Periodista Eduardo Solano “Guayo”:

Ayudar al prójimo es una frase sencilla de pronunciar, pero llevar a la práctica a veces es mucho más difícil de lo que parece. Para el periodista hondureño Eduardo “Guayo” Solano, no existen límites cuando se trata de colaborar, pues considera que lo único que se necesita es voluntad.

Solano, dice ser un hondureño que ama a su patria, pero que por circunstancias de la vida emigró a Estados Unidos. Regulamente viene a Honduras a realizar distintas actividades para recaudar fondos y ayudar a personas de escasos recursos.

¿Cómo fue la niñez de Eduardo Solano?
Bueno, muy feliz, soy hijo de una persona que tenía muchas limitaciones, mi mamá trabajaba muy duro como enfermera, a veces turnos de 16 horas para tratar de proveer para la familia. Los primeros 10 años de mi vida estuve con mi abuela. Cuando tenía 15 años mi mamá decidió irse para Estados Unidos y me quede con mis padrinos, son los que de repente terminaron de formarme.

¿Entonces se crió la mayor parte de tiempo con sus padrinos?
Sí, de hecho mi padrino, básicamente, fue la figura paterna que siempre tuve y hasta cierto momento lo consideré la persona más importante de mi vida, el amor de mi vida como yo le llamaba, murió, murió hace cinco años.

¿Y tu adolescencia cómo fue?
Cuando era un muchachito siempre pensaba que tenía mucho talento; me involucraba en muchas cosas, me gustaba dibujar y bailar, me metí al grupo de danza folclórica del Milla Selva, era el único negro con el trajecito bailando El Barreño, El Sueñito y todo ese tipo de cosas, imitaba a Michael Jackson y a Franco con la canción Toda la vida… Yo siempre pensada que era un artista, me gustaba el rap, me gusta mucho el reggae en español y el reggae jamaiquino.

¿Y el periodismo?
Siempre supe que sería periodista, porque sabía que nací para entretener; siempre me sentí una persona que tiene una especie de imán que hace que la persona le gusta ese tipo de energía que yo tengo y les entretiene.

¿En algún momento se descarrió?
Nunca he tomado licor, he fumado, me he drogado o he caído preso. Hubo 2 ó 3 años en mi vida en los que de repente no quería estudiar, lo que quería era viajar, quería irme a Estados Unidos para estar con mi madre y como ellos me mandaban dinero, entonces me dedique a bailar, a viajar, a jugar baloncesto a hacer muchas cosas, creo es el único tiempo oscuro tal vez de mi vida.

¿Y cómo se enrrumbó?
Por amor, una novia me dijo, mira si tú no estudias, si tú no eres alguien en la vida no puedes continuar conmigo, entonces volvía al colegio.

¿Cómo llegas a los medios de comunicación?
La primera oportunidad real en televisión fue en Canal 54 en un programa que se llamaba Hip Hop y más. Cierto día el licenciado Alfredo Alcantara y el dueño de la empresa el coronel Andino Benítez, me pusieron a trabajar en un programa de deportes junto a Dagoberto “El Tigre” Luján, la persona que yo considero mi padre en el periodismo. Él (El Tigre) me trataba mal, pero era porque sabía que tenía mucho potencial, yo lo adoro a “Dago”.

¿Le molesta que le digan negro?
No, porque yo soy una persona que es multiétnica, mi madre es mulata, nació en 1941 cuando los negros no se mezclaban con los blancos, mi papá es inglés.

Tengo tres tipos de razas, soy garífuna, blanco e soy inglés; soy una persona cosmopólita que vive en Nueva York donde hay personas de todas las razas, entonces si usted me dice negro, no pasa nada.

¿Considera que todavía hay discriminación hacia la raza negra?
Existe mucho, y creo que no existen las mismas oportunidades para todos, a nosotros nos cuesta mucho más, pero como garífunas, porque así me considero, tenemos que trabajar mucho más por nuestros sueños; hay muchos profesionales garífunas que han venido a la capital, se han graduado y han cambiado sus vidas.

¿Y cómo da su salto a Televicentro?
Bueno, después surgió la oportunidad de ir a Canal 30, me contratan y soy uno de los primeros presentadores de ese canal, comenzamos con segmentos deportivos, luego Televicentro me llama. 15 días después empecé a trabajar con ellos en los programas 5 Deportivo, Fútbol a Fondo, el noticiero TVC, rápido me dieron participación en todo.

Si su carrera iba en ascenso ¿Por qué decide irse a Estados Unidos?
Trabajar en Televicentro y estar con Salvador Nasralla fue un sueño de toda mi vida, él me exijia mucho, mucho, mucho, una vez me felicito y me dijo: “no te acostumbres huevón” y me daba muchas resposabilidades y yo apreciaba todo eso, porque me sentía importante. Me fui porque me salió la residencia, pero yo no quería irme, no quería dejar Televicentro.

¿Fue difícil?
Salvador Nasralla me decía: “Huevón yo no sé por qué te vas, a trabajar a un MacDonal’s es que vas, aquí quedate, aquí tenes un futuro”.

¿Y llegar a Estados Unidos le cambió la vida?
Estados Unidos lo único que me hizo fue infeliz, porque yo soy tan hondureño que lo único que quiero es estar aquí, pero me abrió las puertas a muchas oportunidades, desde que estoy allá he tenido la oportunidad de colaborar con muchas personas y de crecer. Yo estoy muy agradecido con la vida, pero mi felicidad está en Honduras y cuando miro las cosas que pasan aquí me lleno de tristeza.

¿Y trabajó en un McDonald’s?
No, de hecho tuve la suerte que llegué a Estados Unidos y empecé a trabajar con un programa de asistencia pública de la ciudad de Nueva York que le da calefacción a las personas de bajos ingresos en la ciudad, ellos me contrataron y tengo 14 años trabajando en ese sitio.

¿Pero también haces periodismo?
Sí, me di a la labor de buscar a hondureños que destacan en el mundo y es lo que he venido haciendo, me rehuso a escribir acerca de política, de muertos, a hablar de maldad, porque eso no es lo mío. Yo creo que tenemos demasiados colegas aquí escribiendo de las cosas malas para que yo sea parte de ese grupo. Yo quiero ser parte de la luz en la oscuridad y que la gente diga: “lo que leí de este muchacho, me llena de esperanza.

¿Para qué medios labora en Estados Unidos?
Hago muchas cosas, colaboro con el equipo New York City FC, cuando se transmiten los partidos de fútbol del equipo que juega en el Yankee Stadium, colaboró también muchas veces con los New York Red Bulls, narrando los partidos en español para ellos, tengo mi propia página en la que escribimos de los dos equipos de fútbol de Nueva York que se llama “La pelota a media” y tengo ocho años de colaborar para un medio en Honduras.

Nueva York le dio un reconocimiento ¿A qué se debe?
La ciudad de Nueva York celebra diferentes culturas, entonces cuando celebraron la cultura hondureña. ellos analizaron el perfil de las personas hondureñas que se encuentran en la ciudad y que están haciendo algo bueno y me llamaron; fue una gala a la que asistieron cerca de 800 personas y se me reconoce nombrándome un hondureño excepcional.

Tú ayudas a las personas en Honduras ¿Qué te motiva?
Me motiva que yo que pase hambre también, me motiva que como ser humano uno debería de tener de ese deseo de ayudar a otros, porque uno no siempre está arriba en algún momento vas a ocupar que alguien te dé la mano. Yo no tengo dinero trabajo por un cheque semanal, pero de lo poquito que tengo puedo ayudar a otros. Pero no es que tenga plata, es porque tengo mucha voluntad, ese es el principio para hacer las cosas.

¿Cómo surge la idea de ayudar?
Ok, yo organizo unas fiestas que se llaman Tropical Port. Cuando empezé a hacerlas dije vamos a organizarlas, pero con un propósito social. Comenzamos ayudando al profesor Henry Andino, una gloria del baloncesto en Honduras, no cobramos entrada, pero todo el que asistió dio un donativo y pusimos los números de cuenta de él, en eso tengo mucho cuidado, porque yo nunca quiero andar en la boca de nadie diciendo que yo les cogí dinero.

El caso más famoso en el que colaboraste es el de los hermanitos Villalta ¿Cómo se da ese vínculo?
Yo siempre hago cosas por la gente, yo vengo a Honduras y regalo comida, pero no trascendían, entonces yo tengo un amigo que se llama Edgardo Estrada que me mandó un video pidiéndome a ver si podía ayudar a una gente, al verlo yo dije: voy a hacer algo por esta familia. Entonces compré una caja y sin conocerlos les mandé toda la comida posible en el mundo. Luego viajé a Honduras a conocerlos, celebramos el Día del Niño y yo me enamoré de ellos, son mi familia.

¿Le tocó el corazón?
Sí, de hecho me propuse que antes de tener mi casa, ellos iban a tener la suya. Los niños son motagüenses y jamás habían ido a ver un partido, no conocían el estadio, entonces lo puse en redes sociales, lo más fácil para mí era pagar 100 lempiras y llevarlos, pero quería hacer algo especial y conseguí que Motagua los invitara, le dieron camisas y otras cosas, el equipo se portó como un club grande.

¿Con qué propósito?
Yo necesitaba crear una situación para que la gente se diera cuenta como vivían ellos. De repente me escribió el Presidente, Juan Orlando Hernández. Yo nunca he sido partidario de la política ni nada de eso e inclusive se lo expresé a él: “yo no estoy de acuerdo con las cosas que usted hace”, pero como él no iba hacer nada por mí, sino por la familia, entonces yo dije: “vamos a hacerlo”. El señor se portó como todo un caballero, muy bueno, consiguió un terreno que estuviera de acorde a las condiciones de la madre de los niños, porque es una persona no vidente. La casa se construyó en tres meses.

¿Cómo están los niños ahora?
los están bien, están estudiando, tienen un beca de educación. La madre tiene su propio spa, ahora es una famila autosuficiente, ellos no llaman para pedir dinero, ni nada de eso, porque la madre es trabajadora y los niños son honestos.

¿Siempre los miras?
Siempre, son mi familia, están adoptados por mí.

Y después de esto ¿Ha cambiado tu forma de pensar respecto al Presidente?
Yo soy una persona del pueblo, quiero que toda mi gente esté bien en Honduras, me duele la situación del país y pese a que se portó bien conmigo, no significa que se ha portado bien con todo el mundo. Yo le estoy eternamente agradecido por lo que hizo por esta familia, pero me gustaría que hiciera lo mismo también por todas las demás familias. Si me preguntas qué opino de él y basándome en lo que hizo por la familia Villalta, para mí es una persona de 10 puntos.

El hecho de ayudar a la gente ¿Es porque tienes aspiraciones?
Mi mamá me decía cuando yo era chiquito: “yo no sé si tú eres bueno o eres pendejo” cuando era niño yo cambiaba un videojuego por una pelota de plástico y era feliz, soy diferente y me siento diferente. Pero, yo no quiero ser político, ni siquiera quiero que la gente me dé dinero para hacer las actividades, solo quiero que la gente me vea y digan: “Ahí está El Guayo”.

Entonces… ¿Cuál es el futuro de El Guayo?
Yo solo quiero ser feliz hermano. Hacer mis actividades que me dan una sensación de la cual yo no encuentro el calificativo, cada vez que yo hago una cosa buena, no hay una palabra, no existe o no la he encontrado. Quiero hacer cosas que cambien la vida de otras personas, no voy a cambiar la vida de todos, pero con que cambie la tuya es suficiente.

¿Se quedará en Estados Unidos?
Mi plan de vida es venirme a Honduras comprarme una casa chiquita en la playa, que tenga una cama, dos ollas, dos platos y una silla mecedora y tener un poquito de dinero para poder comprar mis tres tiempos de comida, mis medicamentos. Quiero tener una familia, no he encontrado la mujer que me haga mejor persona y quiero tener un hijo, nada más.

¿La gente como vé a Honduras desde el exterior?
A mí lo que más me duele de las personas en Estados Unidos es que muchas veces llegan allá tienen una vida más o menos cómoda y empiezan a hablar mal de su país; cuando a nosotros nos deporten hermano, a ninguno van a mandar a Dubai, nos van a mandar a Honduras. Entoces uno no tiene que hablar mal de su país, tiene que señalar las cosas mala y saber cómo las dices.