Por: Harun-Al-Rashid
De la mano de un antiguo escritor árabe nos acercamos a una vertiente alucinante del inmortal libro Las Mil y Una Noches. Aquí encontraremos personajes fantásticos que desde siempre han vivido en el corazón del pueblo y que son parte de un fascinante mundo, donde lo mágico es el pasaporte a una realidad pletórica de aventuras y ensueños.
Estos seres mágicos interactúan con personajes de carne y hueso, que por designios de Alah, bendito sea su nombre, enfrentan los designios del destino para poder extraer cierta sabiduría de los pergaminos de la vida. Así sufrirán y amarán sabiendo que al final solo quedan las enseñanzas del profeta Mohamed, y que el camino del bien es lo único que perdura.
Mientras tanto, en el entretelón de sus existencias libarán el néctar del proceder de los hombres. Tierno, generoso y gentil algunas veces, pero también amargo, envidioso e ingrato. Pero así es el ser humano y nada se puede hacer al respecto.
Estas historias nos vuelven a poner en sintonía con el alma en su deambular por la vida que generosamente el Bendito ha creado. Conozcamos los anhelos y sufrimientos que estos hombres y mujeres viven en las eternas ciudades de oriente.
De este libro se puede decir, así como ya se alude en las “Mil y Una Noches”: ¡La alabanza de Alah, amo del Universo! ¡Y la plegaria y la paz para el príncipe de los enviados, nuestro señor y soberano Mohamed! Y, para todos los tuyos, la plegaria y la paz siempre unidas esencialmente hasta el día de la recompensa. ¡Que las leyendas de los antiguos sean una lección para los modernos, a fin de que el hombre aprenda en los sucesos que ocurren a otros que no son él! ¡Entonces respetará y comparará con atención las palabras de los pueblos pasados y lo que a él le ocurra y se reprimirá!
Por esto, ¡gloria a quien guarda los relatos de los primeros como lección aprendida a los últimos!