Los y las honorables

Por José Israel Navarro Carrasco
Coronel de Aviación ®

Es una persona o personas que su actuación es digna de respeto y admiración, un funcionario o funcionarios que actúan honradamente en su función pública, cualquiera que sea, cumpliendo honestamente en su desempeño y es ejemplo de los demás.

La política es una actividad honorable que no se debe empañar por la actividad deshonesta y comportamiento irregular de algunos políticos en su forma de actuar para mantener sus intereses personales o de grupo.

Desde hace aproximadamente dos años y medio los supuestos honorables diputados de un partido de oposición, han venido en sus actuaciones de manera irregular, hasta el grado de irrespetar el salón legislativo con sus actuaciones como ser: disonantes afanes que llegan a la destrucción de enseres y equipos del magno salón de debate, peleas, convirtiendo en un ring el lugar, bajándose los canastos y llegando a los golpes.

Recientemente se llevó a cabo un congreso móvil en Gracias Lempira, ahí creo que llegó el clímax del abuso, convirtiendo el salón en una torre de Babel, uno de los supuestos diputados de la oposición tomó un extintor de manera irresponsable, lo manipuló y descargó todo su contenido en la cara de otro compañero del mismo partido, ocasionándole un paro respiratorio que gracias a la pronta diligencia de sus compañeros de otra bancada, fue atendido, y hoy ya supuestamente está fuera de peligro, a veces me pregunto “qué tan inteligentes serán que ni un extintor saben manipular”, si hasta en la escuela le enseñan cómo operar y qué tipo de contenido tiene que ser usado en la extinción de un fuego determinado, o quizás este “honorable” sabía qué polvo usar para calmar el tipo de furia que el otro portaba, lo mismo que escuchar a otra honorable con un glosario de términos que ni siquiera son dignos de los bordos ni del mercado, porque compararlas sería ofender estas luchadoras del diario vivir, se imaginan si el diputado Castro hubiera muerto por esa ingestión de polvo químico contra incendios, le hubieran echado la culpa a nuestro Presidente, por haber puesto ese extintor, además cada quien recibe lo que cosecha, está en la Biblia.

Algunos de nuestros actuales honorables, ni siquiera terminaron la secundaria, quizás la primaria sí, aunque esto no es obstáculo para que una persona sea autodidáctica si lo desea, recuerdo hace mucho tiempo que los diputados tenían un alto nivel de educación y moral como ser: abogado Víctor M. Padilla, con un bagaje de puestos públicos y todos ellos servidos con una honradez transparente, Célio Arias Moncada, Modesto Rodas Alvarado, doctor Suazo Córdova, Rómulo E. Durón, Miguel Navarro, Marco A. Hernández, Oswaldo Ramos Soto y otros, si había alguna discordia entre ellos se las arreglaban con ironía, parodias y humor, sin llegar al insulto y a la agresión física.

Actualmente nuestra cámara de augustos deja mucho que desear, han llevado la insurrección de las calles a la cámara de una manera irracional, sin llegar a un acuerdo que satisfaga el ego de ellos, no piensan en el pueblo que los eligió, violentan el código de conducta del diputado, si es que hay, existen otras maneras de protestar, pero hay que ser ingenioso y es para gente estudiada la sagacidad, se debería recortar el sueldo a estos bochincheros, ya que para aumentarse no bosticaron ninguna palabra, no protestaron ni sonaron sus pitos de desaprobación, sino que lo aprobaron y felicitaron al presidente del Congreso por tal iniciativa, por mi parte felicito a esa honorable con el destape de su elocuencia, fue digna representante de una morralla, será muy difícil su reelección.

Los y las honorables pasarán estos cuatro años sin pena ni gloria, podrían ser llamados los insurrectos pero no los honorables.

Los pueblos pasan factura cada cuatro años, premian al buen diputado y saben distinguir quién trabaja por el desarrollo de su comunidad, el señor Presidente de la República, el presidente del Congreso y sus diputados trabajan mancomunadamente con su pueblo, retribuyendo su confianza.

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