El cuento de Cuba

Por Roberto Flores Bermúdez

El editorial del Diario LA TRIBUNA del 2 de julio de 2019 ¿Historia Diplomática?, es claro. No se pidió permiso a los Estados Unidos “ni remotamente”, para reanudar relaciones diplomáticas entre Honduras y Cuba. Eso sí, se informó con antelación que se iban a reanudar, como es práctica entre países amigos. Por instrucciones del ingeniero Carlos R. Flores, Presidente de la República, actuando en mi condición de Secretario de Relaciones Exteriores, el propio 27 de enero de 2002, le informé al gobierno de Estados Unidos por medio de su embajador en Tegucigalpa, el paso que estaba por tomarse. No está demás señalar que no les pareció gracioso, eufemísticamente hablando, pero al final aceptaron la decisión soberana del gobierno hondureño.

Es de recordar que la decisión que se tomó con Cuba, se sustentaba en la confianza y seguridad de que ambas naciones continuarían su evolución progresiva hacia la consolidación de la libertad cívica y política y crecimiento económico con mayor desarrollo social. También se ponderó que el restablecimiento de relaciones con Cuba, permitiría una mayor participación en la dinámica internacional al servicio de la paz, la democracia y la justicia internacional. No cabe duda que con el paso del tiempo ha habido algunos avances. En efecto, el gobierno del Presidente Barack Obama adoptó su política de “deshielo” con Cuba, subrayando la ineficacia del modelo de confrontación de sus predecesores. Esa nueva etapa en las relaciones Estados Unidos – Cuba quedó sellada con la visita del Presidente norteamericano a La Habana en marzo de 2016.

Volviendo a lo nuestro, la apertura de las relaciones fue un momento importante en las relaciones diplomáticas de Honduras. Fue una decisión ponderada y ajustada al contexto. Hay que decir de entrada que la Guerra Fría ya ratos había terminado. Cuba mantenía relaciones diplomáticas con la gran mayoría de los países del continente. También había brindado a Honduras una asistencia humanitaria significativa en ocasión de los daños provocados por el Huracán Mitch. Confrontábamos uno de los desafíos más dramáticos y dolorosos de nuestra historia. La Administración Flores necesitaba de todo auxilio posible para implementar el plan para Reconstrucción y Transformación de Honduras en beneficio del pueblo hondureño. Con razón el Embajador Emérito, don Rafael Leiva Vivas recoge este paso diplomático en su libro “Historia Diplomática de Honduras 1830-2017”. Lamentablemente, indicó que no se le informó a los Estados Unidos. Hubiese dicho, no se le consultó a los Estados Unidos. En ese sentido, se impone una fe de errata.

La decisión que tomó el Presidente Carlos R. Flores al final de su gobierno, ha servido para avanzar en las relaciones económicas, culturales y políticas con La Habana. Para muestra dos botones. Se han suscrito convenios para la promoción y protección recíproca de inversiones ampliando las oportunidades de intercambio comercial, específicamente en productos alimenticios, farmacéuticos y agrícolas a Cuba; y, como resultado de la visita del Presidente Juan Orlando Hernández a Cuba en noviembre de 2016, ese país se ha incorporado como socio extra-regional del Banco Centroamericano de Integración Económica. Un paso que fortalece al proceso de integración centroamericano.

Quisiera terminar con una anécdota que se remonta a ese día de la formalización de las relaciones con Cuba. Todavía recuerdo las palabras de la esposa de un embajador europeo con quien el embajador de Estados Unidos y su señora mantenían una buena relación aquí en Tegucigalpa. Ella me dijo con picardía, “Roberto, entiendo que has sido un chico malo”.