Por: Carolina Alduvín
La humanidad está por conmemorar medio siglo del primer alunizaje de la historia. Quienes crecimos en los convulsos años 60s, recordamos al popular presidente Kennedy por muchas cosas, entre las que destacan el discurso en que anuncia el propósito de que un hombre llegue a Luna y regrese seguro a la tierra antes del final de aquella década y, por su aún no esclarecido asesinato un par de años después. La guerra en Vietnam, iniciada poco antes, recrudeció a la subida de su sucesor; la llamada ola inglesa con los Beatles a la cabeza era la música de fondo, se impuso la moda de las minifaldas, llegó el movimiento hippie con su lema sobre hacer el amor y no la guerra, y con él, ensayos con drogas psicodélicas y sus consecuencias junto a los legendarios festivales de rock en Woodstock, Avándaro y otros lugares.
Acontecieron las primeras olimpiadas en América Latina, solo 10 días después de que la Plaza de las 3 Culturas en Tlatelolco, México, se tiñera con sangre de inocentes y lo presenciamos desde la ventana de casa a unos 400 Mts. Mientras tanto, la carrera espacial continuaba firme, pese al trágico episodio de incendio en una de las naves Apolo; al final del año 68, otra terna de astronautas orbitando nuestro satélite enviaba sus mejores deseos para una feliz Navidad. Al siguiente año, publicidad y noticias se centraban en el gran acontecimiento; cursaba 3ro. de secundaria y las clases terminaron en julio, justo el día 19; reunidos en casa de una compañera celebrábamos nuestra despedida de ciclo; unos iríamos a la prepa de la UNAM, otros a la vocacional del IPN, algunos cursarían carreras técnicas y muchos aún no decidían qué hacer con sus vidas…
Poco antes de la hora anunciada por la NASA, se apagó el tocadiscos que animaba la fiesta y encendimos la TV para presenciar el mágico momento largamente anunciado, Niel Armstrong descendió por la escalerilla del módulo lunar, estampó su huella y pronunció las famosas palabras: “Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”. En nuestra adolescencia temprana fuimos testigos de la gran conquista que nos hizo soñar con la concreción, en las próximas décadas, de las conquistas que anticipaba la serie de moda: Viaje a las Estrellas. Mientras, nos centrábamos en la siguiente meta, aprobar el examen de admisión que nos abriría la puerta a una carrera profesional en ciencias.
Las siguientes misiones Apolo, hasta la XVI, con alguna al borde de la tragedia, fueron menos impactantes. Luego, fueron los transbordadores espaciales y la exploración remota de Marte; los cuestionadores de todo, no dejaron de hacer 2 preguntas: ¿Por qué no volvimos a la Luna? Y, ¿de qué había servido tanto gasto y empeño? Cuando aquí había tanta hambre, desigualdad y guerras. Teóricos de la conspiración, especulan que lo visto no fue más que un gran montaje en un estudio de TV, con el solo propósito de distraernos de esos y otros problemas propios de la llamada guerra fría; que nunca fuimos a la Luna, que los protagonistas no fueron más que farsantes y que todo lo aprendido no benefició más que a la industria militar y a las grandes corporaciones mediáticas y comerciales del imperialismo.
Resulta más que asombroso saber que un teléfono móvil de nuestros días rebasa por mucho la capacidad y velocidad de las computadoras de segunda generación que hicieron posible la hazaña en aquel entonces, muchos se creen las teorías conspiranóicas sin tener en cuenta que, de no haber sido por la carrera espacial y la guerra fría de los 60s, no sería posible disfrutar hoy de los implementos y programas que facilitan nuestras vidas y comunicaciones instantáneas, del entretenimiento masivo que va desde la vulgaridad extrema hasta quintaesencia del refinamiento cultural y tantas otras aplicaciones que han revolucionado nuestra forma de vivir, trabajar, hacer negocios, divertirnos y viajar, entre muchas otras actividades del mundo de nuestros días.
En estas 5 décadas nacieron los movimientos ambientalistas, mueven millones en nombre de la supervivencia del planeta y su biodiversidad, mientras esos problemas crecen y se multiplican; terminó una guerra y comenzaron decenas más. Junto a la tecnología avanza la contaminación, destrucción y extinciones masivas. Vivimos nuestros sueños y hoy nos preocupa aún más el futuro de los nuestros, en un mundo que conquistó la Luna antes que una tierra mejor.