Los actores de la crisis

Por Juan Ramón Martínez

El conflicto entre maestros, médicos y el gobierno, no es el origen de las dificultades que atravesamos. Es un efecto de una crisis mayor que subyace en la estructura social. Y que, aunque parece que se originara en el desenlace anticipado de la presidencia de Zelaya Rosales, hunde sus raíces en un pasado más lejano. Pero como todas los síntomas, en este caso el conflicto por la salud y la educación, ha puesto de relieve –como nunca antes– los rostros de los protagonistas enfrentados, el grado de disgusto que afecta a la sociedad y los objetivos, explícitos o insinuados que persiguen cada uno de ellos. Podemos entonces, al calibrar la fuerza de los actores, la temperatura global de la sociedad. Así como anticipar algunos escenarios probables en el cercano, mediano y largo plazo.

Al principio, solo pudimos observar la torpeza de dos comisiones que no debieron nombrarse, proponiendo en el tiempo menos adecuado, reformas bruscas y sin participación de los interesados. De acuerdo con la marcha de la confrontación, todavía activa; pero con un clima más dialogal, menos sectario, el primer resultado positivo es, el fin de las marchas. A las comisiones se les olvida simplemente y se abre un diálogo imperfecto como todo; pero esperanzador con una parte de los grupos contestarios frente al gobierno de JOH. Las dos cosas positivas. Las comisiones han confirmado su toxicidad, especialmente algunos miembros como Julieta Castellanos, Rutilia Calderón y Solórzano. Olvido total.

En lo referido al diálogo hay que reconocer más flexibilidad, imaginación y deseo de buscar soluciones por parte del gobierno, con los maestros que son más coherentes en sus reclamos y además, más independientes al momento de negociar. Los médicos especialmente Suyapa Figueroa, lucen más emotivos, menos claros en sus propuestas y con algunas reticencias sobre su participación en el diálogo. Sin embargo, es relevante que hayan vuelto a sus tareas, brindando servicios al pueblo pobre, que es en realidad, el peón martirizado de este conflicto.

Pero si vemos todo el escenario, observamos que además de los aludidos, –maestros, médicos y gobierno–, destacan otros actores. En primer lugar el ubicuo Manuel Zelaya que mantiene muy claras sus posturas: derribar al dictador y suprimir la dictadura. Aunque no deja claro, que pasará el día después de JOH. Es previsible como siempre, y está pidiendo a gritos, las negociaciones secretas que acostumbra. Y en las que obtiene buenos resultados. Sin embargo, llama la atención su visión global, como intención para que los observadores entendamos que él con su talento, imaginación y dedicación al mantenimiento vivo del conflicto, es quien dirige a maestros y médicos. Y facilita el espacio para el pillaje. Los primeros no le hacen caso siquiera y Suyapa Figueroa quiere –aunque sin lograrlo– separarse de Zelaya que, indudablemente en el enojo de la presidente del Colegio Médico, es obvio que todavía tiene influencias sobre ella.

El gobierno ha mostrado una disposición al cambio muy importante. Aunque no en los niveles esperados, puesto que JOH mantiene el mismo círculo de asesores, se ha mostrado dispuesto a ceder, cosa visible más con los maestros que con los médicos. Ha silenciado a Ebal Díaz que, se ha vuelto el chico malo de esta crisis. Y cedido en lo que fue un reclamo al principio: los famosos decretos ejecutivos y eliminado suavemente la presencia de las comisiones. Adicionalmente, el gobierno ha empezado a pelear por la calle. Ha hecho dos manifestaciones con la que quiere mostrar su músculo y su voluntad, de no ceder el poder, motivado especialmente por la irrupción brusca de Zelaya Rosales en el conflicto, con ánimo sedicioso.

El actor más peligroso, por su condición difusa y su actitud depredadora: las maras y las pandillas que, no solo infiltran las marchas, sino que practican el saqueo y le hacen daño al país. Con este actor, el diálogo es difícil. La Policía no ha mostrado contundencia frente a ellos. Y ese vacío, ha incrementado la ansiedad y disgusto de los empresarios que mostrando divisiones y desacuerdos con el gobierno de JOH, puede descuadrar el escenario. El coctel será el 28 de junio, en que seremos testigos de otra nueva cresta de la crisis que venimos arrastrando desde hace muchos años. Los militares, tranquilos y serenos. Son los actores decisorios.