Es lo que tenemos

José Víctor Agüero Aguilar

La prematura y penosa eliminación de la Selección Nacional de Fútbol de Honduras, en la primera fase de su grupo en la Copa Oro 2019, pone en evidencia lo mal que anda el fútbol nacional, su estado de salud es crítico y urge de una cirugía reconstructiva que lo vuelva a la vida.

Cada vez que la selección mayor de fútbol inicia un proceso eliminatorio para asistir a una Copa Mundial, o es parte de una competencia internacional, despierta entre el pueblo hondureño grandes expectativas e ilusiones, pero la realidad nos demuestra que el mundial de España 1982, sigue siendo la mejor participación que ha tenido el país en el torneo más importante del mundo, contrastando con la mediocre participación que tuvo en los mundiales de Sudáfrica 2010 y Brasil, 2014.

Sin duda la calidad del fútbol que se practica en la actualidad en el país es de muy bajo nivel y esto quedó evidenciado con la desastrosa participación de la selección en la Copa Oro 2019, al caer derrotado ante dos selecciones del Caribe, contra Jamaica y la discreta Curacao, con resultados de tres goles a dos y uno a cero respectivamente, despidiéndose con un triunfo improductivo de cuatro goles a cero frente a la selección salvadoreña.

El declive del fútbol hondureño obedece a múltiples factores: una Federación Nacional de Fútbol (FENAFUTH) dirigida en administraciones anteriores por cuestionados directivos involucrados en actos de corrupción y que en la actualidad están siendo sometidos por la justicia de los Estados Unidos, una vergonzosa situación que mancha el deporte nacional por culpa de estos irresponsables dirigentes que se han lucrado a costa del fútbol.

Cuando no hay una adecuada planificación a corto, mediano y largo plazo no se puede aspirar a tener resultados positivos y bajo este contexto la improvisación ha sido el común denominador en la FENAFUTH, la inversión en la formación de jugadores y capacitación de entrenadores para dirigir en ligas menores ha sido muy pobre, además, no ha existido un seguimiento a los procesos de las selecciones como la U-17 y U-23 y talentos juveniles se pierden porque no fueron cultivados y enseñados en el manejo y conceptos básicos del fútbol.

En adición a lo anterior están las pésimas condiciones en que se encuentra la grama de los principales estadios de fútbol en el país, a excepción del estadio Olímpico en San Pedro Sula y el Carlos Miranda, en Comayagua; la calidad del resto de las canchas deportivas son malas, lo cual incide en la calidad del espectáculo en los partidos que se juegan en el torneo de la Liga Nacional tanto de la primera como segunda división y no digamos en el resto de ligas inferiores.

Volviendo al tema de la Selección Nacional bajo el mando del técnico uruguayo Fabián Coito, hay jugadores que les hace falta entrega, estos están más interesados en lucir sus extravagantes cortes de pelo, sus tatuajes, aritos y chatear minutos previos a un partido oficial, que demostrar en el terreno de las acciones sus cualidades futbolísticas.

Hoy en día México, Estados Unidos, Costa Rica y Panamá superan a Honduras en el nivel futbolístico, este estancamiento vuelve riesgosa la clasificación para el mundial de Qatar, sin olvidar que selecciones como Haití y El Salvador pueden dar la sorpresa para el siguiente proceso eliminatorio por el trabajo planificado y organizado que han emprendido en los últimos años.

Otro ingrediente negativo que se observa en el fútbol nacional es el juego mal intencionado y violento que asumen algunos futbolistas y la pérdida descarada de tiempo fingiendo faltas, y lo especulativo que se vuelven al momento de realizar un tiro de esquina o saque de puerta, donde se pierden valiosos minutos de juego, todo esto es un reflejo de la mentalidad pobre y conservadora de nuestros jugadores, caso contrario sucede en los torneos de fútbol del primer mundo, donde los equipos se dedican a jugar y ofrecer espectáculo.

La afición hondureña espera que a pesar de las limitaciones técnicas de nuestros jugadores que integran la bicolor, estos puedan asumir una actitud de mayor entrega y sacrificio, solo de esta manera podrán reivindicarse clasificando al mundial de Qatar 2022 y que los directivos de la FENAFUTH puedan tener una visión integral para mejorar la estructura del fútbol nacional, que al final constituye la principal vía de escape y de las pocas alegrías al que puede aspirar un pueblo que se hunde en la pobreza y desesperanza.