Por Ángela Marieta Sosa
Especialista en derechos humanos
Los derechos humanos están estrechamente relacionados con el conflicto social, en el sentido de que, a mayor garantía de derechos humanos, menos condicionamiento del conflicto social, sin embargo, se les olvidó creer y hacer realidad esta hipótesis.
Amartya Sen, de nacionalidad indú y Raj Británico, economista, profesor universitario, filósofo y escritor, vincula los DH y el presupuesto como mancuerna necesaria para lograr la economía del bienestar y en su obra “El desarrollo como libertad”, describe cinco tipos específicos de libertades: las libertades políticas, los servicios económicos, las oportunidades sociales, las garantías de transparencia, la seguridad protectora; y si el Estado no las procura se pierden los derechos humanos y se generan condiciones para inocular odio social y por ende el conflicto social.
Las condiciones conflictivas en la sociedad se caracterizan por los actos de intolerancia y agresión a todos los niveles y espacios de convivencia, y se convierten en una situación cotidiana de nuestra vida, por lo cual es necesario afianzar en todos los núcleos de formación profesional, el asumir una actitud conciliadora frente a los conflictos sociales que se presentan en los grupos y específicamente lo relacionado con la familia, el círculo de amigos, la empresa, la sociedad y el gobierno.
Debemos reconocer los principales aspectos relacionados con el conflicto social, con el fin de solidificar una estrategia de disipación y prevención de este, en tal sentido hay que incentivar en todos los espacios posibles la formulación de estrategias, propiciar la participación en la construcción de las diferentes definiciones relacionadas con el conflicto social, conocer y analizar los derechos humanos y el derecho internacional humanitario a la luz de nuestra historia social.
En tal sentido, deben implementarse programas de derechos humanos y de solución de conflicto social, desde una perspectiva complementaria, tratando de armonizar las metodologías que los actores de cada espacio buscan implementar en escenarios de falta de garantías en el bienestar y conflictividad social.
Tanto el programa de derechos humanos como el de solución del conflicto están sufriendo las consecuencias de un trabajo apasionadamente descoordinado. Por tanto, el Sistema de Protección Nacional de DH, tiene la responsabilidad de incorporar las normas de derechos humanos en las actividades de solución de conflictos con miras al establecimiento de la paz en los casos de asimetría extrema del poder.
Lo antes dicho, es pertinente al existir una problemática social económica y de incultura estructural, como resultado de: –manejos administrativos gubernamentales que no garantizaron el bienestar social a largo plazo– y de falta de responsabilidad social integrada no solo por la empresa privada sino por la misma ciudadanía a través de las casi catorce mil (14,000) asociaciones civiles que debieron trabajar con proyectos cuyo beneficio fuera más incluyente y se multiplicara, aunque dicho programa finalizara.
Asimismo, nos faltó una visión de corresponsabilidad, que nos permitiera complementarnos a una productividad multiplicadora de riqueza, no solo en la empresa privada, sino en la clase trabajadora, predominó en todos y todas una desidia cuya factura la estamos pagando sin distinción de clase social a la que se pertenezca.
Ante un conflicto social manifiesto lo que corresponde es la satisfacción inminente progresiva y organizada de las necesidades básicas de la ciudadanía, obtenidas desde una actuación compartida entre el gobierno y las asociaciones civiles, el conflicto social desencadena la pobreza, la desigualdad y la vulneración de los derechos fundamentales de la ciudadanía, pero podría ser profundizado si se manipula por fuerzas políticas oscuras que obedecen a intereses antidemocráticos que sustituyan nuestro vigente sistema económico.
Además, existe una circunstancia que debe ser abordada con medidas inteligentes, que propicien un diálogo concertado, en el cual puedan incluirse todos los actores decisivos para solucionar la causa del problema, ya sea con medidas a corto, mediano o largo plazo.
Finalmente, es tiempo de que el Sistema de Protección Nacional de DH, protagonice soluciones, asesore y recupere la credibilidad perdida, pues en donde no se garanticen los derechos humanos, siempre existirá conflicto social manifiesto, por ende, no podrá haber paz, y si no hay paz, no hay seguridad humana.