Caracas (AFP). La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, se reunió el jueves con altos funcionarios en su segundo día de visita a Venezuela, marcado por protestas para llamar su atención sobre la grave crisis.
Varios cientos de personas se concentraron en distintos puntos de Caracas para advertir a Bachelet sobre el colapso del sistema de salud y la existencia de «presos políticos», entre múltiples denuncias.
«Espero muchísimo de la visita de ella, que ponga de sus buenos oficios (…) y nos ayude a las madres, esposas, hijos de los presos políticos», dijo a la AFP Betzayda Natera, madre de un militar detenido por una rebelión contra el presidente Nicolás Maduro en enero pasado.
A la fecha hay 687 detenidos por razones políticas, según la ONG Foro Penal, cuyo director, Alfredo Romero, será recibido por la Alta Comisionada junto con familiares de opositores presos y de fallecidos en protestas.
«¡Bachelet, escuche al pueblo, no se encierre con políticos que le van a decir que todo está bien!», gritaron manifestantes frente a la sede del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, donde estuvo la diplomática temprano el jueves.
La Alta Comisionada, quien hará una única declaración el viernes antes de partir de Caracas, se reunió con el ministro de Defensa, general Vladimir Padrino, jerarca clave en el apoyo de los militares a Maduro.
Además, se encontró con el fiscal general, Tarek William Saab, y tenía previsto entrevistarse con representantes de los demás poderes públicos que, salvo el Parlamento, están bajo control del oficialismo.
Bachelet ha dicho que la negativa del gobierno a reconocer el problema torna insuficiente la respuesta oficial, y ha referido denuncias de «asesinatos, detenciones arbitrarias y torturas» por parte de autoridades.
Acusado por sus adversarios de violaciones sistemáticas a los derechos humanos, Maduro advirtió que espera que la visita de Bachelet «sea para bien», mostrándose abierto a escuchar «recomendaciones».
Su canciller, Jorge Arreaza, fue más lejos al afirmar, tras recibir a la funcionaria, que el gobierno está dispuesto a «corregir» lo que haga falta de la mano de la ONU.
Bachelet es crítica de las sanciones de Donald Trump para asfixiar a Maduro y en apoyo a Guaidó. En particular, teme que la prohibición de transar crudo venezolano en el mercado estadounidense agrave las penurias.
La expresidenta chilena abordó esta cuestión el miércoles con Arreaza, quien asegura que el congelamiento de activos en Estados Unidos y Europa ha mermado el presupuesto para importar fármacos e insumos médicos.