jefe militar de Honduras más afamado en la guerra civil federal), coronel José Rosario López Plata (muerto en combate en Trujillo en 1832), generales Jose Santos Guardiola, Jose María Medina, y Juan Francisco López Aguirre, entre otros.
A. El periodo republicano del siglo XIX.
El 5 de noviembre de1838, Honduras decide separarse de la Unión rompiendo el pacto de la Federación, acto que es ratificado el 11 de enero de 1939, aprobando una nueva Constitución Política, y casi de inmediato, el 1 de julio, hace un acto soberano al firmar un Tratado de Amistad y Alianza con Costa Rica13. Nuestra nación se declarará como República hasta en la Constitución del 28 de septiembre de 1865. La epopeya militar más celebre, después de la segunda mitad del siglo XIX, fue la gran Guerra Nacional Centroamericana, en contra del filibustero William Walker, que se autoproclamó Presidente Vitalicio de la Republica de Nicaragua. Honduras al igual que las otras naciones de inmediato se aprestó a enviar tropas para derrotar el sistema esclavista de Walker.
Esta guerra, que se gesta desde 1854, año en que se inicia la guerra civil en Nicaragua y que enfrenta a legitimistas (conservadores /granadinos) y democráticos (liberales/ leoneses), seguida de la gran Guerra Nacional entre 1856 -57 (que termina el 1 de mayo de 1857 en Rivas, cuando William Walker negocia su rendición y logra un salvoconducto ante la fuerza naval estadounidense), luego en 1858, cuando se normalizan las relaciones entre Costa Rica y Nicaragua, hasta 1860, cuando Walker es fusilado (por una escuadra de fusileros al mando del general Norberto Martínez) en Trujillo, Honduras. En septiembre de 1860, Juan Rafael Mora es fusilado en Puntarenas, Costa Rica.
Esta Guerra, en su etapa de campañas militares centroamericanas, en 1856-1857, fue dirigida con un Estado Mayor de los ejércitos Aliados de Centroamérica, que dirigió la guerra a partir del 23 de enero de 1857, y que estuvo conformado así: General en Jefe, el General Florencio Xatruch de Honduras (de destacada actuación militar); Segundo Jefe, General Máximo Jerez Tellería de Nicaragua; Mayor General, General José Víctor Zavala de Guatemala; Cuartel Maestre, General Fernando Chamorro de Nicaragua; Inspector General, General José María Cañas de Costa Rica. Las Fuerzas Expedicionarias de Honduras tuvieron como segundo jefe al General Juan Francisco López Aguirre.
Durante este período, hasta la revolución liberal (1871), puede decirse, no hubo mucho avance militar, y se caracterizó por guerras frecuentes, patrocinadas por el general Rafael Carrera (Guatemala) cuyo interés era colocar o apoyar Jefes de Estado complacientes o afectos a su pensamiento conservador. Iniciado el liberalismo en Honduras, y luego de la asunción de Marco Aurelio Soto (1878) hubo intentos por profesionalizar el ejército. Al efecto, el Dr. Soto contrató militares cubanos como asesores para la tarea de estructurar el nuevo ejército, entre ellos los generales Antonio Maceo, Máximo Gómez y el coronel Flor Crombet, quienes ocuparon altas posiciones dentro de la estructura militar hondureña (Maceo fue General del Ejército y en el Ministerio de Guerra, al mismo tiempo asumió la comandancia militar de Tegucigalpa; Gómez se le reconoció como General de División en el Estado Mayor General del Ejército y Comandante de Plaza en Amapala; y Crombet ocupó los cargos de comandante general del departamento de La Paz, inspector general de cuarteles y secretario del tribunal supremo de guerra y justicia, sucesivamente)14. En la Constitución política de noviembre de 1880, se emiten nuevas leyes con el fin de reglamentar todo lo referente al ejército nacional. Como aspectos innovadores se establecía que la policía de seguridad solo podrá ser confiada a las autoridades civiles15; se establece el servicio militar obligatorio; se legisla sobre el ejército activo y la reserva; se establece el fuero militar, y se define que la fuerza pública es esencialmente obediente y no deliberante16.
A finales del siglo XIX el evento militar más importante fue la revolución de 1893-1894, luego de la renuncia, el 15 de julio de 1893 del presidente el general Ponciano Leiva. El 15 de septiembre de 1893 toma posesión, como Presidente constitucional de Honduras, el general Domingo Vásquez. Esto provocó pugnas entre los liberales emigrados en Nicaragua que al final llevaron al levamiento de figuras políticas tan destacadas como Policarpo Bonilla, Manuel Bonilla, Miguel R. Dávila, José María Reina, Erasmo Velásquez, Vitalicio Laínez entre otros. Los preparativos para invadir a Honduras, contaron con el apoyo decidido del General José Santos Zelaya (liberal) que gobernaba Nicaragua. Esta revolución dio origen a la escisión del Partido Liberal y más adelante a la fundación del Partido Nacional de Honduras. Así mismo fue la cimiente que desencadenó al conflicto entre Honduras-El Salvador contra Nicaragua y que culminó con la invasión (por tierra y mar) al territorio nacional, y cuyo trágico desenlace fue en la sangrienta batalla de Namasigüe, del 18 al 23 de marzo de 1907.
Podemos concluir que las frecuente guerras obligaron a los gobiernos a disponer de un presupuesto militar muy por arriba de la capacidad del Estado para fomentar el progreso nacional, para una muestra el historiador chileno don Robustiano Vera nos da una descripción de las fuerzas militares de Honduras a fines del siglo XIX17:
“La población es de 400,000 habitantes…El ejército de Honduras lo forman 38,075 individuos, divididos de esta forma: Jefes Superiores: 380, Oficiales: 1695, y Clases y Soldados: 36,000”.
Continuará…