Acompañaron a sus hijos a lo largo de su vida escolar, así que con derecho propio, les escoltaron y compartieron con ellos en esa gran noche de graduación.
En la “prom night” ocupan un lugar, casi tan importante como el de sus hijos, por ello no podían tomar a la ligera la elección de su vestimenta.
Brillaron con luz propia y lucieron atuendos muy acorde a la gran ocasión, decantándose por accesorios discretos, como aritos y “clutch”, con “outfits” en los que imperaron brocados, pedrería, encajes y falsas transaprencias.
En cuanto a escotes hubo para todos los gustos: corazón, palabra de honor, “one shoulder”, entre otros.
Los muy de moda metalizados, también protagonizaron las tendencias, así como los estampados y “total look”, sin olvidar las siempre vigentes lentejuelas.
El eterno e infaltable contraste del blanco y negro, así como tonalidades plateadas y dorados no faltaron, en la inolvidable gala en que las madres coprotagonizaron junto a sus hijos.




