Comercio de drogas y el narcomenudeo

Por Boris Zelaya Rubí

“Los problemas asociados a la producción, tráfico y consumo de drogas en América Latina afectan la calidad de vida de la población. Están ligados a formas de exclusión social y debilidad institucional, generan mayor inseguridad y violencia, y corroen la gobernabilidad en algunos países. No es de extrañar pues que, en el contexto político internacional, el tema de las drogas ha ido adquiriendo peso y presencia progresiva, y los acuerdos intergubernamentales en esta materia se extienden cada vez más. En relación a la producción, América Latina concentra la totalidad de producción global de hoja de coca, pasta base de cocaína y clorhidrato de cocaína del mundo. Posee, además una producción de marihuana que se extiende hacia distintos países y zonas, destinada tanto al consumo interno como a la exportación. El problema es que el “narcomenudeo” como les decimos a los que distribuyen coca en pequeñas cantidades, afecta principalmente a la población juvenil y a los varones más que a las mujeres”.

El gobierno y las Fuerzas Armadas con sus grupos especializados han demostrado eficacia en el control de la oferta de drogas y los delitos conexos. ¡Caiga quien caiga! El problema no se soluciona de la noche a la mañana, puede durar años, pero la denuncia “con pruebas” arroja mejores resultados. Tanta culpa tiene el que consume drogas como el que las produce o importa, que conste, el mercado consumidor por excelencia sigue siendo la tierra de “Tío Sam”. Sus vicios originan un negocio ilícito que daña la población mundial y hace que se produzca dinero de esa actividad, convirtiendo la ilegal operación en un negocio lucrativo y más interesante para aquellos que no quieren vivir de un salario mínimo y hacer un capital que les proporcione comodidad, poder y todo el placer inimaginable. Como dice un familiar muy querido, “con dinero ¡hasta bonito es uno!”.

Hace muchos años encontramos en un bar y restaurante, a un amigo que conocimos cuando era un cipote.

Después de saludarlo, procedimos a conversar sobre lo que había sido su vida hasta la fecha. Estando en plena charla alguien que estaba en la barra nos gritó, ¡qué amistades las tuyas! Y el amigo de quien ignorábamos que había estado involucrado en el ilícito negocio de drogas, les respondió: ¡todos los que están aquí han sido mis clientes, ¡solo se escuchó un murmullo generalizado entre los criticones presentes. Por supuesto, eran personajes de los más reconocidos de nuestra sociedad, tanto políticamente como de élites sociales de las alturas.

En el reciente pasado, escuchamos al “tal Mel” manifestarse públicamente como “socialista y enemigo del imperio”. Ahora que abiertamente se ha inmiscuido en política la empresa privada, exigiéndole al gobierno lo que tiene que hacer, tratando de imponer sus ideas y prácticamente manifestarse en contra del Ejecutivo, a lo mejor quieren que llegue a la Presidencia de la República, algún miembro de la segunda fuerza política (por el momento) al poder, para que surjan efecto sus promesas, de quitarle el dinero al rico para repartirlo entre los pobres de Honduras, lo más probable es que lo hagan con los bienes que han amasado con tanto sacrificio los dueños de negocios multimillonarios, o a lo mejor tienen miedo en caso de estar metidos en “lavado y restregado”.

La presidenta de la Cámara de Representantes, poderosa políticamente del país del norte, escuchó las quejas de izquierdistas hondureños disfrazados o camuflados en organismos que siempre protestan para justificar sus ingresos y sus egos inflados al estar en los medios todos los días, sin aceptar los sacrificios que ha hecho el gobernante, por ir poniéndole un alto a los grandes capos de la droga en Honduras, la respuesta como siempre es qué han escuchado sobre la violación de los derechos humanos y sobre la corrupción en este gobierno y la Presidencia, respondiendo el presidente del Comité de reglas, Jim MacGovern: por esas acciones “vamos a monitorear la situación de cerca”, ¡vaya jodido, nos enseñó la faja!

La pregunta del millón es: ¿por qué no se reunió con el Presidente de la República sino con la oposición destructiva? ¿Será que desean una descomposición social en el país entre los demócratas y los de izquierda de nuestro patio?

De rodillas solo para orar a Dios.