NERVIOSISMO

URUGUAY es otro país que en octubre realizará elecciones generales. Su vicecanciller se retiró de las sesiones de la Asamblea General en rechazo al reconocimiento de la delegación de Guaidó en el organismo, pretextando que al hacerlo estarían reconociendo un nuevo gobierno en Venezuela. Es uno de los gobiernos que, junto a México, se ha pasado al lado de la neutralidad, impulsando en el grupo de contacto –integrado por europeos y latinoamericanos– un diálogo entre la oposición y la autocracia para oxigenar a Nicolás.

Como no han logrado tumbar a Nicolás, ahora ponen a las partes otra vez a platicar. Como maná caído del cielo para Nicolás, al que le dan chance de tonificarse y dividir la oposición. Lo que suceda en esas elecciones uruguayas también va a incidir en estos acontecimientos del ajedrez político regional.

El tradicional Partido Nacional (los «Blancos» de tendencia centrista), por escaso margen lidera las encuestas de intención de voto. El Partido Nacional en un estudio realizado por “Equipos consultores” obtiene el 33% de la intención mientras que el oficialismo del Frente Amplio 29% de esas intenciones. La tercera fuerza, el Partido Colorado, que generalmente compite en alianza con los “Blancos” obtiene en la misma encuesta un 12% de la intención del voto.

Sin embargo, en otra medición, después de realizadas las elecciones primarias, el Frente Amplio ahora obtiene el 30% de la intención de voto, el Partido Nacional el 26% y el Partido Colorado 15%.

Con la participación aproximada de más de un millón de personas, quedaron electos como los principales contendientes el oficialista Daniel Martínez (Frente Amplio), el senador Lacalle Pou (Partido Nacional) y Ernesto Talvi (Partido Colorado).

Lo probable, según los expertos, es que tengan que ir a una segunda vuelta en noviembre. Así que después de 15 años consecutivos de gobiernos del Frente Amplio, con líderes como Tabaré Vázquez, Danilo Astori y Pepe Mujica dirigiendo, ninguno encabeza la fórmula presidencial en esta oportunidad y por primera vez la oposición tiene un chance real de disputarle la presidencia al oficialismo.

Así que hay nerviosismo en las filas del partido que hasta ahora ha venido gobernando turnando a varios líderes políticos de los suyos. Cuando Pepe Mujica se pronunció calificando el régimen venezolano como “dictadura”, los analistas interpretaron un movimiento al centro del partido oficialista de cara a las próximas elecciones.

Incluso el candidato presidencial de ese partido usó términos similares. Sin embargo, horas después, las declaraciones originaron un vendaval de críticas dentro del mismo partido como en Venezuela. Guiadó celebró que se trataba del “clavo en el ataúd de Maduro”, mientras que Nicolás respondió que solo los “estúpidos” lo tildan de dictador.

No tardó mucho en desdecirse, aclarando que “lo sacaron de contexto” y ofreció una enredada explicación del término dictadura durante el imperio romano para justificar el contexto de la utilización del término en el caso venezolano.

Como las críticas más duras venían del partido comunista se defendió echándoles en cara que “los otrora defensores de la dictadura del proletariado ahora se horrorizan porque usa la misma palabra”. Agregó que como Venezuela es un país “jaqueado” que prácticamente está en guerra –y los gringos pasan diciendo que todas las opciones están sobre la mesa– entonces “toda sociedad en peligro resume el poder”.

Ejemplarizó que “incluso en Uruguay tenían toque de queda y más a lo que llaman medidas de seguridad”. Vienen elecciones en Guatemala, en Bolivia y en Uruguay que es importante estar atentos.