Río Motagua y mar de basura

Por Noé Pineda Portillo
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Ahora el pleito no es por la delimitación fronteriza con Guatemala, sino por los desechos sólidos que arrastra el río fronterizo Motagua y que causa un “mar de basura” en Omoa (Honduras), causando graves problemas de contaminación ambiental.

“No derrochar para evitar la escasez” dice el viejo refrán, que es válido en estos momentos en que los líderes mundiales, al igual que las comunidades locales, exhortan cada vez a enmendar la denominada “cultura de lo descartable”. Con todo, más allá de lo que representa para las personas y los hogares, los desechos también constituyen un desafío más amplio que afecta la salud humana y los medios de subsistencia, el medio ambiente y la prosperidad. La gestión de los desechos sólidos es un problema universal que atañe a todo habitante del planeta.

La gestión inadecuada de los desechos está produciendo la contaminación de los océanos del mundo, obstruyendo los drenajes y causando inundaciones, transmitiendo enfermedades, aumentando las afecciones respiratorias, especialmente entre niños y ancianos, por causa de la quema, perjudicando a los animales que consumen desperdicios, y afectando el desarrollo económico, por ejemplo, al perjudicar el turismo. Los gases de “efecto invernadero” provenientes de los desechos son un factor fundamental que contribuye al cambio climático.

“Ropas, plásticos, animales muertos y hasta cuerpos humanos: el gigantesco mar de basura que tensa las relaciones entre Honduras y Guatemala”. Así intitula un reportaje Liornan Lima de la BBC de Londres, en estos días, sobre este conflicto. Para sacar conclusiones de resolución del problema, se entrevistó a las distintas autoridades del ambiente tanto de Honduras como de Guatemala.

Honduras sostiene que es el río Motagua el que acarrea esa gran cantidad de basura y que dicho río hace su mayor recorrido por territorio guatemalteco, que en la cuenca hidrográfica de los 95 municipios que se encuentran en la misma, 27 de los que están en Guatemala vierten sus residuos sólidos a la cuenca y solo 3 de Honduras colinda con el río. Por eso el 86% de los vertimientos proviene de Guatemala.

Esta contaminación ambiental puede afectar los arrecifes coralinos que constituyen la segunda barrera coralina a nivel mundial, así como otros centros turísticos de Islas de la Bahía.

Antes de este año, se habló que las soluciones entrarían en vigencia en agosto de 2018. Sin embargo, no se ha cumplido por parte de Guatemala. Honduras por su parte ha dicho saber que se reserva el derecho de acudir a instancias internacionales para buscar la solución al problema.

Pero mientras el fin de la disputa por los vertimientos de basura entre los dos países es todavía incierto y se contemplan soluciones a nivel de gobierno, un silencioso río Motagua con basura flotante sigue inundando las costas hondureñas. Esperemos que tal situación se resuelva pronto.