Cardenal Rodríguez: Elegidos para nuevos órganos no le deben temer al polígrafo

El cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, exhortó ayer a aquellas personas que sienten odio en su corazón, a que se reconcilien con Dios, porque de lo contrario si mueren con ese odio van directo al infierno, lo cual lo manifestó en el programa de televisión que dirige el periodista Rosendo García.

El jefe de la iglesia católica en Honduras, manifestó que los narcotraficantes ya están castigados, porque, “todos los que se fueron extraditados muy difícil que puedan tener paz en sus conciencias, y mucho menos que los bienes que consiguieron ilícitamente o con dinero maldito, producto del derramamiento de sangre de tantos hondureños muertos, tampoco podrán disfrutar ese dinero”.

El evangelio en Mateo 16:26, dice: ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si después pierde la vida?, por tal motivo, es necesaria la reflexión y hacer una pausa en esta vida tan acelerada y confrontada, que la pausa sirva apara preguntarse, ¿de qué me sirve todo esto y que me voy a llevar de esta tierra?, añadió el religioso.

Asimismo, condenó la insurrección en el Congreso Nacional llevada a cabo por los diputados de Libre, quienes en una ocasión mostraron un espectáculo grotesco, donde utilizaron un extintor para hacer sus maniobras, olvidándoseles la responsabilidad que les confió el pueblo hondureño.

“Ante esta situación es muy importante buscar el diálogo, al tiempo que las personas que van a ir a los órganos electorales, algunas personas han pedido que les apliquen el polígrafo, ¿y por qué no?, ya que si una persona se siente limpia completamente, no debe tener temor, y si se opone sistemáticamente, algo hay allí que no está funcionando bien”, señaló Rodríguez Maradiaga.

MISERICORDIA
Rodríguez Maradiaga aprovechó el momento para anunciar que en la basílica de Suyapa recientemente comenzaron con una jornada sobre el perdón y la misericordia, la cual no se trata de una simple exposición, es un gran mensaje para todo el pueblo hondureño.

“Aquí se hace énfasis sobre a donde nos conduce el perdón y la misericordia y a donde nos conduce el odio, deben ir con el corazón abierto, dejando de lado las ideologías y las confrontaciones”.