Marco Tulio Castro, abogado y notario:

El bufete de Marco Tulio Castro es todo lo que un litigante podría desear: grande, aromatizado y en el sexto piso de un lujoso edificio. Tiene un escritorio de caoba con una computadora de última generación. Decenas de libros ordenados, como si fuera hemeroteca. La Gaceta desde 1978 destaca entre todos. Carísimos cuadros cuelgan en la pared y al fondo, su inseparable “bastón de oro”, como lo tildaron unos detractores, en el que se apoya de los achaques de la rodilla. Castro es un exitoso abogado con más de 40 años de la profesión. Dicharachero, bueno para el trago y las guasas, lo suyo es caza mayor, cuando de litigar se trata.

Como casi todos los olanchitenses, ¿supongo que nació en los campos bananeros?
Me crié en una zona exclusiva, un campo bananero donde solo vivían los gringos y los empleados de confianza. Viajaba a La Ceiba en avioneta cuando todos mis amigos andaban a chuña. A los siete años ya había viajado a Cuba y otros países.

¿Qué cargo tenía su padre?
Era superintendente de la Standard Fruit Company, el jefe de Coyoles Central, el campo bananero más importante de la compañía.

¿A qué edad se vino a Tegucigalpa?
Me vine muy cipote a internarme al Instituto San Francisco, ahí fui compañero de “Pepe” Lobo, “Shucry” Kafie, Mauricio Villeda y Callejas, entre otros.

¿Quiso estudiar algo en particular?
Yo tenía en mente ser ingeniero agrónomo para trabajar en la Standard, pero después del bachillerato me fui a estudiar a Nueva Orleans. Me estuve allá año y pico, pero me casé muy joven, a “güevos”. Entonces, mi papá me dijo que estudiara para abogado.

¿Cómo fueron sus primeros años en la universidad?
Mi vida universitaria la pasé en los juzgados, fui escribiente y receptor en el Juzgado Segundo de Letras de lo Civil, cuando solo había dos juzgados. Tenía mi propio carro.

¿A quién conoció en ese tiempo de los amigos de ahora?
A todos esos personajes de los 40, comenzando por Jacobo Hernández, que era secretario y Dagoberto Mejía, que era escribiente, ahí nos criamos bebiendo donde “El Negro” Williams.

Aparte de usted, ¿qué otros personajes de ahora son de Olanchito?
Muchos, como Elvin Santos padre, hay que mencionar a Juan Ramón Martínez, porque si no, se va arrechar.

¿Es de ahí o no?
Sí, es de ahí, hombre.

A mi me han dicho que es de otro lado
No, hombre, estos jodidos es que andan contando eso. Son de Olanchito, también, “Cheché” Ramírez, don Enrique Soto Cano, Óscar Melara, Ramón Amaya Amador y Marco Tulio del Arca, el poeta.

¿Cómo se inició en la “litis”?
El bufete me lo puso mi papá, desde que era estudiante, en el piso número 12 del Midence Soto. Le puse Bufete Castro y Asociados, pero el Colegio de Abogados me citó porque yo todavía no era abogado, alguien me hizo clavo. No me lo cerraron porque “Chemita” Palacios me dijo que le pusiéramos bufete Castro y Asociado, adscrito al bufete del abogado José María Palacios.

¿Cuál fue su primer caso?
El primer caso relevante fue una demanda laboral contra la compañía americana Meridian Company. El gobierno le debía varios millones a la empresa y esta, a su vez, no le pagaba a los trabajadores. Me buscaron para que reclamara sus prestaciones.

¿Lo ganó?
Te cuento: tuve que viajar a Washington, siendo estudiante de derecho, para hablar con el Banco Mundial. El banco me pidió que la única manera de pagarnos fuera que yo abriera una cuenta en el Banco Central de Honduras (BCH). No me preguntes cómo, pero la abrí. Y así ganamos el caso. Creo que fui la primera persona natural en tener una cuenta en el BCH. Era los tiempos de don Policarpo Paz García.

¿Cobró buenos honorarios?
Me gané una buena suma de dinero y te puedo decir que ahí comenzó mi despegue como abogado y me convencí que yo no debía ser asalariado. Eso data de hace 40 años.

Dicen que también ganó millones con un caso al Inprema, ¿de qué se trataba?
Eso pasó recientemente. Yo era abogado externo de Inprema en un caso sobre un terreno valorado en dos mil millones de lempiras en la colonia Rubén Antúnez, por Tres Caminos en Tegucigalpa. Eran 30 manzanas, el terreno más valioso en Tegucigalpa, según los peritos.

¿Cuánto cobró?
Ese terreno se lo rescaté al Inprema cuando ya lo tenía casi perdido. Fui bien criticado por los honorarios que yo recibí de parte de Inprema, pero la verdad solo cobré la quinta parte de nuestro arancel por tratarse de una institución de beneficio social.

Algunos dirigentes magisteriales hasta dijeron que se había comprado un bastón de oro, ¿es cierto?
Eso lo dijo Eulogio Chávez, que me pasaba diciendo estafador, después fue procsado y se tuvo que disculpar.. Ahí tengo el bastoncito que uso (señala en una esquina de su bufete) Pero al final todo se aclaró cuando se ganó el juicio. Y no me pagaron miles de millones, ni los 100 millones que costaba ese juicio en honorarios.

¿Ha llevado juicios de narcotráfico?
Jamás. Ni voy a llevar. En primer lugar, no soy penalista, le he ayudado a unos amigos que tienen negocios conmigo y se ven en una causa penal.

En la defensa de Astropharma, ¿cuál es su participación?
Soy el abogado de Marco Tulio Gutiérrez, no de los demás procesados.

¿Y cómo cree que le vaya en este caso?
Tenemos suficientes pruebas para acreditar que nuestro defendido no ha tenido ninguna participación. Es más, ninguno de los acusados ha cometido delito.

¿Por qué?
Porque se ha logrado comprobar que ellos no fabricaron las pastillas, eso lo hizo laboratorios Lain, cuyo gerente general, Miguel Flores Cisneros, fue condenado por fabricar y vender el medicamento.

Es decir, ¿no hubo tales pastillas de harina como se acusó a la familia Gutiérrez?
Para nada. Anteriormente, dije que esa fue una leyenda urbana, relatos que parecen ciertos pero no lo son. Astropharma no vendió, ni fabricó ni simuló venta de sus acciones. La Fiscalía no logró probar ninguno de esos extremos por lo que esperamos una sentencia favorable a menos que suceda algo extradordinario antes del 27 de junio.

¿Qué piensa de esos juzgados anticorrupción de la Maccih?
En mi opinión son totalmente ilegales, porque la constitución prohíbe crear juzgados especiales y esos para mí y en cualquier parte del mundo son juzgados de excepción. Es más, arbitrariamente juzgan gente cuando su causa se ha iniciado en los juzgados ordinarios.

¿Puede dar ejemplo de casos?
Bueno, el caso de la exprimera dama, Rosa Bonilla.

¿Cuál es la anomalía?
Para mí debería estar siendo juzgada en libertad porque todos los delitos que le imputan son susceptibles de medidas sustitutivas, sin embargo, tiene más de un año presa a la “brava”, a pesar que una Corte le quitó hasta el delito de lavados de activos.

Dicen que el nuevo Código Penal baja las penas por narcotráfico y delitos de cuello blanco, ¿es cierto?
No lo he leído y desistí de estudiarlo porque lo van a revisar de nuevo, entonces, para qué voy a perder mi tiempo. Hasta donde sé, no es que baja las penas, sino, que se establecen penas conforme a la proporcionalidad del delito cometido.

¿Es válido eso?
Por supuesto, uno de los principios del derecho penal es que la pena debe ser proporcional al delito cometido. Cómo le va a poner 20 años de cárcel a alguien que ande con una libra de marihuana, igual a otro que anda cien kilos de cocaína. Eso no es proporcional y así está ahorita.

En los delitos de cuello blanco, ¿cree que se está respetando el debido proceso?
Los delitos de corrupción, como el abuso de autoridad, fraude, violación de los deberes de los funcionarios, en la mayoría de los casos, se cometen por desconocimiento de la ley, hay casos que lo hacen a propósito para robarse el pisto y deben ser penalizados.

Su bufete tiene fama entre sus colegas, ¿qué particularidad tiene?
Lo que le puedo decir es que aquí está concentrado el esfuerzo de más de 40 años de ejercicio profesional, me gusta tener un lugar confortable porque vivo más aquí que en mi casa. Soy amante del arte y he tratado de decorarlo con obras de arte.

¿Cuánto vale?
Yo lo he construido para dejárselo a mi hijo que estudia Derecho y no he pensado en venderlo, eso no quiere decir que no lo puedo vender si me ofrecen una buena cantidad.

¿Pega “duro” por tomar un caso?
No, no, lo justo. Tenemos una ley para cobrar, pero nadie la respeta. Cobro tarifas negociadas al arancel.

¿Agarra “casitos”?
Lo que pasa es que estoy medio enfermo, por eso no agarro casos para andar en los juzgados, a menos sea un caso que valga la pena.

¿Cuántos casos lleva al año?
No son muchos, me dedico al notariado, asesorías y consultorías a clientes corporativos nacionales y extranjeros.

¿Ha mejorado la administración de la justicia?
Me alegra que haga esa pregunta. La gente critica la justicia, pero solo la persona que ha litigado sabe cuánto ha mejorado, no solo la justicia, sino, el Poder Judicial en general. Claro, hay jueces delincuentes, pero unos pocos no podemos acusarlos a todos.

Hay mucha queja de fiscales contra jueces porque dejan libre a los acusados, ¿qué pasará?
Sencillo, si un juez no tiene las pruebas no puede condenar a nadie, eso es así aquí y en cualquier parte del mundo.

¿Qué piensa de la cobertura de los medios en los casos judiciales?
Bueno, hoy, el periodismo se ha especializado en la noticia judicial, pero hay periodistas que tergiversan y distorsionan, pero no por maldad sino porque no tienen la formación.

¿Qué puede decir de los abogados que corren a los medios para ganar el juicio?
Es cierto también, pero en los medios no se ganan los casos, al final, el juez va a resolver conforme a las evidencias. La prensa es un poder, obviamente, y alguna presión ejerce con todo mundo, no solo con los jueces.

¿Qué piensa del saqueo del Colegio de Abogados?
Es condenable ese desfalco. Afortunadamente, hay alguna gente guardando prisión, pero ha costado mucho. Con el saqueo del Colegio nos va el dicho “en casa de herrero, cuchillo de palo”.

Hasta donde usted sabe, ¿a cuánto asciende ese desfalco?
Son como 500 millones de lempiras defalcados. Debería ser el Colegio más rico, pero ahorita estamos en las latas.

¿Ya se jubiló?
Sí. ¿Y sabe cuánto recibo por la jubilación? Cinco mil pesitos.

Frente a estas crispaciones políticas, ¿cómo mira el rumbo del país?
Veo esto bien complicado y creo que todo esto se resume a un acto: la reelección. Si aquí no se hubiera reelecto el presidente en la forma que lo hizo, no existiera toda esta convulsión social.

Supimos que se sometió a una cirugía, ¿cómo va la recuperación?
Estoy bastante bien, me operé de la rodilla y tuve un mes muy fregado, pero aquí vamos.

¿Alejado del trago, supongo?
Claro, de hecho, soy un hombre que bebo muy poco (se ríe).

¿Cómo hace para resistir las invitaciones de sus amigos del G-40?
La verdad, algunas veces no las resisto, lo que pasa que lo hago científicamente, algunas veces, acepto; a veces, no, para compartir con los amigos de ese grupo.

Como lo veo mucho con amigos nacionalistas ¿Cuál es su partido?
Yo soy liberal, es decir, voto por el Partido Liberal, pero la verdad tengo más amigos nacionalistas que liberales. Es más, Callejas me dio el único trabajo que tuve en el gobierno.