Cada vez que escucho la tan traída y llevada frase “los buenos somos más”, me cuesta entender cómo es que los malos, siendo porción minoritaria, sean los que nos gobiernan.
El municipio de Talanga es una pequeña Honduras, un municipio con tanto potencial comercial y logístico de la zona norte de Francisco Morazán y hoy en día, ni siquiera tenemos un palacio municipal. Lo que debiese ser un gobierno comunal al servicio de los intereses de sus pobladores, más parece una carpa de circo. Por muy inverosímil que parezca, aquí un empleado público, quien dicho sea de paso es un recién llegado a la ciudad, pretende tener más peso que una autoridad electa por el pueblo. Eso es demasiado.
La lucha no es por colores, no es por partidos, la lucha debe seguir siendo de buenos contra malos, porque la pobreza, la inseguridad, las epidemias, no ven colores ni partidos y cuando atacan, destruyen. Talanga tiene hombres y mujeres ejemplares.
Claro que se les agradece, pero al mismo tiempo da vergüenza que alcaldes de ciudades y pueblos vecinos vengan a Talanga a darnos su apoyo. Agradecidos por el noble gesto, pero necesitamos urgentemente un líder como lo tienen Cedros o Cantarranas. Nadie es perfecto, pero en la búsqueda de la construcción de la ciudad que soñamos todos somos necesarios, en la ruta del progreso que nos llevará a la victoria. Todos cabemos y porque todos cabemos, Talanga tiene esperanza.
Talangueños… dejemos de ser esa mayoría silenciosa que no reacciona y todo lo permite. Los buenos somos más. ¡Ya es demasiado!
¿Si no somos nosotros? Entonces ¿quién? ¿Si no es hoy? Entonces ¿cuándo?
Nelson J. Ordóñez
Talanga, F.M.