Por Miguel Osmundo Mejía Erazo
Profesor y Periodista
[email protected]
La contradicción en la raza humana es honda y profunda, por una parte somos capaces de obtener grandes logros, como los viajes espaciales y los grandes avances en las comunicaciones, procesamiento de datos, viajes a otros planetas, fábricas de sofisticadas armas para la destrucción de la misma humanidad pero parece que somos incapaces de controlarnos a nosotros mismos, los delitos aumentan, la corrupción es imparable, por una parte los hombres parecen ser casi dioses, por otra parecen ser demonios capaces de una crueldad que no se encuentra en el reino animal. El auto conocimiento de los humanos sin duda alguna está en crisis y nuestro concepto sobre los seres humanos y su destino afectará en gran manera nuestra forma de tratarlos, si consideramos nuestros semejantes únicamente como seres físicos los trataremos peor que a los mismos animales a pesar que Dios creó al hombre como un ser superior a todas las especies de la tierra.
Trataré de analizar las diferentes perspectivas que se tienen de los mismos seres humanos. Los que consideran al hombre como una “máquina” por lo que son capaces de hacer, al empleador para el caso le interesan la fuerza y energía del humano, su habilidad y capacidades que posee, los dueños de una fábrica les interesa la producción entre más produce mayor ganancia y no le favorece que un empleado se enferme y mucho menos cuando llega a viejo y baja su rendimiento, por eso la salud le interesa al patrono no por humanidad sino por la baja en sus ganancias, he aquí “la explotación del hombre por el hombre”. Es triste llegar a viejo porque no es rentable su contratación, incluso leí que para un pastor de una congregación las visitas a los ancianos y a los enfermos las consideraba “visitas basura” porque no pueden contribuir mucho a la obra de la iglesia. Otros miran al ser humano como “un ser sexual”, Segismundo Freud consideraba la sexualidad como base de la naturaleza humana y su teoría de la personalidad estudiada por los psicólogos está basada en la gran fuerza impulsora de energía que es la libido, una fuerza sexual básica, que busca la satisfacción igual que en el reino animal, hoy en día el mundo se desarrolla en el ámbito sexual y la filosofía de “playboy” es explotada en la publicidad como si no se pudiera vender nada sin una connotación sexual.
Otra conceptualización es que el humano es un ser “económico” se centra en la dimensión material de la vida y sus necesidades, la comida, la ropa y la vivienda adecuadas son las necesidad más significativas del ser humano, esta concepción del hombre naturalmente está muy relacionada con el materialismo dialéctico que considera que son las fuerzas económicas las que mueven la historia. El enfoque del hombre como “un ser libre” nos interesa porque se ve al hombre como un ser libre y la voluntad humana como esencia de la personalidad, aquí el tema de la libertad es lo fundamental y el papel del gobierno únicamente es de asegurar un ambiente propicio para que los ciudadanos puedan desarrollar todas sus acciones en plena libertad. El hombre como “un ser social” como persona en forma individual es miembro de la sociedad, pertenecer a un grupo de personas y relacionarse conscientemente con ellas es lo que realmente distingue la humanidad, alguien que no se relaciona con otras personas no es un ser completamente humano, fomentando las relaciones entre sus semejantes es lo que hace que el hombre sea completamente humano. Hay otros que consideran el hombre como “títire del universo” y también como un “animal evolucionado” y la verdad es que en muchos casos los seres humanos nos comportamos peor que los animales que por instinto son mejor que muchos hombres despiadados y con acciones demoníacas.
Finalmente quiero compartir la conceptualización cristiana del hombre con la cual nos identificamos, la idea cristiana sobre la humanidad, el hombre es una criatura de Dios hecho a imagen suya, esto significa que la humanidad no se ha originado a través de un proceso de evolución accidental sino por un acto consciente y decidido de Dios. Para los cristianos los humanos creyentes en Dios tenemos una dimensión eterna, además dejamos claro que somos producto de una naturaleza creacionista no evolucionista con el debido respeto para los que no piensan igual. Pero Dios en su inmensa misericordia hace salir el sol para todos.