Según análisis del BID: Remesas, retorno y disuasión serían los efectos del cambio en políticas de Estados Unidos

Menos remesas, retorno y disuasión, sería el efecto de las medidas migratorias y de control laboral que el gobierno de Estados Unidos ha venido anunciando e implementando, sobre los países del Triángulo Norte, según un análisis del comercio, la inversión, la migración, el sector financiero, las materias primas y los recursos naturales, emitido por el Banco Interamericano de Desarrollo.

Los centroamericanos que ya viven en Estados Unidos podrían tener mayor dificultad para conseguir empleo, ver disminuido su salario, moverse a sectores informales o abandonar el mercado laboral, lo que significaría una disminución de ingresos y, se podría esperar de remesas.

Por otro lado, los migrantes con autorización para residir en el país podrían aumentar el envío de remesas para compensar esa disminución y como efecto del incremento de sus salarios, según la publicación “El futuro de Centroamérica: retos para un desarrollo sostenible”.

Con relación al retorno, los migrantes en Estados Unidos podrían decidir retornar a sus países de origen, lo que acabaría con su envío de remesas, aunque podría preverse que retornasen con sus ahorros.

En la parte de disuasión, dado el endurecimiento de la política migratoria, menos ciudadanos de los países del Triángulo Norte estarían dispuestos a viajar a Estados Unidos sin regularizar su situación migratoria.

Se estima que las remesas de los migrantes irregulares disminuirían un 7.6 por ciento anual debido a una terminación de los programas Temporary Protected Status (TPS) más allá de 2020, la eliminación del Deferred Action for Childhood Arrival (DACA). Esto se debe a los cambios estimados en variables relevantes tales como empleo, salario, participación laboral, presencia física en Estados Unidos y la propensión a enviar remesas.

Como referencia, durante la crisis financiera de 2008-2009 las remesas se redujeron en 10 por ciento. Además, se estima que alrededor del 7 por ciento del total de migrantes que residen en Estados Unidos podría regresar a sus países de origen, llevando consigo unos ahorros que representan alrededor del 3 por ciento del PIB de la región, pero generando también una demanda adicional de empleos en países ya con dificultades para generar empleo de calidad.

Junto con el efecto disuasorio, esto podría implicar que los países necesitarían crecer entre un 0.2 por ciento y un 1 por ciento más por año para generar los empleos requeridos.