El circo móvil del Congreso

Por Boris Zelaya Rubí

“…Es por ello que los diputados deben decidir según su criterio, solos y libres, sin injerencias económicas, políticas, estatales, etc. En otras palabras no están vinculados jurídicamente a las decisiones del partido político que les sirvió de medio para llegar al ejercicio de su cargo”.

En el más reciente de los tristes espectáculos a que ya nos tienen acostumbrados los representantes del pueblo, pertenecientes al partido político del socialista y enemigo del imperio (el “tal Mel”), se ha demostrado que los que se oponen a la democracia, están dispuestos a destruir nuestro país con tal de lograr sus fines. Nos sentimos avergonzados y humillados por las actuaciones circenses en el Congreso de la República, ya que trascienden a la comunidad internacional, exhibiéndonos como un país de ignorantes, sin educación ni cultura, y necesitado de una fuerza que ponga orden. No nos queda la menor duda que los “vándalos callejeros” son motivados por sus maestros del Congreso.

Quisiéramos que por el bien de nuestra nación, el presidente del Poder Legislativo, quien ha mostrado una tolerancia ilimitada, ante los daños materiales en las salas de sesiones, y los insultos propios de personas criadas en ambientes, donde acumularon los complejos de su origen o de entornos familiares disfuncionales, los enjuiciara o sancionara, porque los representantes del pueblo han confundido la libertad con el libertinaje, olvidando que no tienen inmunidad.

Deberían aplicarles las sanciones contempladas en el Artículo 197 de nuestra Carta Magna, que en su segundo párrafo dice: Los diputados que con su inasistencia y abandono injustificado a las sesiones, dieren motivo a que no se forme el quórum, o se desintegre este, serán expulsados del Congreso y perderán por un período de (10) diez años el derecho de optar a cargos públicos. Si se llegare a ejecutar este castigo ¿cuántos suicidios habría? Porque muchos se han acostumbrado a vivir de la ubre del Estado. Se tendría que distribuir gratuitamente las famosas pastillas para curar frijoles.

¿Estarán promoviendo el fracaso del actual gobierno? ¿Quieren orillar a los hombres que ponen orden, a salvar la democracia por la fuerza? Nadie desea obligar a sacrificar la vida de los enfermos mentales en bien de la mayoría, como contrario a los pensamientos explosivos de los ñangaritas de cafetín. Toda la situación anárquica que promueven, fortalece al partido de gobierno, y los electores no volverán a cometer el error de votar por energúmenos incapaces de dialogar para lograr beneficios en bien de los ciudadanos.

Escuchamos con asombro el lenguaje soez de la hija de la ambientalista Bertha Cáceres (Q.D.D.G.). Creemos que estaría avergonzada del actuar de su hija, de quien dudamos se haya educado en un ambiente donde prevaleciera el vocabulario expresado por la chigüina. ¿Recibirá clases privadas con los “honorables” diputados Castellanos y el apodado “Chele Castro”, ahora “Chele patatús”?

De continuar con esos “debates”, lo que ya hemos visto puede palidecer frente a un Congreso en el que libres, nacionalistas y liberales, convertirán las discusiones en shows, números circenses y pleitos de cantina, que podrían concluir retándose a resolverlas a sopapos en la calle. Con ese espectáculo, dejan al descubierto la falta de respeto a la democracia que ha hecho posible su presencia en ese poder del Estado. Nos podríamos acostumbrar a esas demostraciones y tomarlo por el lado jocoso, basados en lo que decía Charles Chaplin: “Un día sin reír es un día perdido”.

El diálogo franco y sincero, con el pensamiento patriótico dirigido exclusivamente al bienestar de los hondureños y sus generaciones por venir, es y debe ser el más sano propósito de todo padre de la patria, junto a los generadores de empleo, llamada empresa privada, que ahora cuando ven mermar sus ingresos (propósito fundamental en sus vidas), señalan al gobierno “único y principal cliente de muchos” como el culpable de la disminución en sus ganancias, ¿no les importa el peligro que representa para sus negocios un cambio de sistema? ¿O tendrán suficiente capital para emprender actividades comerciales en otro país? Dejen de jugar con fuego, ¡pueden salir chamuscados!

De rodillas solo para orar a Dios.