Los directivos de la colonia Lomas del Diamante, al sur de la capital, aclararon que no son invasores de oficio y denunciaron que fueron estafados al comprar de buena fe a personas que se hicieron pasar como propietarios de los predios, hace 20 años.
Los directivos del patronato, Norlan Izaguirre, presidente; Natael Cálix y Rosalí Ochoa, vocales y Exequiel Reyes, vicepresidente, llegaron a este periódico, acompañados de una docena de pobladores más, a desmentir al señor Ángel Godoy, que los acusa de invasores de oficio.
Izaguirre dijo que desde 1999 están en pie de lucha tratando de legalizar sus terrenos donde ahora viven unas 3,500 familias porque en aquel entonces le pagaron a personas que se hicieron pasar como propietarios y resultaron ser estafadores.
Entre los estafadores mencionaron al mismo señor Godoy porque aparece en escena hasta hace un año cuando el conflicto por dirimir la tenencia de la tierra comenzó hace dos décadas.
Los afectados mostraron recibos de pagos y escrituras privadas que los supuestos dueños les entregaron pero que no tienen legitimidad en el Registro de la Propiedad, ahora Instituto de la Propiedad (IP), que tampoco sabe a la fecha a quién pertenecen los terrenos.
LITIGIO PELIGROSO
Lomas del Diamate se ubica en las inmediaciones de la colonia Santa Rosa, salida al sur de la capital, donde recientemente la Policía Nacional llegó alertada por una llamada del 911 sobre un enfrentamiento armado entre invasores y propietarios de los terrenos.
Cálix explicó que ellos alertaron al 911 porque el señor Godoy llegó a quererlos desalojar acompañado de personas armadas, entre ellos, uno de los estafadores de antaño.
Godoy y sus compañeros, según los denunciantes, siguen vendiendo terrenos en la zona a pesar de la prohibición de la Alcaldía Municipal, que tampoco se adjudica la propiedad de los predios, pero para evitar un conflicto mayor prohibió la venta de los lotes.
Aún así, dijo Cálix, el señor Godoy y sus socios han seguido vendiendo al punto que existen casos de venta hasta cinco veces el mismo terreno. La estafa pudo haber superado los 120 millones de lempiras, agregó.
En todo este tiempo han aparecido varios supuestos propietarios pero ninguno ha podido comprobarlo ante el Instituto de la Propiedad, según los afectados
En ese sentido, los directivos han logrado investigar que las tierras son del Estado y por eso le están pidiendo a la Procuraduría General de la República (PGR) o al mismo IP que proceda al pago de las indemnizaciones correspondientes, si las hay, y adjudicarles a los pobladores sus verdaderas escrituras de propiedad a través de FOSOVI.
Con un sombrero de ala ancha, bigote blanco y de la tercera edad, Ochoa, otro de los directivos, recordó que él llegó a la colonia vendiendo elotes y que los estafadores le ofrecieron un pedazo de tierra por el que pagó, poco a poco, 25 mil lempiras. De la misma manera fueron cayendo el resto de sus vecinos. “No es justo que ahora me quieran desalojar, ahí vivo con mi familia”, agregó.
Lo mismo piensa su compañero directivo Reyes, quien compró hace seis años a pesar de la advertencia del problema que le hicieron los mismos vecinos. “Lo hice por necesidad”, dijo tras señalar a Godoy como parte del grupo de estafadores. Pidió al Ministerio Público investigar el caso de la estafa ya que tiene conocimiento que este grupo sigue vendiendo lotes a gente incauta.