LA MOSQUITIA

ES una vasta región nor-oriental compartida por Honduras y Nicaragua. En algunos mapas imprecisos de comienzos del periodo colonial español, La Mosquitia parecía pertenecer a la vasta región de “La Taguzgalpa”. De hecho su historia “moderna” está cuajada de anécdotas y de sucesos reales que colindan con la mitología. Antes de la llegada de los españoles se encontraba habitada por indios tawakas semi-nómadas del “Área Intermedia”, y posiblemente por indios caribes. Con el paso del tiempo ocurrió frente a sus costas un fuerte naufragio en una nave cargada de negros africanos traídos como esclavos a estas tierras. Los negros sobrevivientes se escaparon e internaron tierra adentro y se mestizaron con indias tawakas. De tal mestizaje surgieron los “zambos” o “misquitos”, en el contexto de la historia regional y mundial.

La zona fue colonizada por los ingleses, mediante actos sistemáticos de piratería y de un contrabando realizado con mestizos y criollos hondureños, que trataban de evadir el impuesto del “quinto real” de la Corona de España y de la Capitanía General de Guatemala, aplicado a la producción minera. Las principales factorías inglesas para materializar el contrabando, se localizaban en la desembocadura del Río Tinto o Negro, y luego en las riberas de los ríos Patuca y Segovia, incluso a la altura del “partido de Olancho”. Sin olvidar que en algún momento los ingleses lograron apoderarse de las “Islas Guanajes”, es decir, las actuales Islas de la Bahía.

El gobierno español intentó expulsar a los ingleses por distintas vías. Una de ellas derivó de un proyecto de poblamiento sobre La Mosquitia, a mediados del siglo dieciocho, con nuevos colonos españoles, algunos de origen sefardí. El proyecto fue un fracaso y los nuevos pobladores fueron reinstalados en Olancho y en algunos puntos de lo que hoy es el departamento de Santa Bárbara. Una de las características subsistentes de aquellos “nuevos” colonos es la fuerte pronunciación actual de una “ese” sibilante castellana al momento de conversar, tanto de olanchanos como de santabarbarenses.

En La Mosquitia llegó a predominar el llamado “Rey Mosco”, a quien le habían hecho creer que era primo hermano del rey de Inglaterra, y como tal se comportaba frente a los demás misquitos y frente al resto de “ladinos” de América Central. Desde ahí se puede comprender la cultura misquita y los comportamientos retraídos frente a los demás hondureños, a quienes han rebautizado como “ladinos”. Su dialecto o su lengua está plagada de anglicismos. La Zona de La Mosquitia, hoy departamento de Gracias a Dios, fue devuelta por Gran Bretaña al gobierno republicano de Honduras en los comienzos de la segunda mitad del siglo diecinueve. Los garífunas también han poblado algunos puntos geográficos playeros de este departamento, al grado que los ingenuos los confunden con los misquitos.

Todas estas informaciones vienen al caso frente a la grave tragedia reciente de varios misquitos que naufragaron, recientemente, en sus faenas de pesca de langostas, en unas aguas distantes de la costa de la laguna de Caratasca. Desde hace varios años, o décadas, conocemos las dificultades que sortean estos hondureños misquitos que se ven sometidos a calamidades para sobrevivir con sus familias, sobre todo en la tarea de la mencionada pesca de langostas, en donde algunos quedan inválidos. Con el agravante que en estos últimos años ha llegado el narcotráfico a intimidarlos para que vendan sus tierras a precio de gallo muerto a los representantes del crimen organizado. Algunas familias han sido asesinadas por haberse negado a vender sus tierras y patrimonios. El Estado debe materializar acciones estratégicas para conectar en forma directa a la cultura misquita con el centro metropolitano de Honduras.