UNAH otorga doctorado honoris causa al embajador de Francia Pierre Christian Soccoja

El Consejo Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), otorgó la distinción de doctor honoris causa en humanidades al embajador de Francia en Honduras Pierre Christian Soccoja, la noche del martes.

Diplomáticos, destacados catedrático, empresarios y amigos del embajador se hicieron presentes en el evento donde se conoció a detalle la hoja de vida y el aporte que ha realizado el diplomático en el país, sobre todo apoyo a la educación, ciencia y la cultura.

El vicerrector académico, Julio Raudales, al tomar la palabra dijo que en la sesión del 18 de junio 2019 se presentó la solicitud de otorgamiento de la distinción de honoris causa en el campo de las humanidades al embajador Soccoja.

Raudales prosiguió que durante la gestión del embajador se instauró la catedra cultural franco hondureña desarrollada en 2016, asimismo el otorgamiento de becas a nivel de postgrado, master y doctorado para docentes de licenciatura de idioma francés como lengua extranjera.

Asimismo, ha hecho contribuciones en el ámbito la ciencias médicas y salud pública, apoyo para reactivación educativa entre Honduras y Francia; el 26 de marzo la UNAH recibió la acreditación sin reserva por el Alto Consejo de la Evaluación de la Investigación de la Educación Superior de Francia (Hceres), después de alcanzar los parámetros destacables de calidad y prestigio institucional siendo la primera macro universidad en el mundo en alcanzar esa acreditación.

Por su lado, el embajador Soccoja dijo que es un gran honor y lo llena de orgullo el doctorado honoris causa en humanidades.

“Esta distinción me une a una comunidad prestigiosa y lo convierte en parte de los suyos”, dijo.

 A continuación el discurso íntegro del embajador Soccoja

            Ilustrísimo señor rector de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Doctor Francisco Herrera;

Ilustrísimos vice rectores;

Estimados miembros del consejo universitario;

Estimados miembros de la Junta directiva universitaria;

Estimados decanos de las facultades;

Excelentísimos miembros del cuerpo diplomático y representantes de organizaciones internacionales;

Estimados académicos y docentes;

Estimados estudiantes;

Damas y caballeros,

Es para mí un gran honor y me llena de orgullo recibir el título de Doctor Honoris Causa en Humanidades que me concede hoy la Universidad Nacional Autónoma de Honduras.

Las ceremonias de Honoris Causa celebran sin duda el mérito de los recorridos de una vida académica o profesional, pero sobre todo lo que me complace más es que crean lazos entre comunidades académicas e individuos más allá de las fronteras. Esta distinción me une, hoy, a una nueva comunidad, la de su universidad, una institución prestigiosa con más de 172 años de historia fundada por dos de los padres de la nación hondureña, José Trinidad Reyes y el entonces Presidente de la República de Honduras, el abogado Juan Lindo.

Yo vivo esta ceremonia como un rito iniciático que me introduce solemnemente en una comunidad de pertenencia distinta a la mía. Por medio de este rito magistral me convierto en parte de los suyos, y les agradezco infinitamente, a pocos semanas del final de mi misión en su país, que me obsequien con ese vínculo indefectible.

Esta universidad es poseedora de una rica historia. Se trata de una institución además que siempre ha existido en el corazón dinámico de los movimientos y de la expansión de las ideas que han elegido la misión liberadora del saber y que han hecho avanzar al pensamiento y a la sociedad hondureña.

Francia comparte esa idea, la de que la universidad pública es una institución esencial para la vida democrática de todos los países. Mediante el cumplimiento de sus funciones desempeña un papel de enorme importancia en la consolidación de los principios y valores colectivos que sustentan la democracia y la civilidad. Como saben la acción de la cooperación francesa en Honduras se centra principalmente en la educación y en la cultura, y tengo que decir que desde la firma del convenio de cooperación entre la Embajada de Francia y la UNAH en septiembre de 2016, nuestra colaboración ha sido rica, diversa y muy fructífera.

En su nombre, la UNAH, alberga la palabra “autónoma”. El ejercicio de la autonomía ha sido y es fundamental para el funcionamiento de muchas de las universidades públicas en los países latinoamericanos. La autonomía no es algo estático; se trata de un atributo en constante evolución y, por ello, en riesgo de sufrir retrocesos. Es, por ello, necesario asumir y defender permanentemente, con responsabilidad, esa autonomía, porque garantiza la independencia respecto a todos los poderes, sean éstos económicos, políticos o religiosos. Sólo con libertad de pensamiento puede mantenerse una actitud crítica y creadora de propuestas ante la sociedad.

  1. Un objetivo fundamental de la cooperación francesa es el de acompañarles en la formación de «ciudadanos del mundo».

La universidad hondureña debe continuar asumiendo el desafío que representa la función central del proceso educativo: formar seres humanos libres, responsables, informados, tolerantes y respetuosos de los derechos humanos; comprometidos con el cuidado y mejora del medio ambiente; que lleguen a ser «ciudadanos del mundo» con capacidades interculturales, con conocimientos y destrezas para participar en la búsqueda de soluciones a los problemas globales. Y para participar en la formación de ese “ciudadano del mundo”, en el marco de nuestra cátedra cultural común, hemos debatido, durante los últimos 4 años, sobre la importancia de la laicidad y sobre la libertad de conciencia para garantizar el derecho de cada individuo de formarse su propia visión del mundo, alejada de fanatismos y fundamentalismos, sin imposiciones doctrinarias. Hemos hablado también de ciencias sociales, en el homenaje a Emile Durkheim y a Pierre Bourdieu; de la filosofía de René Descartes; de memoria, perdón y justicia; o de feminismo, con la ponencia sobre la herencia de Simone de Beauvoir… Hemos buscado siempre desarrollar y promover las relaciones interculturales, ya sea a través de la movilidad estudiantil en el marco del programa de asistentes de lengua en Francia, del programa de doble titulación entre la UNAH y la Universidad de Saint Etienne, del reconocimiento de los diplomas entre nuestras universidades, o del programa de becas para maestrías y doctorados.

                El importante logro alcanzado por la UNAH con la acreditación del HCERES, el organismo francés de acreditación educativa y de investigación, nos complació enormemente y vino a confirmar su alto nivel. Queremos también que los estudiantes de la UNAH se conviertan en ciudadanos del mundo y formen parte de la grande familia francófona. Por eso seguimos apoyando la enseñanza del  francés, apoyando la carrera de lengua e implementando un convenio tripartito entre la secretaria de Educación, la embajada francesa y la UNAH para la reintroducción del francés en las escuelas primarias.

 

  1. La Universidad tiene que imaginar y elaborar proyectos que den respuesta a las necesidades locales, nacionales y globales.

 

La responsabilidad y el compromiso social de las universidades les obligan a formar creadores de proyectos de desarrollo local. Es crucial que las universidades  sean capaces por sí mismas de afrontar un doble reto: atender las necesidades para el desarrollo nacional, y dar respuesta a los problemas de orden global.

                Uno de esos problemas es el desafío que representa la propagación de las enfermedades infecciosas. Junto al Dr. Medina tuve el honor de organizar, aquí en la UNAH, tres simposios internacionales sobre el dengue, el zika y el chikungunya, que situaron a Honduras y a sus investigadores en el primer plano científico a nivel regional y mundial.  

                Otro problema es el de la degradación del medio ambiente. La universidad ha de educar en sostenibilidad y promover la disminución de los impactos medioambientales que provoca la globalización para lo cual es menester tener un diálogo permanente con la sociedad. Me consta que esta universidad entiende que el tratamiento del medio ambiente requiere de conocimiento multidisciplinario. Por eso la UNAH celebró en 2018 el simposio de arquitectura “Una mirada alternativa sobre el paradigma de la ciudad sostenible” y organizará otro simposio en septiembre sobre la transición de la economía informal y ambientalmente poco responsable a una economía más formal y respetuosa con el planeta.

Damas y caballeros, queridos amigos,

Hace poco, al final de un día despejado de abril, a la hora en la que los parisienses regresaban a casa tras la jornada laboral o se reunían en los cafés y los turistas disfrutaban de la primavera de París, estalló un incendio que quedará grabado en la historia gloriosa y trágica de esa ciudad. El fuego devastó el techo de la catedral de Notre-Dame, uno de los símbolos de nuestra capital y de nuestro país, Patrimonio Mundial de la Unesco y uno de los monumentos más visitados del mundo.

Poca gente recuerda que la Universidad de Paris fue fundada a mediados del siglo XII por el obispo de París y sus instalaciones se situaron en aquel tiempo cerca de la catedral de Notre-Dame. La Universidad de París Adquirió rápidamente un gran prestigio, especialmente en filosofía y teología. Pero cuando se constituyó como asociación de todos los colegios preexistentes en la ciudad de París se alejó de la Catedral y se trasladó a la orilla izquierda del rio Sena para crear la Sorbona en la montaña de Sainte Geneviève, que luego recibió el nombre de Barrio Latino, el famoso “Quartier Latin”. A partir de ese momento se pudo hablar de universidad en un sentido moderno del término.

Hoy, en un momento en el que tenemos un acceso libre y sin límites a la información y al conocimiento gracias a las nuevas tecnologías, tenemos que asociar al conocimiento la luz del discernimiento. Ese es el papel de la universidad: el de defender la pluralidad, la creatividad y la coexistencia de distintas perspectivas en la búsqueda de la verdad y de la belleza en todas sus expresiones. La UNAH cumple con ese papel y se mantiene como una institución esencial para la vida democrática de Honduras. Por eso, como les decía al comenzar, me siento muy honrado y orgulloso de ser parte de ella desde hoy.

Muchas gracias