Por: José Rolando Sarmiento Rosales
En Honduras la presencia de las drogas ha echado raíces debido a su ubicación geográfica entre los países productores ubicados en Sudamérica, especialmente Colombia y el gran mercado de consumo en los Estados Unidos de América, inclusive ahora se habla de narcomenudeo, que significa la venta y consumo de drogas en el país, para lo que existe un organismo como el Instituto Hondureño de Alcoholismo, Drogadicción y Farmacodependencia, y entidades de combate del narcotráfico como la Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico del Ministerio Público, así como unidades especializadas de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, que trabajan en conjunto para controlar el paso de la droga y su distribución en el país, lo que no conocemos es si existen cifras registradas de cantidades que se comercializan y se consumen en Honduras, ni la cantidad de consumidores y muertos por intoxicación, presumiendo que han incrementado en los últimos diez años, cuando se habla de que una porción de la droga en tránsito, sirve para pagar a los involucrados en las operaciones de trasiego en el país.
La estimación de muertes vinculadas al consumo de drogas en el mundo se eleva a unas 585,000 en 2017, frente a los 450,000 fallecimientos que calculó que se produjeron en 2015. El consumo de drogas causa más muertes que nunca y el mercado ilegal está en máximos históricos. Estas son las dos principales conclusiones del Informe Mundial sobre Drogas 2019 de la ONU, presentado en Viena. Las principales drogas que se producen, distribuyen y consumen en el mundo son: la cocaína, el opio del cual deriva la heroína, la droga más popular en el mundo es el cannabis, más conocida como la mariguana, con unos 188 millones de consumidores, pero las más letales, con diferencia, son los opioides, causantes de dos tercios de las muertes atribuidas al consumo de estupefacientes.
La crisis de opioides en Estados Unidos y Canadá por el abuso de analgésicos sintéticos como el fentanilo, 50 veces más potente que la heroína, vuelve a centrar la atención de los expertos de la ONU. De las 70,237 muertes por sobredosis registradas en Estados Unidos en 2017, 47,600 se debieron al uso de opioides, un 13% más que en 2016. “Las sobredosis de droga en Norteamérica han alcanzado realmente dimensiones de epidemia”, subrayó Ángela Me, la autora del informe, quien advirtió que existen indicios de un aumento del consumo del fentanilo en Europa. La ONU alerta también sobre una nueva epidemia invisible de opioides en África, causada por un analgésico llamado tramadol que atrae poca atención aunque requiere acción urgente. El informe indica que el mercado de este opioide sintético se ha expandido rápidamente, no solo por África Occidental y Central, también por Oriente Medio. Las incautaciones de esta sustancia en todo el mundo han pasado de diez kilos en 2010 a 125,000 en 2017.
En cuanto a la cocaína, el informe registra un salto en la producción “mayormente liderado por el incremento de la elaboración en Colombia, que produce cerca del 70% de la cocaína mundial”. Lo que está pasando en Colombia es preocupante”, dijo Ángela Me, jefa de investigación de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), con sede en Viena. En la década de 2008 hasta 2017, se registró un aumento del 50% en la producción global, alcanzando un récord de 1,976 toneladas dos años atrás, según el informe, que se basa en las cifras de los sistemas nacionales de monitoreo. La ONUDD agrega que “mientras que las incautaciones de cocaína han aumentado en 74% en la última década, la producción creció en un 50%”. Cerca del 90% de las incautaciones tuvieron lugar en el continente americano. Colombia sola decomisó el 38% del total a nivel mundial en 2017.
También la producción de opio en 2018 se encuentra en máximos históricos con 7,790 toneladas, aunque es menor que la del año anterior, que había marcado un récord. Afganistán es el mayor productor de opio del mundo, pero detrás se sitúa ya en 2017 México con 586 toneladas, después de superar a Birmania. Los cultivos de adormidera en México han subido anualmente en la última década desde las 6,900 hectáreas de 2007 a las 30,600 de 2017. El informe destaca que la prevención y el tratamiento siguen fallando en muchas partes del mundo y solo una de cada siete personas con problemas graves de adicción recibe tratamiento.