Señores, el diálogo no está privatizado. Es público y gratuito

Por Adán Hilario Suazo Molina
Coronel de Aviación (Retirado)

Los conflictos humanos, de cualquier naturaleza y magnitud por lo general han terminando en un diálogo, sean estos casos, por capitulación, derrotas, victorias, empates e incluso han existido conflictos en los cuales todos los contendientes salen victoriosos, esto se ha dado, cuando con la simple dinámica del diálogo, se evita la confrontación.

En río revuelto, ganancia de pescadores reza el popular dicho, cada quien con sus argumentos y todos reclamando la razón, el derecho y la justicia, por un lado médicos y maestros, azuzados por políticos que no ven más allá de la venganza, para quienes es imposible aceptar su complicidad en la situación que ahora vivimos y por otra parte el gobierno, quienes dan la sensación de estar ubicados a miles de kilómetros del escenario y acorde a sus actuaciones, muestran una muy pobre lectura de la situación.

Nadie dialoga con un puñal en la garganta argumentan ambas partes, alegando unos que los tristemente célebres PCMs serán su ruina y destrucción y el oficialismo argumentando que los tales decretos, no son más que el inicio de la transformación deseada de la educación y la salud del país. Ambas posiciones no son más que argumentos gastados, alrededor de los cuales se está destruyendo cualquier posibilidad de avance y harmonía en nuestra patria.

¿Acaso el diálogo está proscrito en Honduras?, recordemos los esfuerzos de don Igor tratando de acercar a políticos, en un intento de diálogo nacional, fue difícil acoplar redondos y cuadrados, pero el solo hecho de reunirlos para conversar fue productivo, algo se logró. La situación se agrava, en tanto mas se contamina la escena con factores periféricos, pero multiplicadores y contribuyentes del conflicto, tales como: algunos medios de comunicación y redes sociales manipuladoras y distorsionadoras, que juegan con la ignorancia e ingenuidad de los incautos; un liderazgo gremial obcecado que más cumple su propia agenda política; altos personajes gubernamentales con argumentos e imagen deterioradas, ¡de los cuales el Ejecutivo debe evaluar, si son más lastre que combustible en su gobierno!; el oportunismo de grupos de antisociales que se arropan en el tumulto para destruir, saquear y revertir los logros obtenidos en materia de seguridad y de esta forma cobrarse revancha por los reveces que la justicia les ha propinado; al final todo se entremezcla, el resultado es el caos.

Por ahora, el gobierno procedió a derogar los PCMs, no solo dos, como lo pedían los gremios, más bien siete en total, esto para no dejar espacio para reclamos. Los sistemas de salud y educación se han reactivado, pero la lucha y demandas siguen, es decir la falla es latente. ¿Ahora qué piden y qué pedirán después? La famosa agenda política oculta ya está develada.

Como es posible que maestros y médicos del sistema público, quienes son los llamados a forjar la calidad y bienestar de la clase pobre, que tanto necesita de sus servicios, se mantengan en acciones de presión, defendiendo causas políticas mezquinas e inútiles, señores, ningún político que tengamos a la vista, merece el sacrificio de la población, la manera de derrotar el subdesarrollo, la corrupción y la ignorancia, son las aulas y los hospitales. Un pueblo enfermo e ignorante está a expensas de ser envuelto y embaucado por cualquier político sin escrúpulos.

Es tanta la polarización, que los dirigentes de la tal plataforma, piden consideraciones para los criminales que han causado destrozos y aterrorizado a la población nacional. Por favor señores, ustedes son el núcleo profesional más amplio del país, no sean cómplices de delincuentes criminales antisociales encapuchados.

Hagan que cualquier demanda u ocurrencia de sus gremios, sea planteada y resuelta en la mesa de diálogo, ¡si acaso están dispuestos a tomar esta posibilidad!, de lo contrario seguirán exigiendo más condiciones hasta llegar quizá a pedir de mediador a Kim Jong-un.

Que Dios Todopoderoso ilumine sus pensamientos, y lleguen a las mesas del diálogo, revestidos de amor patrio y deseos de hacer el bien, para iniciar una verdadera y auténtica revolución, pero en donde les corresponde: en los sistemas de educación y salud.

De esa manera pueden revertir un poco, los fondos que el Estado ha invertido en su formación, los médicos y maestros no son gratis, cuestan mucho y el pueblo los paga con sus impuestos. Lo que sí es gratis y público es el diálogo señores.