Por Armando Cerrato
El hondureño Héctor Emilio Fernández, alias “Don H”, fue condenado a cadena perpetua, cinco años de libertad supervisada, y pagar un monto de cincuenta millones de dólares en confiscaciones, por la Corte del Distrito Sur de Nueva York.
“Don H” fue capturado en Honduras en octubre de 2014 y extraditado a los Estados Unidos en septiembre de 2015 donde para atenuar la pena, cantó más que un canario, confesando incluso ser autor intelectual del asesinato de al menos 19 personas y corromper a policías y un militar de alto rango, así como a un expresidente que le agarró el dinero cuando era candidato bajo la promesa de nombrarle un funcionario que le protegería sus actividades ilícitas, pero que al llegar al poder le incumplió la promesa.
Esta información ha causado tremendo revuelo en Honduras, pese a que los periodistas se han limitado a informar, basados en un documento desclasificado por la Corte de Nueva York, que no da nombres de los sobornados, seguramente para no entorpecer las investigaciones que lleguen a dotarle de pruebas fehacientes para acusar específicamente a los involucrados por el narcotraficante y solicitar a su vez la extradición respectiva y hacer caer todo el peso de la ley que señala la codificación jurídica de los Estados Unidos de América.
Sin embargo, por los períodos de tiempo señalados por el convicto “Don H” los medios que han divulgado con grandes titulares y alharacas deducen que el expresidente sobornado es: José Manuel Zelaya Rosales, quien en su cuenta de Twitter y en conferencia de prensa ha negado ser el mencionado por “Don H”, al tiempo que mostró documentos que afirman que su gestión administrativa fue limpia, incluso en la lucha contra el narcotráfico internacional. Varios de esos documentos fueron emitidos por el Departamento de Estado y la DEA (Drug Enforcement Administration: Administración para el Control de Drogas), que trabaja abiertamente y en estrecha colaboración con las fuerzas antidrogas de Honduras.
El escándalo informativo ha causado revuelo nacional e internacional y mucho dolor y decepción entre los cuasi fanáticos, seguidores y lamebotas de Zelaya Rosales, al que consideraban impoluto e incapaz de relacionarse con el crimen organizado y llaman “tarifados, garganta asalariada, vendidos y mentirosos” a los periodistas que se han limitado a informar documento en mano, el contenido de las declaraciones del narcotraficante hondureño, que incluso asegura haber facilitado insumos y materia prima para el cartel de Sinaloa dirigido por el hoy también prisionero en Estados Unidos de América, Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”.
Los defensores de Zelaya han resaltado en sus declaraciones que por ahora solo el Partido Nacional tiene cola que le pisen las autoridades norteamericanas y citan que el hijo del expresidente José Porfirio Lobo Sosa; Fabio Lobo, el expresidente Rafael Leonardo Callejas, y otros nacionalistas connotados de la política hondureña, son los señalados como implicados en el tráfico de drogas hacia el país del norte.
En su defensa los periodistas nacionales insisten en no haberse inventado nada y limitarse a informar el contenido de la documentación desclasificada y cumplir así su verdadero rol en el desarrollo de la convivencia social hondureña que lidia diariamente contra la incomprensión, intolerancia, y fanatismo de políticos opositores al régimen nacionalista actual que basa su actuar contra el crimen organizado y de cuello blanco en la frase de que “Nadie está por sobre la ley y que la misma se cumplirá caiga quien caiga”.
Así hasta un hermano del Presidente actual Juan Antonio Hernández Alvarado enfrenta un juicio en Estados Unidos por narcotráfico y perjurio y se rumorea internacionalmente que se investiga también al actual Presidente y su esposa Ana García y al expresidente Porfirio Lobo… ¡Ya veremos!
Licenciado en Periodismo