Por: Abog. Octavio Pineda Espinoza(*)
El gobierno nuevamente convoca a un diálogo nacional sin contar con todos los actores importantes para que el mismo sea efectivo, la magnitud del fracaso del mismo tiene raíces cercanas a lo sucedido con todos los diálogos anteriores en los que la premisa del gobernante ha sido imponer su voluntad y diluir en el número de personas convocadas, la mayoría afines a su criterio porque son empleados del gobierno y activistas del Partido Nacional, las reales necesidades de los sectores en conflicto. Desde el proceso amañado del 2017 donde ofreció diálogo con la oposición, pasando por el diálogo político convocado con auspicio de las Naciones Unidas, hasta los diálogos con todos los sectores, la estrategia ha sido ganar tiempo, alargar su inconstitucional período, dividir de cualquier manera a los sectores y finalmente no arribar a ninguna acción concreta que resuelva la problemática nacional.
Puedo hablar con conocimiento de causa porque fui participante, en representación del Partido Liberal junto a otros miembros del Consejo Central Ejecutivo de nuestra institución en el llamado Diálogo Político, actividad que asumimos con responsabilidad ciudadana y con buena voluntad, buscando llegar a los acuerdos importantes para hacer las reformas electorales que el país necesita a raíz de la debacle electoral del 2017, fuimos proactivos en ese diálogo, propusimos los tres niveles del diálogo, las cuatro mesas de discusión, la representación de las fuerzas políticas y alrededor de 25 reformas que hubieran solventado la problemática eleccionaria para el próximo proceso que pronto se avecina.
Desafortunadamente el PN y Juan Hernández solo querían del diálogo dos cosas: reglamentar la reelección procurando evitar que siga siendo delito de traición a la patria y la repartición de puestos en los organismos electorales propuestos, uno administrativo que sería el Consejo Nacional Electoral y otro judicial que sería el Tribunal de Justicia Electoral, esto porque ya había logrado un acuerdo con Mel Zelaya para repartirse los mismos y controlar dichos organismos para preparar un nuevo fraude que les permita seguir en el poder, fue tan evidente la postura gubernamental que muchas veces, la oposición, tuvimos que amenazar con retirarnos para lograr que los temas avanzaran, logramos tener intermediación de expertos a través de la ONU y se hizo un esfuerzo intelectual y político grande que produjo un documento que al final, no se cumplió porque el gobernante y su partido torpedearon el diálogo desde adentro y desde afuera para que fracasara y así poder hacer sus arreglos bajo la mesa con lo que popularmente se conoce como el lado oscuro de los partidos.
En fin, el problema con los diálogos, con todos, es que el gobernante no pretende ceder ni un espacio, pretende manejar con mano dura cual, dictador la situación del país que se la ido de las manos, que por un lado acusa y pone en peligro las caras visibles de la insurrección popular, me refiero a la doctora Suyapa Figueroa y los miembros de la plataforma en defensa de la salud y la educación y por otro los llama a sentarse, quién va a negociar con una pistola en la frente? me pregunto, no se puede iniciar ningún diálogo si se atenta contra la personalidad, la honorabilidad y la nobleza de las personas con las que se quiere dialogar, no es ese el camino y por eso, ha recibido esa respuesta negativa de los dos sectores más grandes del país; mi padre que era maestro, siempre me dijo, no hay reforma educativa posible sin la participación y acuerdo de los maestros e igual sucede con los médicos, ambos sectores tienen representantes consolidados y que se han ganado a pulso el apoyo de la ciudadanía y de los partidos políticos de oposición que les hemos acompañado como hondureños y no como políticos, porque deseamos una educación y una salud pública de calidad, pero no puede existir educación de calidad si se están cayendo las escuelas, si hace diez años no se producen textos escolares, si no hay suficientes pupitres en las aulas, si los niños no reciben la merienda escolar, si los maestros no van a concurso para ganarse los puestos, si se violenta el Estatuto del Docente, la Ley Fundamental de Educación y la misma Constitución de la República, no puede existir salud de calidad si los hospitales están abandonados, si no hay medicina preventiva, si no hay suficiente medicina en todos los centros de salud, si no se ataca la corrupción en el IHSS, en fin, si el gobierno quiere diálogo debe mostrar su voluntad real de dialogar y no pretender que esto es un pulso político en donde el más radical gana, no es ese el camino para traer paz a la República.
(*) Catedrático universitario. Srio. Gral. del Partido Liberal de Honduras.