En nuestras manos está que el ingeniero Nasry Juan Asfura Zablah (Papi a la Orden) y sus copartícipes deroguen o anulen el incremento al impuesto sobre bienes inmuebles, que arbitrariamente pretenden cobrar a los zarandeados capitalinos. Y como en nuestro país, pareciera que no existe nadie que defienda los intereses de sus ciudadanos, teniéndose que ejercer protestas masivas y violentas, en actitud de reproche ante las injusticias y abusos desmedidos. No sería extraño que para obligarlos a recular semejantes atropellos; todos los contribuyentes se manifestaran mediante el abstencionismo de pagar toda clase de impuestos, tasas y servicios, a efectos que la Tesorería del Distrito Central no reciba ni un tan solo centavos proveniente de esos rubros.
Si lo que quiere “Papi a la Orden” es adquirir una mayor captación de impuestos para lograr terminar el acceso al denominado “Centro Cívico Gubernamental”, proyecto que vendrá a descongestionar de manera importante la maraña que se formará al entrar en funcionamiento la totalidad de la monumental edificación. Sería bueno que en vez de socarnos con los impuestos, mejor cobre un peaje a todos los que transitemos por esa zona donde se construyó el edificio referido, que fue construido en un lugar inapropiado. Generando malos pensamientos, pues quizá detrás de esa monstruosa construcción estén haciendo las famosas “movidas” que sabemos muy bien que realizan en este país.
Pues tengo conocimiento que hay un viejo estudio elaborado por el ingeniero Ignacio Herrera, en donde concentraba todas las oficinas del gobierno en los predios donde está situado el actual edificio de la Corte Suprema de Justicia, Casa Presidencial, Banco Central de Honduras. Pero no se concretó por la insuficiencia de recursos. En contraposición a las exorbitantes inversiones que se han hecho en Palmerola, Coalianza, la ENEE, SANAA, etc…
No seamos papos… No sigamos permitiendo que sigan abusando vilmente de nosotros…
Hermann M. Reichle V.
Tegucigalpa, M.D.C.