Fairuz Khary Issa, tiene 48 años de edad y es madre de cuatro hijos, en el año 2000 contrajo hepatitis A y en ese entonces se consideraba que era una enfermedad no muy peligrosa.
Para ella sí lo fue porque estuvo 40 días sin tener mejorías hasta que su esposo decidió llevarla a Estados Unidos, en busca de tratamiento y sanación en el centro médico “Mayo Clinic” o Clínica Mayo, donde le sometieron a trasplantes de hígado que le han salvado la vida.
“Aquí me decían que no tenía nada, pero como me sentía muy mal salimos un 13 de diciembre para Minnesota, al centro médico Mayo Clinic, el 14 caí en coma durante 12 días y en ese período de tiempo descubrieron que mi hígado había sido dañado, entonces urgía de un trasplante, cuando desperté ya lo habían hecho”, contó Issa.
TRASPLANTES
Para ese tiempo en el centro asistencial los médicos estaban probando una máquina que dializaba la sangre por medio de células de cerdo, ya que según ellos el hígado no es como los riñones que se puede estar haciendo las diálisis varias veces.
Issa confesó que el hígado que le habían colocado no tenía el tamaño apropiado para ella, sin embargo, pese a algunas complicaciones pudo vivir 11 años con ese trasplante.
“Me realizaron un segundo trasplante y pudieron colocarme un hígado más de acorde a mi tamaño porque se hizo con más tiempo y ya llevo ocho años viviendo con él, actualmente solo debo tener cuidados de higiene, lavarme las manos seguido y evitar contraer gripe porque no se debe tomar cualquier medicamento”.
Los avances y la tecnología biomédica de la Clínica Mayo ya están al alcance de los hondureños por medio de una Oficina de Información, en San Pedro Sula, Cortés, donde se ilustra a pacientes sobre la forma que pueden someterse a tratamientos en el extranjero, incluyendo trasplantes de hígado y pulmones.

La Clínica Mayo es una entidad sin ánimo de lucro dedicada a la práctica médica. La sede central es la “Mayo Medical School”, y sus dependencias para la investigación están situadas en Rochester, Minnesota, Estados Unidos. Además, la Clínica Mayo posee hospitales y clínicas en Jacksonville y Scottsdale y Phoenix.
Issa comentó que es muy difícil atravesar por esa situación porque la vida depende de alguien que tiene que morir para recibir la donación del órgano que se necesita.
Ella manifiesta sentirse afortunada de seguir con vida y agradece a Dios por la oportunidad de poder viajar al extranjero para ser tratada por los mejores médicos y, además, considera un privilegio haber atravesado ese proceso con la mejor tecnología que el hospital ofrece.
LLEGA A HONDURAS
Para ayuda de los hondureños, recientemente se inauguró la Oficina de Información de la Cínica Mayo, ubicada en el edificio ejecutivo de Plaza Santa Mónica, en San Pedro Sula, con el fin de atender a las personas que necesiten realizar consultas para sus diagnósticos y así crear enlaces que harán posible los viajes de pacientes que lo requieran para tratamientos médicos en el extranjero.
El centro asistencial fue creado a finales del siglo pasado y fue idea de los doctores William James Mayo y Charles Horace Mayo, hijos del doctor William Worral Mayo, originario de Inglaterra, quien se estableció con su familia en 1863 en Rochester, Minnesota.

Allí abrieron una práctica médica y fue así como lograron evolucionar y colocarse en el primer centro hospitalario de mejor atención con los mejores especialistas en Estados Unidos.
“Estamos alegres de abrir oficina en este país, ya tenemos en Canadá, México, El Salvador, Panamá, Colombia, Ecuador y Perú. Atendemos pacientes de 140 países del mundo y contamos con 4,500 médicos en todas las áreas”, destacó Jorge Mallea, especialista en trasplante de pulmón en el Mayo Clinic.
Así, expresó que es la primera vez que llegan a Honduras, pero ya tienen varios pacientes hondureños que visitan el hospital.