Con una misa eucarística oficiada por las máximas representantes de la feligresía católica en la capital, celebraron la trayectoria de servicio de Sor María Rosa Leggol, una ejemplar franciscana que cumplió 70 años de vida religiosa.
La actividad litúrgica fue dirigida por el cardenal, Óscar Andrés Rodríguez, y por el canciller de la arquidiócesis de Tegucigalpa, Carlo Magno, a eso de las 9:30 de la mañana, en la basílica menor de la aldea de Suyapa, Distrito Central.
Sor María Leggol nació un 21 de noviembre de 1926, en Puerto Cortés, y ha dedicado su vida a ayudar a los más necesitados mediante la organización de actividades altruistas y de la mano con fundaciones en favor de la niñez, tanto en Centroamérica y Sudamérica.
Un 13 de junio de 1949 Sor María Leggol recibió sus hábitos como hermana de la Orden de San Francisco en el convento de San José en Milwaukee, Wisconsin, Estados Unidos, a la fecha a sus 92 años aún lidera actividades en beneficio de los más necesitados.
La líder católica, Sor María Leggol, destacó en su mensaje que, “nuestra obra no es de una sola persona es de una gran familia, sin el apoyo de ustedes y la alegría de ustedes, no hubiera podido sola, quiero que sepan que podemos hacer obras grandes en Honduras, pero los necesitamos a todos que nos acompañen”.

“Vamos a escucharnos porque no saben cuánto aprendí de los mismos niños, escuchándoles lo que querían decir y lo que habían sufrido, todos tenemos derechos y tenemos que darles a ellos su puesto, que Dios los bendiga a todos y todos somos iglesia”.
“Cambiemos Honduras, es pequeño, todos nosotros juntos vamos a cambiar el país, un día dije que con un día que me den el país lo cambio, porque lo voy a cambiar con Dios, y con María lo podemos cambiar”, aseveró, Leggol.
Leggol creció en un orfanato y a la edad de seis años se encontró con dos hermanas escolares de San Francisco, congregación a la que más tarde se uniría. luego al cumplir mayoridad de edad, en 1948, fue trasladada a los Estados Unidos para comenzar con el noviciado en la provincia de Milwaukee , Wisconsin .
Posteriormente, regresó a Honduras en donde apoyó como enfermera en hospitales y con una serie de actividades de solidaridad en incidentes de desastres naturales, hasta llegar a dirigir cientos de proyectos para la construcción de refugios a menores desamparados.