Junto a la aprobación del Acuerdo Stand By el Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) también dio el visto bueno a l Consulta del Artículo IV con Honduras que terminó de realizar la misión del organismo el 6 de mayo de este año.
Al final el Directorio emitió la siguiente comunicación: Apoyado por el programa del Fondo durante 2014–17, Honduras logró grandes avances en la reducción de los desequilibrios macroeconómicos y el fortalecimiento de su marco de políticas económicas.
La confianza mejoró, y el riesgo país de Honduras se redujo significativamente y se tradujo en mejores condiciones de financiamiento para la inversión pública y privada. No obstante, aún existen desafíos para reducir vulnerabilidades y riesgos.
Como el nivel todavía elevado de pobreza e informalidad, el deterioro de la situación financiera de la empresa nacional de energía eléctrica (ENEE) y el fortalecimiento del marco de política macroeconómica y mejorar la gobernanza.
Las condiciones macroeconómicas en Honduras se mantuvieron estables en 2018. El crecimiento del PIB se desaceleró al 3.75 por ciento el año pasado debido al debilitamiento de los términos de intercambio, pero se mantuvo cerca de su nivel potencial, respaldado por el consumo privado en un contexto de fuerte crecimiento de las remesas.
La inflación se mantuvo estable en torno al centro de la banda objetivo del banco central (4±1 por ciento). Debido al descenso de los precios del café y al aumento de los precios del petróleo, el déficit de cuenta corriente se amplió al 4.25 por ciento del PIB, pero se mantuvo cerca de su promedio histórico.
A pesar de un déficit mayor al esperado en la empresa de energía eléctrica (ENEE), el sector público no financiero (SPNF) registró un déficit del 0,9 por ciento del PIB, acorde con la meta establecida en la Ley de Responsabilidad Fiscal (LRF).
El sistema financiero se encuentra estable, líquido y bien capitalizado, y el nivel de morosidad se mantiene en mínimos históricos. De cara al futuro, el programa económico de las autoridades hondureñas apunta a mantener la estabilidad macroeconómica y, al mismo tiempo, poner en marcha reformas económicas e institucionales para promover un crecimiento inclusivo.
Se centra en tres prioridades principales: fortalecer la posición fiscal, poniendo las finanzas de la compañía eléctrica pública (ENEE) en una trayectoria sostenible.
A la vez mantener el espacio en materia de política fiscal para aumentar la inversión y el gasto social; reforzar la política monetaria y las instituciones financieras para minimizar los shocks adversos; e implementar reformas para mejorar el clima de negocios y la gobernanza, incluyendo redoblar esfuerzos en la lucha contra la corrupción.
En este contexto, si bien se proyecta que el crecimiento se desacelerará a poco menos del 3.5 por ciento en 2019—debido principalmente a términos de intercambio todavía desfavorables—las reformas del sector eléctrico.
Se proyecta que el déficit en cuenta corriente se mantenga estable en torno al 4 por ciento del PIB. Las proyecciones están sujetas a riesgos a la baja, principalmente debido a un menor crecimiento mundial, shocks de los términos de intercambio, condiciones financieras mundiales más restrictivas e incertidumbre asociada a las tensiones comerciales y a las políticas de inmigración de Estados Unidos.