Exfuncionarios ineptos ahora dan soluciones

Por Boris Zelaya Rubí

“Oración del servidor público. Señor, ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes, y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles. Si me das fuerza, no me quites la razón. Si yo faltare a la gente, dame el valor para disculparme, si la gente faltara conmigo, dame valor para perdonar. No me dejes caer en el orgullo si triunfo, ni en la desesperación si fracaso. Enséñame que perdonar es lo más grande del fuerte, y que la venganza es la señal más primitiva del débil. ¡Señor si yo me olvido de ti, no te olvides tú, nunca de mí! Amén”.

Algunos exfuncionarios permanecen encuevados en las sedes de los medios informativos, dictando pautas absolutas o fórmulas indiscutibles para dirigir, según ellos, con éxito cualquier institución del Estado ¿será una forma de expiar sus pecados? algo como golpearse el pecho con los puños diciendo: por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa. Estos ahora llamados “analistas políticos” cuando fueron funcionarios públicos, pasaron sin pena ni gloria, aumentando sus “ahorros”, doblando la cerviz, aceptando las órdenes superiores, aunque violentaran la ley como clásicos “lame orejas”.

Es una inveterada costumbre de nuestros gobernantes, formar sus equipos de gobierno (gabinete y demás funcionarios) con gente de su absoluta confianza, (sin que se dejen contaminar con las mañas de los pertenecientes a la vieja guardia), olvidando muchas veces que deberían tener la capacidad para desempeñar sus atribuciones y no servir de obedientes y no deliberantes, sin atreverse a pedir una explicación del porqué (¡lo que ordena el jefe se cumple!). Además de una cúpula de asesores que rodean permanentemente al que gobierna, que como dicen: hacen con chismes que sea el hombre más informado de Honduras. Estos que en un reciente pasado se dieron un “chapuzón” en las arcas del Estado, son el filtro para evitar que alguien desee cooperar con el mandatario, si no son de su agrado, ahí se topan con un muro.

A un Presidente de la República, no se le puede contradecir, sobre todo si la soberbia por el cargo lo hace pensar que es el todopoderoso, eso permite que se originen situaciones que la oposición, que medra como “buitre”, aproveche para atacar al gobierno, porque al rectificar borrando acciones, han abierto varios frentes para el bochinche, obligándolo a retroceder mostrando debilidad, después de haber surgido algunas acciones que han ocasionado sangre, dolor y lágrimas.

El mandatario debe olvidar la costumbre de pedir la renuncia a todos los altos funcionarios de su gabinete, solamente en el mes de diciembre; debe actuar enérgicamente en cualquier momento con el que no rinde y no presenta las soluciones adecuadas, ya que puede convertirse en generador de conflictos ¡debe cancelarlo! sin premiarlo con cargos en el exterior.

El Presidente debe tener su grupo de consulta y entre ellos algunos que hagan las veces de “abogados del diablo”, que son aquellos que le advierten cómo podría reaccionar el pueblo, con alguna determinación que pueda afectar a determinados grupos, para tomar las precauciones del caso. Pero si tiene “sobalevas” que por quedar bien le dicen que todo está perfecto, se arriesga a tener que retroceder en algunas decisiones, aún cuando estas sean en beneficio del pueblo, porque afectan los intereses de mafias internas o externas organizadas que como la “mano negra”, manejan “bajo, bajo” las instituciones de acuerdo a sus pretensiones económicas.

Los opositores al gobierno toman bando y se suman a cualquier lucha que sea para lograr simpatizantes en su aventura política, exigiendo la renuncia del mandatario. Sus intereses nunca serán en beneficio del pueblo.
Como proclives a los gobiernos democráticos, creemos a pie juntillas, que los gobernantes los elige el pueblo de acuerdo a sus preferencias, y las personas que deseen imponer otro sistema de gobierno por la fuerza, deben ser repelidos sin compasión y expulsados del país, nuestros problemas no se arreglan por arte de magia, debemos de enmendar errores y caminar buscando lo primordial para un gobernante ¡darle felicidad a su pueblo!
De rodillas solo para orar a Dios.