Dilema de juez: Deporta a niño o admite al padre a EEUU

BUDA, Texas, EE.UU. (AP) — Había globos con agua en la fiesta de cumpleaños de Byron Xol, muchísimos. Los apretaba con las dos manos hasta que estallaban y le caía agua en el rostro y en el pecho.

“Super good!”, exclamó en inglés una y otra vez.

Era una expresión nueva de un niño que no hablaba una palabra de inglés hacía 15 meses, cuando traficantes de personas lo metieron en una caja de madera para llevarlo de Guatemala a Estados Unidos, donde fue pillado en la frontera por agentes estadounidenses y separado de su padre.

Su padre fue deportado. Byron permaneció en Estados Unidos, encerrado con miles de menores separados de sus padres en la frontera con México por el gobierno de Donald Trump. Más de un año después de que se suspendió esa práctica, una pequeña cantidad de menores como Byron enfrentan una situación incierta, lejos de sus familias.

El pequeño festejó sus nueve años en el centro de Texas, con una familia que lo recibió y le brinda cariño. Planearon la fiesta durante semanas: Una reunión en el jardín de una casa suburbana, con salchichas a la parrilla, tortas con los colores del arco iris y globos de agua.

Sus padres estaban a miles de kilómetros, en una zona boscosa llena de pandilleros de la que Byron y su padre trataron de escapar. No veían a su hijo desde hacía más de un año.

Pero no pierden la esperanza. Un juez federal puede decidir pronto si permite que el padre regrese a Estados Unidos. Si descarta esa solicitud, Byron podría ser enviado de vuelta a Guatemala.

“Creo que iré contigo o que tu vendrás aquí”, le dijo el muchacho a su padre, David, cuando hablaron el día de su cumpleaños. “No sé qué va a pasar conmigo”.