La transición de la que nadie habla

Por Rafael Jerez Moreno

La crisis de salud y educación se suman a un cúmulo de episodios de reacción ciudadana ante las intenciones autoritarias de diversos políticos que no han comprendido el contexto político que los rodea. Entre tanto desacuerdo hay un punto en común en la mayoría de hondureños, la salida del poder de este gobierno. Lo cual tarde o temprano, ocurrirá.

La Plataforma de Salud y Educación ha logrado sentarse en la misma mesa que la marcha de las antorchas, constituyéndose como los únicos movimientos ciudadanos que han podido poner en jaque al hombre, con estructuras en auge y durante un tiempo prolongado. Un gobierno al que le es suficiente el ruido que se escucha desde los cánticos de las cortes de Nueva York, da su mayor esfuerzo por evitar el nacimiento de una llama que después será imposible apagar. En año y medio es la cuarta vez que desde las cúpulas de poder se han hecho un llamado al diálogo. Llamado que atendieron en poco tiempo, en su momento los transportistas, quienes no supieron hacer una lectura apropiada de la coyuntura política que les favorecía. Pronto volverán…

Diálogo tras diálogo, parecería que para algunos es más fácil hablar, que gobernar. Y para ciertos parlamentarios golpear antes que hablar. Lo cierto es que la agenda del día ya no la fija ni Casa Presidencial ni el Congreso Nacional. Ingobernabilidad, es el resultado cuando no hay legitimidad.

Quienes sí comenzaron a dialogar fueron los empresarios y la Conferencia Episcopal. En pocas palabras dijeron mucho. Denunciaron el alto costo de la vida, la corrupción, impunidad, violaciones a la Constitución de la República y la inseguridad. Ante esto, y sorpresivamente, algunos se manifestaron en contra de los pronunciamientos, tanto se han acostumbrado a robar que cuando se denuncia sin señalar culpables, automáticamente salen a respingar. A confesión de parte, relevo de prueba.

Transición. La crisis del sector salud y educación no será la última, y seguramente está lejos de terminar. El país entró en un camino sin retorno, porque lo que mal comenzó en 2017 mal acabará. El tiempo será el juez que dictaminará las voces que continuarán alzándose cuando el silencio sea una trinchera insostenible para quienes el estado actual de las cosas es todavía rentable. La gran pregunta entonces debe ser ¿qué sigue después?, la salida de un grupo del poder será parte de la medicina, pero no la cura de la enfermedad. Y es ahí que debemos reconsiderar el tipo de liderazgos que encabezan los partidos políticos, porque son -en su mayoría- los mismos que fueron protagonistas hace diez años durante el golpe de estado de ambos bandos, y mire usted a dónde nos han llevado…

Para muchas voces, nuevas elecciones son el camino, pero antes de eso, pensemos en crear una legislación electoral ejemplar, con autoridades decentes y capaces. No corramos antes de caminar.

Es hora de hablar de una transición, porque eventualmente llegará. Y no es ni en un período gubernamental, ni en manos de los mismos políticos que lograremos resolver los grandes problemas del país. Liderazgos buenos y capaces hay, se ven y se sienten. Por lo pronto, me sumo al ¡Basta ya!, pero también al ¡actuemos ya!

Twitter: @RafaJerezHn