Por Miguel Osmundo Mejía Erazo
*Profesor y periodista
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La deontología o moral profesional es la parte especializada de la ética respecto a la moral del hombre en el ejercicio de su profesión. La moralidad, el honor, la honestidad, el deber, la responsabilidad y la obligación de conciencia referidos al ejercicio de cualquier profesión se llama deontología. En esta oportunidad nos referiremos a la ética publicitaria, término que es posible no conozcan algunos de los profesionales dedicados hacer o vender publicidad y aún los profesionales del periodismo muy poco estudiamos o conocemos esta temática, aunque no nos dedicamos a la parte publicitaria posiblemente desconocemos que existe un código de ética publicitaria, mediante el cual se nos hace saber los deberes, derechos y prohibiciones.
La Ley de Emisión del Pensamiento, las leyes y reglamentos de algunas organizaciones periodísticas en sus respectivos códigos de ética establecen algunas normas relativas a la publicidad pero más al ejercicio honesto e imparcial del periodismo, al parecer algunos publicistas se ponen de acuerdo en relación a las tarifas y el porcentaje de publicidad e información en el caso específico de las revistas, algunas de ellas solamente contienen anuncios publicitarios mal confeccionados, esta actividad en algunos casos es el “modus vivendi” de algunas personas que poco conocen de comunicación, mucho menos de periodismo. En nuestro país está prohibido el chantaje publicitario en todas sus manifestaciones, el uso de fotografías, cuentos o dibujos de carácter pornográfico, así como la explotación del sexo en la publicidad, las organizaciones defensoras de los derechos de la mujer están cansadas de protestar por el irrespeto a ellas en los anuncios publicitarios y ahora se ha llegado al extremo de explotar el sexo no solamente por las redes sociales sino por algunos canales de televisión poco serios y también los serios.
En muchos medios de radio y televisión, se ha llegado al caso de la vulgaridad, todos sabemos que hay frases de doble sentido que constituyen faltas a la moral, nuestro idioma es bastante amplio y podemos encontrar frases muy elegantes para expresar un contenido sin dejar dudas o incentivar con frases las mentes perversas en vez de usar la creatividad publicitaria en forma positiva. Hoy en día pareciera que no se pudiera prescindir del sexo en la actividad publicitaria, lo hemos visto en América, Europa y en Asia y como los hondureños somos buenos para imitar, no nos quedamos atrás. Los padres de familia deben tener cuidado con sus hijos pequeños y los adolescentes porque a tempranas horas de la noche pueden estar mirando pornografía por canales nacionales o extranjeros que están en las compañías de cable. No debemos desconocer el hecho de algunos dueños de canales de televisión que están utilizando jóvenes físicamente atractivas como presentadoras y en algunos programas de estas jovencitas llegan a tener más “rating” cuanto más enseñan de su cuerpo, o sea que en televisión no vale la que tiene más talento sino la que tiene más que enseñar. En la radio son frases, música o radionovelas, muy pocas por cierto, las que permiten que el oyente se estimule y ponga a trabajar su mente en el entorno de la libido y desde luego las frases y música de doble sentido, los chistes vulgares, más el infructuoso entretenimiento para algunos con la mente corrompida.
Nosotros no somos expertos en publicidad, pero tengo en mis manos el Código de Autodisciplina Publicitaria de la radio y televisión italiana que en alguna ocasión conocimos in situ, en una de sus normas establece, como premisa fundamental, el irrestricto respeto al público y la forma en que la publicidad debe promover un modelo de comportamiento acorde a la alta categoría social y profesional del ciudadano. Toda publicidad en cualquier parte del mundo debe ser honesta, verdadera, con alto grado de credibilidad, debe evitar la violencia, la vulgaridad y la indecencia. Comprendemos que la publicidad es la esencia de cualquier medio de comunicación pero hay que saber hacer buen uso de ella, muy especialmente los medios electrónicos.