MÉXICO Y EL TRIÁNGULO NORTE

INTERESANTE. Mientras el gobierno mexicano manda a su canciller a reunirse con la canciller hondureña para hablar sobre los temas migratorios y un tal plan de desarrollo regional, dizque formó parte de las negociaciones con Washington para postergar la amenaza arancelaria de POTUS, López Obrador se reúne personalmente con el presidente salvadoreño. Para hablar de los mismos temas. Sin embargo AMLO no dispuso una reunión conjunta con todos los mandatarios del Triángulo Norte, y que se sepa no se ha anunciado ninguna, sino exclusivamente una con Bukele. Antes, un breve paréntesis, para referirnos a esa iniciativa de AMLO enfocada a que Estados Unidos proporcione fondos de asistencia para el desarrollo de sectores en México y, de paso, a los países del Triángulo Norte, a modo de enfrentar las causas principales del imparable flujo migratorio en los países de origen.

Ya con esta son varias veces que comprometen recursos, que nunca llegan, para financiar ambiciosos planes dirigidos a las causas reales de las masivas migraciones. Hay que recordar que lo que habría que atacar son las miserables condiciones de pobreza, la violencia, la inseguridad, la falta de trabajo y oportunidades que ocasionan el éxodo. Pues bien, AMLO no había terminado de celebrar como extraordinario éxito la propuesta de su ambicioso plan negociado con el gobierno norteamericano cuando de allá de Washington, por Twitter, comunicaban: “Estados Unidos no ofrecerá “fondos nuevos” hasta comprobar que las autoridades de Guatemala, Honduras y El Salvador toman “medidas concretas” para reducir la inmigración ilegal”. ¿Entonces, en qué quedamos? ¿Hubo negociación de plan, o como el tratado de libre comercio que firmaron, acabó siendo papel mojado? Sujeto el tema migratorio a los vaivenes de la política de la actual administración republicana. En cuanto a la reunión bilateral entre los presidentes de México y El Salvador, anunciaron que firmaron un convenio mediante el cual El Salvador recibiría 30 millones de dólares. Una contribución al país como parte del plan integral de cooperación para ayudar a frenar las peregrinaciones hacia el norte. Anticipó López Obrador que convenios similares serán suscritos con los otros dos países del Triángulo Norte. Eso habría que interpretarlo a que como no hay ninguna aportación asegurada todavía del gobierno norteamericano, para ir dorando la píldora, México erogará fondos propios de manera unilateral.

AMLO, al comprometer esos recursos para el gobierno salvadoreño dijo abrigar la aspiración que esto será “una región que va a dar ejemplo a nivel mundial”. Dudoso, empero, que con esas sumas irrisorias como asistencia vayan a lograr salir de estos deplorables niveles de atraso para convertir la región en la envidia de todo el mundo. Otra cosa que dijo fue que para frenar la migración “no debe ser solo con el uso de la fuerza… medidas coercitivas, cerrar fronteras, sino entender el problema de fondo y buscar soluciones a esos problemas”. En eso estamos de acuerdo. Aunque a contrario sensu México, acatando los compromisos con POTUS para evitar el conjuro arancelario, acaba de desplegar 6,000 efectivos de la Guardia Nacional para detener a los peregrinos que entran a su territorio. No solo ello sino que servirá como “tercer país seguro” de modo que los solicitantes de asilo no permanezcan en el imperio sino que serán devueltos a México a esperar el resultado de su petición. Lo que equivale a que todo el territorio sea una especie de muro de contención. Por supuesto que México y el Triángulo Norte deben trabajar juntos en el complicado tema migratorio. Pero con los pies sobre la tierra. A ver cuándo hay cumbre de los cuatro jefes de Estado.