LA doña fue la ganadora en la primera vuelta. Pero en la segunda, se le dio vuelta la tortilla. La contienda fue entre dos políticos curtidos. La señora del expresidente, candidata de UNE, divorciada para evadir la inhabilitación en el penúltimo proceso electoral, derrotada en el anterior por el “outsider”, y el ultraconservador de VAMOS que probó sin éxito, con distintos partidos, tres veces antes. Esta vez las encuestas acertaron en el pronóstico. El triunfador obtiene 58,1% de los sufragios contra 41,8% de la exprimera dama. Sin embargo la participación ciudadana fue muy raquítica. Apenas el 42% del electorado inscrito en el censo. De los más de 8 millones de guatemaltecos inscritos, el mandatario consigue 1 millón 856 mil votos contra 1 millón 296 mil votos de su contrincante. Los votos válidos apenas sumaron 3 millones 152 mil votantes.
¿Qué evidencia este resultado? Pues bien, para ganar solo se ocupa un voto más. Aunque no para gobernar. La herencia que recibe de su antecesor –bastante desacreditado en la opinión pública– es un costal de pesados problemas y una población desconfiada y bastante desconsolada. No se puede ignorar el hartazgo a la clase política. Corrección, al sistema. Ya que la vez pasada, bajo el calor de las antorchas encendidas y el rumor de los Twitter de la embajada, fueron a votar por el “outsider” comediante cuyo grito de campaña –a raíz del derrocamiento del general mano dura, encarcelado por la CICIG por corrupción– fue “no soy ladrón”. Aquello duró poco, hasta que le cayó encima el temible fiscal colombiano. Jimmy mandó a la CICIG a echar pulgas a otro lado. El próximo presidente no la va a traer de vuelta. Lo que sí hizo fue prometer que va a meter a la cárcel a su rival política. Hasta ahora la señora se ha salvado de otros emplazamientos, pero unas horas antes de los comicios la fiscalía anunció sanciones a su partido por supuestas contribuciones irregulares. Durante la campaña dijo que el trato del Jimmy de “tercer país seguro” tenía que ser revisado por el Congreso. Sin embargo, conociendo a POTUS y lo que ha hecho con AMLO, dudoso que vaya a invalidarlo. Si México se retuerce por cualquier tapón que le pongan al mercado norteamericano, qué no podría pasarle a cualquiera de estos pintorescos paisajes acabados del Triángulo Norte. ¿Qué tipo de gobierno puede esperarse en el vecino país? A ver si estas vagas pinceladas dan un indicio. Vamos, el partido que lo acoge, es una formación de derechas con propuestas “promilitares” tales como reactivar el consejo de seguridad nacional e imponer orden, combatir el crimen, la delincuencia y el narcotráfico.
Retorno al gobierno de “mano dura”. En la campaña propuso imponer la pena de muerte. Apuesta a la participación de la empresa privada en rehabilitar los decaídos mercados. Tiene carácter fuerte. Para algunos demasiado autoritario; para otros aceptable ya que dizque sabe mandar. Fue director del Sistema Penitenciario. Durante su gestión fueron asesinados en una granja penal siete reos durante un operativo oficial para recuperar el control del reclusorio. El Ministerio Público y la CICIG le cayeron años después arguyendo que la toma había sido “una cortina de humo para ocultar una operación de limpieza social”. Giammattei pasó más de diez meses en prisión. Un Juzgado cerró el caso y recuperó finalmente la libertad por falta de pruebas. No cuenta con mayoría en el Congreso Nacional, así que llega con poder diezmado. Hasta ahora, a falta de gobierno estable con manos hábiles en el timón, Guatemala pareciera navegar en piloto automático. Todo nuevo gobierno inicia lleno de expectativas. Con la esperanza de muchos que, antes que se queme del todo, pueda darle vuelta a la tortilla.