Buen negocio, hablar mal de Honduras

Por Nery Alexis Gaitán

Honduras es un bello país. Sus habitantes son buenos, generosos y solidarios. Por lo general, el hondureño es una persona de bien que busca salir adelante para mantener a su familia de la mejor manera. Tiende a buscar la convivencia pacífica y mejorar su calidad de vida mediante el esfuerzo diario.

Nuestro país es rico en todo tipo de recursos, renovables y no renovables. Es decir, tiene una gran riqueza, y los beneficiarios directos deberían ser los pobladores en general. Pero la mala distribución de esa riqueza ha creado pocos millonarios y millones de pobres. La corrupción es la plaga que más daño le ha ocasionado al país a lo largo de su historia.

Por lo general, los intereses de grupo, de partido o personales se han antepuesto a las necesidades de la colectividad. Situación que debe cambiarse radicalmente y que en alguna medida se están poniendo correctivos. Las instituciones democráticas actúan con una transparencia mayor y es así que hemos empezado a ver personajes públicos que están siendo llamados a rendir cuentas en los tribunales de la República. Asimismo se ha intensificado la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico.

Al respecto, la mayoría de los políticos siempre han dejado mucho que desear; coludidos con la corrupción, han saqueado impunemente los bienes del Estado, así como los recursos con que cuenta el país. Los ejemplos al respecto son innumerables, y de todo sacan negocio, obteniendo jugosas ganancias.

Hablar mal de Honduras se ha puesto de moda, sobre todo a partir del 2009. El “comandante vaquero” anduvo despotricando contra el país sin importarle todo el daño que causaba a los hondureños. Lo mismo hicieron algunos seguidores suyos, que denunciando el “terrible golpe de estado” que habían sufrido, obtuvieron jugosas ganancias sorprendiendo y manipulando a personas e instituciones.

Ahora es común que todo aquel que disiente de la política gubernamental se especialice en despotricar contra Honduras y su gobierno. Hay ONG’s especializadas en seguir una agenda política izquierdista, cuya finalidad es sembrar el caos y la violencia. Y participan en todo tipo de eventos en el exterior, pintando que vivimos en el país más violento del mundo y que hay una guerra declarada. Y que ellos son víctimas del régimen opresor y necesitan financiamiento para sobrevivir; o para defender los recursos naturales; o para luchar por los derechos humanos debido a las constantes matanzas donde mueren cientos de hondureños casi todos los días; o para luchar contra la dictadura… y de esa forma andan recorriendo el mundo a costa de mentiras y engaños, lesionando la dignidad de la patria.

Hay otros y otras que se hacen seguidores de una agenda política opositora por conveniencia. Así se adscriben a determinada agrupación con el ánimo de figurar, de obtener una notoriedad que de otra forma jamás tendrían. Los vemos aparecer en los medios obsesivamente o a la cabeza de movimientos políticos en contra del gobierno.

La canción siempre es la misma: “Están luchando por los derechos de los pobres en contra de este gobierno que es una dictadura y los reprime bárbaramente”. Pero qué raro, que en esta “dictadura” puedan hablar hasta por los codos, salir en los medios, manifestarse, etc. Sería bueno que se dieran una pasadita por Venezuela o Nicaragua, haber si les iban a permitir todos los exabruptos que hacen aquí.

Hay mucho de esto en el movimiento actual de médicos y profesores, donde más que luchar por una salud y educación de calidad, andan desplegando una agenda política contaminada de violencia. Si en realidad a estos dirigentes les interesara el bienestar de los hondureños, inmediatamente se integrarían al diálogo a exponer sus demandas. Y con el gobierno estructurarían verdaderos proyectos de mejoría tanto en salud como educación, que tanta falta hacen.