Los miembros de la Dirección Nacional de Fuerzas Especiales (DNFE) amanecieron con un paro o huelga de “fusiles caídos”, en exigencia de beneficios laborales, respeto a sus derechos humanos por el hostigamiento laboral y un cese a las represalias durante las manifestaciones de las últimas semanas.
Como medida de presión, los denominados “TIGRES” se acuartelaron en el populoso Comando de Operaciones Especiales “Cobras”, ubicado en la colonia “21 de Octubre”, de Tegucigalpa, desde la noche del martes.
Para informar a la población en general y a las autoridades policiales que estaban en paralización, lanzaron una serie de bombas lacrimógenas a las calles aledañas al cuartel policial.
Por la toma de las instalaciones policiales y paro de labores, rápidamente las autoridades de la Secretaría de Seguridad emitieron un comunicado, donde establecen que “el director general de la Policía Nacional ordenó la revisión de las jornadas laborales de los miembros de la carrera policial, debido a la duplicidad de turnos que están cumpliendo para atender la situación que atraviesa el país”.
Y a la fecha la Secretaría de Seguridad ha cumplido con los compromisos adquiridos en materia de mejora continua y dignificación policial, los más de 17 mil funcionarios policiales han recibido en tiempo y forma el pago de su decimocuarto mes de salario.

“ACUARTELADOS”
Sin embargo, ayer por la mañana los miembros de la Dirección Nacional de Fuerzas Especiales comunicaban a los distintos medios de comunicación que seguían en paro de labores.
En primera instancia, mediante comunicado los agentes especiales y policiales negaron que el paro de brazos caídos sea por tema político y aumentos salariales, sino por la violación a sus derechos humanos.
“Aclaramos que esta es una situación conforme a nuestras violaciones de derechos humanos”, leyó un agente de las Fuerzas Especiales atrincherado en el Comando de Operaciones Especiales “Cobras”.
Asimismo, los agentes expresaron su malestar al gobierno por la presente crisis en el país y aseguraron que no están conformes con reprimir a los ciudadanos durante las manifestaciones.
Además, denunciaron que las autoridades de la Secretaría de Seguridad violentaron los acuerdos alcanzados durante el paro de brazos caídos en la crisis postelectoral de 2017.
Entre sus exigencias pidieron “no ejercer ningún tipo de represalias contra compañeros que fueron voceros del paro anterior de los cuales muchos fueron despedidos de manera arbitraria y sin justificación y reintegración de los mismos”.
De igual manera, solicitaron revisiones de los seguros de vida de compañeros que sufrieron lesiones en el cumplimiento de su deber y que más bien han sido trasladados a bodegas o sitios clandestinos.
“No existen fondos solidarios para asistir a terapia y atención médica especializadas en tratar este tipo de lesiones en el cumplimiento del deber”, reclamaron los agentes.
En el mismo comunicado exigieron beneficios de protección para sus hijos cuando miembros de la institución policial pierden la vida en el cumplimiento del deber.

ACOSO SEXUAL
Denunciaron acoso laboral y sexual, discriminación, exclusiones y exceso de trabajo a mujeres policías dentro de la institución policial.
Además, solicitaron que al momento de la cancelación de su servicio a un miembro policial se le otorguen todos los beneficios laborales como parte de garantías constitucionales.
“Gozar de vacaciones profilácticas que lleven a buen desempeño de labores, mantener periódicamente reuniones con escala básica, en el nivel de formación profesional, a seguir con nuestros estudios superiores debido a que son limitados por el ente depurador”, añadieron.
Finalizaron pidiendo una auditoría forense a la Tasa de Seguridad por los elevados intereses, condiciones dignas a las postas policiales y eliminar el decreto de la Ley Orgánica de la Policía que eliminó la unidad de “Los Cobras”.
Posteriormente a la lectura del comunicado de exigencias, otro de los sublevados pidió a los agentes de la Escala Básica de la Policía Nacional unirse y apoyarlos en sus exigencias.
Quince minutos después otro grupo de agentes preventivos cerraban los accesos vehiculares y peatonales a las instalaciones del Cuartel de Casamata, ubicado en el barrio del mismo nombre, en el sector norte de Tegucigalpa.
Un hecho curioso ocurrió en esas instalaciones policiales, donde los agentes de la escala básica lanzaron bombas lacrimógenas como señal de protesta y que sus compañeros acuerpen el movimiento de paro.

“GASEARON” AL DIRECTOR
Una hora después a este evento, los mismos agentes daban aviso que a las instalaciones de “Los Cobras”, donde se encuentra el mayor número de sublevados, había llegado el director general de la Policía Nacional, José David Aguilar Morán.
Pero minutos después el titular de la institución policial salió velozmente en medio de gases lacrimógenos de la sede de “Los Cobras”, en la colonia “21 de Octubre”.
Durante la “gaseada”, varios de los huelguistas dispararon sus armas de reglamento, dentro del cuartel policial.
Por la reyerta, el comisionado policial junto a su escolta decidió retirarse de las instalaciones. Una hora después, varios de los agentes de Fuerzas Especiales salieron de las instalaciones en varios comandos móviles.
Minutos después se daba aviso que habían ido a tirar bombas lacrimógenas a los distintos distritos policiales y Unidades Metropolitanas de Prevención (Umep), que resguardan la capital, ubicados en la colonia Kennedy y posta de Belén conocida como la IV Estación.
Además, los comandos se desplazaron a la posta del barrio La Granja y a la estación central de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), de la colonia Kennedy.
En esas estaciones policiales también lanzaron gases, como medida de presión para que se unan al paro de “fusiles caídos”.
| PETICIONES POLICIALES POR FUERZAS ESPECIALES: |
![]() 1. La escala básica de la Policía Nacional ratifica su compromiso en favor del pueblo hondureño y mantendremos la garantía de NO REPRESIÓN a nuestro pueblo y sus derechos humanos. |
