Por José Antonio Mejía y Mejía
Específicamente en el caso venezolano, las intermediaciones, pláticas, diálogos, amenazas sin realizar, únicamente están llevando a la destrucción de un noble pueblo que siendo una de las naciones más ricas del mundo vive una situación de hambre, miseria, esclavitud, destrucción de la libertad individual y a la consolidación de una dictadura que es el equivalente a un agujero negro del cual una vez dentro no se volverá a salir. Ejemplo, Cuba, la dictadura lleva más de sesenta años pretendiendo siempre extender sus tentáculos, donde toda protesta fue y es ahogada definitivamente.
Los únicos que pueden terminar con esta situación, que ya tiene un carácter mundial, son los Estados Unidos, con el apoyo de sus tradicionales aliados en Europa, Medio Oriente y algunas naciones latinoamericanas que lograron sacudirse el tal socialismo del siglo XXI. Si fueran los tiempos de Reagan o Bush, esta situación estuviera resuelta, pero en la actualidad el presidente Trump, es pura llamarada de tusa.
Lo más grave para la oposición venezolana es su debilitamiento, lo que para Nicolás Maduro es un alivio, todas las condiciones se están dando en un ejército penetrado por agentes cubanos, creación de colectivos que son la fuerza capaz de enfrentarse y destruir a quienes no piensan como ellos y al establecimiento de chivatos cuadra por cuadra. El terror psicológico de ser denunciados como contrarrevolucionarios, los que no quieren el sistema.
A los EEUU lo que en el fondo le interesa es que su influencia, en todos los sentidos, sobre los países que están más allá del Río Bravo y ven cómo rusos, chinos, iraníes y cubanos, les están tocando sus intereses.
Los gringos nadie los entiende. Ellos crearon lo que ahora es el monstruo chino, buscando mano barata sin darse cuenta de que les están copiando su tecnología y junto con Rusia invadiéndole el patio trasero.
Cuanto más se dialogue, más fuerza irá tomando la dictadura. Ya tiene más de un millón de milicianos y cuando todo haya sido destruido, Juan Guaido será solo uno más de los que han enfrentado a la dictadura; Maduro dirá como Fidel, hace más de medio siglo: toda mi vida he sido marxista-leninista. De manera que todo se reduce a dilatoria que son un elemento debilitador nefasto para la oposición venezolana y de gran fortalecimiento de una dictadura marxista, disfrazada de socialismo, donde se hará lo que el dictador diga por lo menos 30 años después de haber leído este artículo, contando los 20 años pasados de gobierno chavista, nada menos que en las barbas del Tío Samuel.
Aclaro al lector, al cual guardo profundo respeto, que no soy ni comunista, ni progringo, sino un simple mortal que aspira a vivir en libertad y democracia y siento mucho la tragedia del pueblo venezolano que debe tener mucho cuidado a la trampa de dilatorias.