Estado del tiempo

Por Juan Ramón Martínez

Por más que lo quisiéramos, no podemos informales que las situación están mejorando. Y que estamos cerca del final del túnel. Hay algunas señales positivas; pero junto a ellas, hay nuevos cercos de fuego, áreas en disputa y grupos que sin formar inicialmente parte de la disputa, han encontrado la oportunidad de aproximarse para ver que pueden conseguir. Entre lo positivo, ocurrido entre el martes y hoy viernes, podemos señalar que el diálogo alterno del Colegio Médico y dos colegios magisteriales, ha admitido la participación a dos representantes del gobierno. Aunque la agenda de lo que era inicialmente dos problemas, ahora se han multiplicado por diez, nos indica que lo importante es el proceso de confrontación y no los resultados.

Otra cosa positiva es que los políticos se han quedado fuera, silenciosos, lo que ha contribuido a aumentar la confianza que los contendientes están cerca de lograr algunos acuerdos. Finalmente, hasta el miércoles en la noche, las manifestaciones en las calles aunque incómodas e irrespetuosas contra los que no están participando en el conflicto, eran pacíficas. Pero, desde ese momento, han empezado nuevamente a quemar llantas y provocar alteraciones del tráfico, haciendo regresar a la población al sobresalto y la ansiedad.

Lo demás ha sido negativo. Los transportistas de combustibles han paralizado sus operaciones. No les interesa ni el sistema educativo y mucho menos la calidad de la salud. Han creído que, –en un cínico oportunismo–, que el gobierno de JOH está acosado y que, en consecuencia, es fácil torcerle la mano y conseguir todo lo que ellos quieren. Cuando escribo este reporte parece que el gobierno ha cedido -en el tema púlico, el asunto de los permisos- y que el desabastecimiento de los combustibles no penderá como una amenaza en contra de los consumidores.

Dos cosas adicionales más. La primera, en lo interno del Partido Nacional anuncian una fractura irremediable en sus filas. Y la otra, la rebelión de algunos miembros de la Policía Nacional que han comprometido la imagen de la institución y creado un terrible antecedente, en vista que han desconocido la autoridad de sus legítimos mandos direccionales. Disparar con sus armas en el interior de su cuartel y ademas, lanzar bombas lacrimógenas al director de la Policía Nacional, confirma el grado de anarquía que se ha producido en una institución que creíamos, después de depurada, había abandonado la fase emocional para transformarse en una institución confiable, perfecta y de confianza de la ciudadanía. La demagogia de sus pretensiones y su afirmación que no “reprimirán al pueblo”, es el reconocimiento que ya lo hicieron. Y que desde ahora, no obedecerán a sus superiores. Es decir que esta parte de la Policía, ha quedado fuera del conflicto, porque en la práctica, se ha pasado al bando de los que en forma irregular, quieren deponer al gobierno.

Las declaraciones de Pepe Lobo, al margen de los temas domésticos, dificultarán sin duda una salida institucional a la crisis que atravesamos. Lobo amenazó a JOH que, así como él ha perseguido, le tocará lo mismo cuando salga del poder. Con lo que predispone a JOH, a encontrar una salida alterna, porque no querrá caer víctima de sus vengativos amigos, trocados en enemigos y de los adversarios que ha conseguido, jugando a la manipulación de las leyes y acomodándolas al servicio de sus objetivos.

El pronóstico no es bueno. La temperatura en vez de bajar, exhibe una tendencia al alza. Aunque los problemas de maestros y médicos se encarrilen por buen fin, otros grupos aprovecharán la oportunidad para salir a la calle -que ya no controlará el gobierno- y las fuerzas que quieren deponer a JOH, tendrán más oportunidades.

Como el éxito de estas fuerzas no es útil para el país, hay que prepararnos para evitar que la tormenta anunciada, termine en una inundación que nos ahogue a todos. Necesitamos crear una plataforma ciudadana en defensa de la institucionalidad integrada por personas de todos los niveles, posturas políticas y visiones particulares, para que en un esfuerzo común, puedan mediar entre las partes en conflicto, aclarando los peligros que corremos ante las aguas violentas, sino establecemos una tregua que permita concluir el actual período presidencial. Y en elecciones libres, con nuevas autoridades electorales, podamos reiniciar un proceso de respeto a la ley y a sus instituciones.