Ciudades fantasmas (2/2)

José María Leiva Leiva

Chernobyl y Fukushima, marcaron el inicio de dos desastres nucleares de gran magnitud. El primero ocurrió en la madrugada del 26 de abril de 1986, cuando los técnicos de la planta querían simular un corte del suministro eléctrico, con la intención de aumentar la seguridad del reactor. Y el segundo, el 11 de marzo de 2011, a consecuencia de los desperfectos ocasionados por el tsunami que azotó a Japón en esta misma fecha.

Guillermo Alonso, en la Edición digital de Diario El país, habla de un poder de fascinación de las ciudades fantasmas que han sido víctimas de estos desastres nucleares. Se trata, -dice, “de territorios deshabitados que inspiran tanto miedo como intriga…Los edificios abandonados, las estructuras oxidadas y las calles que antes eran populosas hoy reconquistadas por la vegetación son un poderoso símbolo del paso del tiempo, de nuestra futilidad como especie y también una impactante imagen de lo que podría ser un mundo en el que la raza humana ya no exista”.

Sin duda, estos pueblos fantasmas son inspiración para la ficción, un negocio millonario de agencias turísticas en todo el mundo y una fuente de inspiración para películas, documentales y libros. Obras cinematográficas que en opinión de los críticos, responden a la pertinencia de prestar verdadera atención a lo que significa el trabajo con energía nuclear y los riesgos de la misma, pues al menor accidente, se puede contaminar el ambiente y dañar seriamente la salud del ser humano, comprometiendo su existencia.

Veamos ahora cómo el cine ha retratado estas historias. Empiezo con el documental titulado “El desastre de Chernobyl”, filme francés dirigido por Thomas Johnson, en 2006, que relata cómo durante ocho meses, “800.000 soldados, mineros, bomberos y civiles procedentes de todas las regiones de la Unión Soviética, trabajaron sin descanso para intentar mitigar los efectos de la radioactividad, construir un sarcófago alrededor del reactor accidentado y, en definitiva, salvar al mundo de una tragedia, pues se temía una reacción en cadena cuyos efectos podrían ser muy superiores a los de la bomba de Hiroshima”. (FILMAFFINITY).

En “Atrapados en Chernóbil” (2012), dirigida por Bradley Parker, un grupo de turistas decide visitar la ciudad abandonada de Prypiat, en la que residían los trabajadores de la famosa central nuclear de Chernóbil. Mientras exploran el terreno de la ciudad fantasma, pronto se darán cuenta que no están solos. “Un terrible secreto se mantiene oculto en el corazón de las ruinas, y ellos serán testigos involuntarios del descubrimiento de una nueva raza mutante a la que tendrán que enfrentarse si quieren sobrevivir…A pesar de las apariencias, la película no se rodó en Prypiat, sin duda por cuestiones de seguridad”.

“El equipo prefirió las ciudades de Belgrado (Serbia) y de Budapest (Hungría) para instalarse. Los lugares completamente desiertos presentes en la cinta han sido reconstruidos a partir de una vieja fábrica de tractores y de antiguos edificios militares. Los lugares más oscuros del largometraje han sido realizados bajo la misma ciudad de Belgrado, ¡en antiguos túneles de la Segunda Guerra mundial! Incluso, la famosa rueda de Prypiat, símbolo de la ciudad y del esplendor pasado, fue también reconstruida para la película”.

Este año, HBO, produjo la Miniserie para TV, “Chernobyl”, co dirigida por Craig Mazin y Johan Renck. Se trata de 5 episodios, con una duración de una hora cada uno. De Rusia pasamos a Japón, con “Recuerdos desde Fukushima” (2017), una producción alemana dirigida por Doris Dörrie, acerca de una joven alemana que decide viajar a Fukushima para cambiar su vida. Marie (Rosalie Thomas), forma parte de la organización humanitaria Clowns4Help, con la que espera llevar alegría a los supervivientes del desastre nuclear de 2011, algunos de los cuales todavía viven en refugios de emergencia.

“Marie pronto se da cuenta de su absoluta incapacidad para la tarea de hacer la tragedia menos ardua. Pero en lugar de huir, decide quedarse con la anciana y arisca Satomi (Kaori Momoi), la última geisha de Fukushima, que por voluntad propia ha decidido retirarse a su casa en ruinas, en la zona originaria de exclusión radiactiva. Dos mujeres totalmente diferentes pero que, cada una a su modo, están atrapadas en el pasado y deben aprender a liberarse de la culpa y de la carga de los recuerdos”. (FILMAFFINITY).

Por otro lado, la Corporación Kadokawa anunció el lanzamiento del largometraje, “Fukushima 50”, previsto para 2020 y protagonizado por Koichi Sato y Ken Watanabe, en los roles principales, siendo dirigidos por Setsuro Wakamatsu (“The Unbroken”, “Whiteout”). Película basada en el libro “On the Brink: The Inside Story of Fukushima Daiichi”, de Ryusho Kadota. “La película sigue a los 50 valerosos trabajadores, incluido el Supervisor de Turnos Isaki (Koichi Sato) y el Superintendente del sitio Yoshida (Ken Watanabe), quienes arriesgaron sus vidas y se quedaron en la planta para evitar la destrucción total de los reactores sobrecalentados y minimizar la devastación”.

Finalmente hacemos mención a “Pandora”, un trepidante filme de ficción, dirigido por Park Jeong-woo, acerca del accidente que ocurre en una planta nuclear a consecuencia de un sismo que sacudió la región. Y de unos héroes coreanos vecinos de la localidad que trabajan en la instalación y sacrifican sus vidas para controlar las explosiones y sellar la fuga radiactiva que amenaza con poner en peligro a toda la nación. “El mensaje final es un alegato en contra de la nuclearización masiva de Corea del Sur, y una agria crítica al sistema político, donde la burocracia lenta pesa en contra del beneficio del ciudadano”.