La empresa es una gran transformadora de las personas

Por Álvaro Sarmiento
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La semana pasada se celebró en Barcelona el 60 aniversario del IESE Business School, (Universidad de Navarra) la mejor escuela de negocios del mundo, según el ranking mundial del Financial Times (2019).

El IESE organizó el Congreso “La empresa y sus responsabilidades sociales” , que pretende reflexionar sobre la razón de ser de los directivos y las empresas en un momento de grandes cambios sociales, económicos y tecnológicos. La conferencia de fondo, fue impartida por el Gran Canciller de la Universidad de Navarra, Mons. Fernando Ocáriz, que puede descargar en https://www.iese.edu/es/noticias/mons-ocariz-la-empresa-es-una-gran-transformadora-de-las-personas/

El Dr. Ocáriz, comenta “La empresa es una comunidad de personas que sirve a otras personas dentro de una sociedad de personas. Solo después de considerar esto tienen cabida los capitales, las instalaciones, la tecnología y las realidades jurídicas. El ejemplo de una dedicación al servicio y tantos otros, que muestran que la empresa es en definitiva, una gran transformadora de la sociedad, para bien, o para mal”.

Y sobre la relación empresa-empleado, continúa Mons. Ocáriz “Se recibe mucho, no solo un salario, una felicitación por el desempeño o unas posibilidades de promoción, sino también conocimientos, capacidades, relaciones, amistades… Y, al mismo tiempo, se da mucho: tiempo, esfuerzo, atención, ilusión, conocimientos, experiencias… Todo eso se da a la empresa y a sus propietarios, pero también a los demás directivos y empleados, a los clientes, proveedores y distribuidores, a la comunidad próxima, a las propias familias y a la sociedad en general… y se recibe todo de ellos”.

El mensaje de Ocáriz al empresario (cristiano) es clarísimo. “La empresa es, en última instancia, un lugar de convivencia, y esta depende de todos, pero principalmente de los que la dirigen. De ahí la necesidad de que los dirigentes tengan muy presente que toda persona es importante, no solo ni principalmente por lo que aporta a la empresa, sino por lo que es en sí misma” apuntó a consecuencias concretas como el respeto a toda persona en la empresa, no por su aporte a la misma, más bien por su condición de persona”.

Para finalizar, el Gran Canciller, hace una reflexión alejada de visiones utópicas, “una concepción cristiana de la vida es no solo compatible, sino un fundamento excelente para una manera de entender la empresa y su función, que guíe la formación y el desarrollo de directivos que aspiren a la excelencia técnica y también humana”.

Considerando que se trata de mensajes brindados en la mejor escuela de negocios del mundo, la integridad, el espíritu de servicio, el respeto a la persona y la mejor técnica gerencial, son ejes centrales que deben ser parte de la Misión y Visión de toda empresa hondureña que busque excelencia.

La mayoría de estos conceptos no son novedosos, en todo caso se integran desde hace algún tiempo en un concepto nuevo “Responsabilidad Social Empresarial”. Si realmente el empresario hondureño quiere brindar su “granito de arena” a la solución de la problemática nacional, puede aportar con un programa que involucre todos estos elementos y comenzar con algo que está muy a mano. Tratemos con especial respeto a la señora de la limpieza.