Lourdes Flores Chávez
Periodista
“No debemos callar lo que está pasando en el HEU, no debemos guardar silencio, ya no puedo revivir a mi hija, pero sí podemos evitar que más personas mueran”. Doctor y padre.
La actual Primera Dama de Honduras, Ana Hernández, y la que pudo ser su sustituta, la esposa del candidato a la Presidencia, Salvador Nasralla, Iroshka Elvir, coinciden en que el insigne y público Hospital Escuela Universitario (HEU), está en abandono, un ejemplo es el caso de un doctor y padre que gastó más de 100 mil lempiras para salvar la vida de su hijita infructuosamente, porque falleció después de 54 días, “no debemos callar lo que está pasando en el HEU, no debemos guardar silencio, ya no puedo revivir a mi hija, pero sí podemos evitar que más personas mueran”.
Según la señora Hernández, “el sistema hospitalario del país ha permanecido en el abandono por muchos años, tenemos que sensibilizarlo”.
Por su parte la esposa del precandidato presidencial Salvador Nasralla, Iroshka Elvir, no solo señala las deficiencias, al ver en carne propia las dramáticas condiciones de hondureños que luchan por su vida en el interior de este centro, “yo tuve un familiar en el HEU, le trataron dignamente, pero otros pacientes no tuvieron la misma suerte, hay muy buenos médicos, pero carecen de herramientas”.
El caso que nos ocupa hoy, es de una jovencita, excelente estudiante universitaria de la carrera de ingeniería, de apenas 22 años, quien después de un brutal accidente automovilístico, fue ingresada con múltiples daños en su cuerpo al Hospital Escuela Universitario (HEU), no obstante haber recibido los primeros auxilios y el acompañamiento de excelentes profesionales de la medicina y enfermería, también sufrió las groserías de empleados, cuya amargura y desdén, vieron en su cuerpo inerte solo una asignación más de trabajo rutinario, convirtiéndose en verdugos para ella.
No obstante ser un centro de salud público, la familia se endeudó. Según el padre, un destacado doctor, de quien omitimos su nombre por respeto a su dolor, “muchas personas no deberían morir en este hospital, pero lamentablemente, no obstante existir buenos profesionales, hay carencia de herramientas, medicamentos y una atención estandarizada con dignidad para los seres humanos. No debemos callar lo que está pasando, no debemos guardar silencio, ya no puedo revivir a mi hija, pero sí podemos evitar que más personas mueran”, lamentó el galeno.
El entristecido padre cuestionó, “¿cómo es posible que utilicen una máquina para succionar la secreción de los pulmones y tenga que circular la misma entre varios pacientes con enfermedades y condiciones diferentes?, a la vez que respondió, “sin lugar a dudas genera más contaminación”.
Lejos de asumir la responsabilidad de una reingeniería como gobierno, le paso la carguita a las autoridades de la UNAH, después una Junta Interventora, no obstante reconocer la magnitud de las necesidades, hasta ahora persisten los mismos problemas y vicios.
En tal sentido, muy acertado el calificativo que dio en su momento el mejor traumatólogo de Honduras, Octavio Alvarenga, quien comparó los quirófanos del HEU con los de un “matadero de animales”, y la sala de emergencia como un pabellón de guerra.
¿Gastos médicos en el HEU?
Los familiares de esta señorita fueron orillados a gastar más de 100 mil lempiras, increíble pero cierto, no obstante estar en un centro de salud pública, sostenido por los impuestos de los hondureños, tuvieron que comprar medicamentos fuera del hospital por un valor de más de 20 mil lempiras, cada frasco tiene un costo de más mil lempiras, es para infecciones severas, delicadas, neumonías, etc, para pacientes de la unidad de cuidados intensivos (UCI), cuyo estado es sumamente delicado.
Lo paradójico, es que la institución está obligada a tener en disponibilidad estos fármacos de uso hospitalario, de no existir, tienen un fondo para comprarlos, sin embargo fuerzan a los pacientes a buscarlos por su propia cuenta. Por si fuera poco, tenían que erogar una cantidad de 1,000 lempiras diarios por el alquiler y por el uso del respirador por más de un mes, ya que el HEU no cuenta con tan importante aparato, más los costos de otros insumos.
Un nuevo hospital o descentralizar
Son evidentes los niveles de contaminación, la existencia de bacterias hospitalarias, la agresividad de los virus e infecciones que se propagan rápidamente por la poca ventilación del mismo; la infraestructura está colapsada, equipos médicos vetustos, tubería hidrosanitaria en mal estado. Es tiempo que se construya un nuevo centro de referencia nacional con las condiciones apropiadas, porque no está apto para la demanda de pacientes, algo así como el Centro Cívico Gubernamental o el edificio administrativo de la UNAH, nuestro empobrecido y enfermo pueblo lo merece.
Por otro lado, es injusto que existiendo hospitales en diferentes departamentos, los han dejado en el abandono, hay carencia de especialistas, y la opción es remitirlos a Tegucigalpa. Los moribundos pacientes tienen que pagar hasta 3 mil lempiras para que las ambulancias, que más parecen latas rodantes, los trasladen al HEU, algunos llegan con vida, y otros al poco tiempo fallecen, esto no es salud pública.