Por Jaime Martínez Guzmán
Se ha evidenciado que la denominada Plataforma de Lucha por la Salud y la Educación, conformada, al momento de este escrito, por directivos del Colegio Médico y de los colegios magisteriales COPEMH y COLPEDAGOGOS, tiene como estrategia en contra del gobierno la presentación escalonada de exigencias, supuestamente relacionadas con la estabilidad laboral y la privatización de servicios educativos y de salud.
Satisfechas determinadas exigencias por el gobierno, que lo ha hecho con ánimo conciliatorio, son presentadas otras, cada vez más difíciles de darles satisfacción, como para tener el pretexto de proseguir en sus manifestaciones callejeras, muchas de las cuales han sido acompañadas de elementos criminales encapuchados y elementos políticos, cuyos propósitos no son gremiales.
Recordamos que en el Congreso Nacional dos exigencias les fueron aceptadas, un proyecto fue retirado por el Ejecutivo y otro no fue ratificado y remitido definitivamente al archivo. Sin embargo después salieron con la exigencia de la derogación de los PCM, (Decretos Presidenciales en Consejo de Ministros). Manifestaron pública y reiteradamente que al ocurrir dicha derogación, de inmediato se incorporarían a un diálogo y así consensuar los procesos para cualificar la educación y la salud. Eso no lo han cumplido. Más bien, ahora resulta que tienen nueve (9) exigencias que deben cumplirse para dialogar. Y parece que tienden a su aumento.
Hay que preguntarle a Vargas, para que lo averigüe, qué viene después, si el gobierno pudiera cumplir con las nueve exigencias que han manifestado. Por qué tanta obstinación e intransigencia para dialogar con desprendimiento y encontrar, conjuntamente, caminos para mejorar nuestra salud y educación. No creo que no tengan argumentos para hacer propuestas que no sean demagógicas. El gobierno manifiesta su voluntad de llegar a acuerdos. Ambas partes están conformadas por hondureños que no son enemigos irreconciliables como para necesitar arbitraje internacional, como si se tratara de una guerra. Hablando directamente se entiende la gente, naturalmente, con alguna dosis de amor y comprensión, apartando rencores y temores
En el caso que nos ocupa, ambas partes tienen objetivos comunes que pueden traducirse a propuestas concretas y adaptadas a nuestra realidad para el logro de mejores servicios educativos y de salud en beneficio del pueblo hondureño. No es a disputar, a pelear y a buscar protagonismos que se llega a una mesa de diálogo, se llega a construir senderos factibles en bien del pueblo, para transitarlos al corto, mediano o largo plazo. Algunos analistas han expresado que cada día son más visibles, los propósitos políticos que se han incrustado en esta “Plataforma”, los que tienden a la desestabilización del régimen, creyendo ilusoriamente que lo echarán del poder. Recientemente el expresidente Zelaya Rosales en su tuiter regañó a sus parciales en la plataforma, reclamándoles que no fueran ingenuos como Nasralla y Zelaya Medrano. Si se presentaban a dialogar estarán legitimando al dictador.
El expresidente, hace algunos días, también llamó a toda la militancia de su partido Libre para que se sumaran, con todos los medios a su alcance, a las manifestaciones de los maestros y los médicos, cosa que, de una u otra forma lo han venido haciendo. Ahora lo harán abiertamente, les comerán el pisto del mandado y deslegitimarán la lucha de la plataforma. Los militantes de Libre que integran la plataforma ahora han conseguido una plataforma de lucha política en contra del gobierno del Presidente Hernández quien, dicho sea de paso, no está solo. Tiene un partido y un pueblo que lo apoya.
Cuatro de las seis organizaciones magisteriales, han comprendido que el diálogo es el mejor camino para el logro de los objetivos gremiales y el logro de la eficiencia del sistema educativo. Tal como lo habían prometido, a la derogación de lo PCM, sus dirigentes atendieron la invitación del gobierno para reintegrarse a las mesas técnicas de trabajo, donde se han producido avances y conquistas significativas. Esto no ha sido del agrado de la plataforma, la que ha promovido algunas “asambleas” con docentes de izquierda que, supuestamente, los han desautorizado. Una mínima, simple e ilegal asamblea no puede poner tacha a decisiones de dirigentes que han sido electos en legales congresos.
Todavía la directiva del Colegio Médico que es quien tiene la voz cantante en la plataforma y los dirigentes de los dos colegios magisteriales que la secundan, tienen tiempo de reflexionar y desistir de su intransigencia al diálogo sincero y edificante. No es justo que después que han conseguido todo lo que supuestamente “les apretaba el zapato” y prometieran ante el pueblo hondureño que todo volvería a la normalidad, ahora salgan con otras complicadas exigencias, como para que no puedan ser cumplidas por el gobierno y así seguir propiciando actividades políticas desestabilizadoras. Los “plataformistas” deberían pensar que sus acciones:
(1) Solo sirven para causar daño a la imagen y a la economía de Honduras y no para los fines políticos subyacentes de votar al “dictador”. (2) Causan perjuicio a los más pobres, a los enfermos que acuden a los centros de salud y hospitalarios del Estado, a los niños y jóvenes, cuyos padres no pueden mandarlos a escuelas privadas. (3) Sus movilizaciones, generalmente, propician la participación de encapuchados delincuentes que con vandalismo dañan la propiedad privada y pública. (4) La toma de carreteras perjudica la comercialización de nuestros productos y el derecho a la movilidad poblacional.- (5) Propician la irrupción de encapuchados en las escuelas para impedir el desarrollo de clases.- (6) Estimula la amenaza de políticos docentes a maestros que quieren cumplir con su deber de servicio.(7) Su lucha, permitida o no, está infiltrada de políticos de oficio y de encapuchados, lo que afecta su legitimidad. (8) Su método de abandono del trabajo de médicos y profesores, sí propicia la privatización de la salud y la educación.