Por Jaime Martínez Guzmán
1. La normalización de labores en el sistema educativo.
La gran mayoría de los maestros de nuestro país que, en una u otra forma han estado participando en acciones que afectan al servicio lectivo, han comprendido que han sido involucrados en una lucha estéril en detrimento de los educandos de sus padres y de Honduras. En razón de ello están atendiendo a su responsabilidad formativa e informativa de sus alumnos. Solamente los seguidores más recalcitrantes de los dirigentes magisteriales que están conformando la Plataforma de Lucha Antigubernamental con el pretexto de hacerlo por la salud y la educación, se resisten a la normalización de labores en el sistema educativo público. Y lo están haciendo por interpósita mano, azuzando a estudiantes, principalmente en institutos capitalinos, para que encapuchados se tomen sus edificios e impidan el servicio de clases y además para que salgan a las calles adyacentes a impedir el tráfico con la quema de llantas.
Da pena ver a padres de familia que, temprano de la mañana, llegan a los centros educativos a dejar a sus hijos, con afán protector, para que reciban sus clases y encontrarse con que unos pocos jóvenes encapuchados han puesto candados a los portones para impedir el ingreso de los alumnos y consecuentemente el servicio de clases. Es evidente, que esta actividad no es iniciativa de estos jóvenes. Detrás de ellos hay “mano peluda” que los manipula.
2. Reajustes al calendario escolar.
Por varias semanas el funcionamiento del sistema educativo, en lo referente al servicio lectivo, no ha sido normal, dados los paros de labores promovidos por la Plataforma de Lucha Antigubernamental. Eufemísticamente la Secretaría de Educación tiene el criterio que la gran mayoría de los centros educativos han desarrollado su trabajo docente en forma completa y ha dispuesto que vayan al descanso de la semana intersemestral o de receso académico. Se tiene noticia que los docentes de las escuelas del Programa Hondureño de Educación Comunitaria (PROHECO) que se ubican en zonas rurales alejadas, si son de la calidad indicada o sea que no han perdido tiempo por los paros convocados por la indicada plataforma, prácticamente, decididos por directivos del Colegio Médico.
Mientras más urbana es la localidad de que se hable, más tiempo es el perdido por los docentes, sea en forma consciente y voluntaria o presionados por otros docentes y hasta por padres de familia que persiguen consignas políticas. Es preocupante e inaudito lo que ocurre en algunos lugares del país, principalmente en la ciudad de Choluteca, donde encapuchados, propiciados políticamente, irrumpen en las escuelas que sirven clases, intimidan a profesores y alumnos para que abandonen las labores lectivas y sigan los lineamientos de la plataforma, incluso arrojándoles artefactos lacrimógenos.
Mientras más interrupciones de la labor lectiva se desarrollen, más profundos reajustes serán necesarios en el calendario escolar previsto para el 2019 y así recuperar el tiempo perdido y acercarse al cumplimiento de los 200 días de clases anuales como mínimo, tal como lo estipula la Ley Fundamental de Educación. La Secretaría de Educación ya ha girado normativas sobre el particular. La disposición de otorgar el feriado intersemestral de una semana en los centros educativos que no han perdido clases vino a ser pretexto de encapuchados para tomarse institutos que, aún habiendo perdido muchas clases, exigían también gozarlo. Veremos cual pretexto vendrán esgrimiendo en los próximos días.
En relación con reajustes al calendario escolar, aprecio que deberá considerarse lo siguiente:
1. Cuando son muchas las clases perdidas, la única forma de recuperarlas, en forma cabal, es prolongando el año lectivo en la medida del tiempo perdido.
2. Cuando es poco el tiempo de clases perdidas, los profesores de escuela primaria que tienen todo un grado a su cargo y sirviendo todas las asignaturas, bien pueden recuperarlas laborando en sábados y día feriados; salvo en escuelas de dos jornadas.
3. Los profesores de educación media y del tercer ciclo básico, que son varios para cada curso según las asignaturas, es imposible que todos puedan acomodar sus clases semanales en sábados y días feriados. Por ejemplo, solamente los que trabajan en un determinado día de la semana como los del lunes, podrán acomodarse para recuperar en un sábado o día feriado.
Tienen buena tarea, los directores municipales y distritales en la determinación y probación de los reajustes que necesariamente habrán de hacerse en el calendario lectivo en los centros educativos que estuvieron sometidos a los perjudiciales designios de la Plataforma de Lucha Antigubernamental que, a la postre, son en detrimento de la salud de los enfermos que buscan sus alivios en los centros de salud públicos y de los niños y jóvenes que asisten a los centros educativos estatales y se les impide su formación. Acciones que, evidentemente, abonan a la privatización de la salud y la educación.